El Embajador invirtió como nunca en su historia y llega al segundo semestre con la presión de demostrar que valió la pena
Millonarios llega al segundo semestre de 2026 en una situación que genera más expectativa que certeza: la mayor inversión de la historia del club con 16.000 millones de pesos en siete refuerzos, una hinchada que bajó los precios de los abonos un 15% tras la salida de Falcao pero que sigue llenando El Campín con la ilusión de ver un equipo campeón, y un técnico Fabián Bustos que llega al torneo bajo presión después de una pretemporada donde el equipo perdió 2-0 ante Universitario de Lima y no mostró el nivel que se esperaba de una plantilla tan reforzada. El primer semestre de 2026 fue decepcionante para los azules que no clasificaron a los cuadrangulares a pesar de tener una de las nóminas más costosas del torneo, una situación que la directiva decidió corregir con inversión masiva en el mercado de pases apostando a que los refuerzos marcarían la diferencia en el segundo semestre.
Lo que hace especialmente interesante el momento de Millonarios es la calidad individual de los jugadores que llegaron: Stiven Barreiro con experiencia en Liga MX, Jhomier Guerrero que conoce perfectamente lo que se necesita para ganar títulos en Colombia después de ser bicampeón con Junior, Andrey Estupiñán que fue el máximo goleador del semestre anterior con Pasto y Daniel Ruiz que regresa con la madurez de haber jugado en Europa. En papel es la nómina más completa que ha tenido Millonarios en años pero el fútbol no se juega en papel y esta noche en el Romelio Martínez ante Junior comenzará a saberse si esa inversión histórica se traducirá en el rendimiento que la hinchada azul lleva semestres esperando o si Millonarios repetirá la frustración de otros torneos donde los nombres no alcanzaron para compensar la falta de colectivo y automatismos que solo el tiempo y los partidos pueden construir.
