Prevención ante terremotos: la tarea pendiente de Colombia
La mejor respuesta ante las emergencias naturales comienza con preparación permanente, inversión sostenida y ciudadanos listos para actuar.
La prevención ante terremotos vuelve a ocupar un lugar central tras los fuertes sismos registrados este año en Japón y Venezuela. Estos eventos recuerdan que ningún país ubicado en una zona de alta actividad sísmica puede darse el lujo de bajar la guardia.
Colombia convive diariamente con esa realidad. Aunque cuenta con normas de construcción, vigilancia científica e instituciones dedicadas a la gestión del riesgo, la verdadera preparación sigue dependiendo de un reto mayor: convertir la prevención en una cultura permanente antes de que ocurra una emergencia de gran magnitud.
Prevención ante terremotos: el desafío sigue vigente
Los terremotos no avisan. La ciencia ha sido clara en afirmar que, hasta ahora, no existe tecnología capaz de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un sismo ni cuál será su magnitud.
Esa realidad obliga a cambiar la pregunta. Más que preguntarnos cuándo llegará el próximo gran movimiento telúrico, deberíamos cuestionarnos si Colombia está realmente preparada para enfrentarlo cuando ocurra.
El país no parte de cero. Durante las últimas décadas ha construido un marco técnico importante para reducir los riesgos. El Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10), la vigilancia permanente del Servicio Geológico Colombiano y la labor de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres representan avances significativos.
Gracias a una red de más de 200 estaciones de monitoreo, hoy es posible detectar miles de movimientos sísmicos cada mes y emitir reportes en cuestión de minutos. Esa capacidad institucional demuestra que la prevención ocupa un lugar importante dentro de la gestión del riesgo.
Colombia debe fortalecer su capacidad de respuesta
Sin embargo, los desafíos siguen siendo enormes. Cerca del 87 % de los colombianos habita en zonas de amenaza sísmica alta o intermedia.
Existen miles de edificaciones construidas antes de la entrada en vigor de las normas modernas, otras levantadas de manera informal y municipios donde la supervisión técnica enfrenta limitaciones.
A ello se suma que el país aún no cuenta con un sistema nacional de alerta sísmica temprana como el que opera en Japón, capaz de ofrecer segundos valiosos para detener sistemas de transporte, activar protocolos automáticos y advertir a la población antes de la llegada de las ondas más destructivas.
Los recientes terremotos registrados en Japón y la tragedia vivida en Venezuela no deberían ser vistos como hechos lejanos. Son recordatorios de que la amenaza sísmica forma parte de la realidad de numerosos países, incluido Colombia.
La preparación debe ser permanente
La diferencia entre una emergencia controlada y una catástrofe suele estar menos relacionada con la magnitud del sismo que con el nivel de preparación de las instituciones, la calidad de las construcciones y la capacidad de respuesta de la ciudadanía.
Por eso, la prevención ante terremotos no puede limitarse al simulacro anual o al recuerdo que deja un terremoto ocurrido en otro lugar. Debe convertirse en una política pública constante, respaldada por inversión, planeación urbana, actualización de infraestructuras y educación ciudadana desde las escuelas hasta los hogares.
Prepararse no significa vivir con miedo, sino asumir con responsabilidad una realidad geológica que no puede cambiarse.
La tierra seguirá moviéndose, con o sin advertencia. Lo que sí está en manos del país es procurar que la próxima sacudida encuentre instituciones más fuertes, edificaciones más seguras y ciudadanos mejor preparados. Porque cuando finalmente llegue ese día, la diferencia entre una tragedia y una emergencia controlada dependerá, en gran medida, de todo lo que Colombia haya hecho antes de que empezara a temblar. En ese propósito, la prevención ante terremotos debe convertirse en una prioridad permanente.
Embudo
Los fuertes terremotos registrados este año en Japón y Venezuela son un recordatorio de que la naturaleza no distingue fronteras ni calendarios. Colombia, ubicada en una zona de alta actividad sísmica, convive desde siempre con esa amenaza. La pregunta, entonces, no es si algún día enfrentará un sismo de gran magnitud, sino qué tan preparada está para responder cuando ocurra. Ese es el verdadero desafío de un país donde la prevención no puede depender únicamente de la experiencia de las tragedias ajenas.
Frase
«Hay que eliminar el término ‘desastre natural’. Es necesario entender las causas de los desastres en general e identificar a los responsables.»
Gustavo Wilches-Chaux
Consultor colombiano, pionero en gestión del riesgo.
Un día como hoy – 29 de julio
- 1525: Rodrigo de Bastidas funda la ciudad de Santa Marta, la primera ciudad fundada en Suramérica que perdura hasta hoy.
- 1836: Se inaugura el Arco del Triunfo de París.
- 1900: El rey Humberto I de Italia es asesinado por el anarquista Gaetano Bresci.
- 2001: La Selección Colombia conquista su primera Copa América tras vencer 1-0 a México.

