La construcción sostenible continúa ganando protagonismo en todo el mundo y uno de sus mayores referentes se encuentra en Escandinavia. Se trata de Mjøstårnet, un edificio ubicado en Brumunddal, Noruega, que marcó un antes y un después en la ingeniería moderna al convertirse en el edificio de madera estructural más alto del planeta al momento de su inauguración.
Con una altura de 85,4 metros y 18 pisos, la torre representa un cambio de paradigma en la forma de construir grandes edificaciones. Su diseño apuesta por materiales renovables, procesos de construcción más eficientes y una considerable reducción de las emisiones asociadas al uso de acero y concreto.
Más que un récord arquitectónico, Mjøstårnet se convirtió en un laboratorio a gran escala sobre cómo la madera de ingeniería puede desempeñar un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático.
Un edificio que almacena carbono
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es el uso de madera laminada encolada (Glulam) y paneles de madera contralaminada (CLT) como elementos estructurales principales.
A diferencia de materiales como el acero o el hormigón, cuya fabricación genera importantes emisiones de dióxido de carbono, la madera proviene de árboles que absorbieron CO₂ durante su crecimiento mediante la fotosíntesis.
Ese carbono permanece almacenado dentro del material durante toda la vida útil del edificio, motivo por el cual especialistas consideran este tipo de construcciones como una forma de almacenamiento de carbono de largo plazo, siempre que la madera proceda de bosques gestionados de manera sostenible.
Esto no significa que el edificio «capture» activamente dióxido de carbono del aire mediante tecnología, sino que conserva el carbono previamente absorbido por los árboles utilizados en su construcción.
Ingeniería de alto nivel
El proyecto fue desarrollado por el estudio noruego Voll Arkitekter, mientras que la estructura principal fue fabricada por Moelven Limtre, empresa especializada en soluciones de madera laminada.
El edificio alberga:
- Hotel.
- Apartamentos.
- Oficinas.
- Restaurante.
- Áreas comunes.
- Espacios comerciales.
La estructura combina enormes vigas y columnas de madera laminada con paneles CLT en diferentes secciones del edificio. Para mejorar la estabilidad frente al viento y aumentar el confort de los ocupantes, los últimos niveles incorporan losas de hormigón, una solución que permite reducir las oscilaciones propias de una torre tan esbelta.
¿Por qué la madera vuelve a ser protagonista?
Durante décadas, los edificios altos fueron prácticamente exclusivos del acero y el concreto.
Sin embargo, los avances en ingeniería permitieron desarrollar materiales como la madera laminada, capaz de ofrecer una resistencia estructural comparable en numerosas aplicaciones.
Entre sus principales ventajas destacan:
- Menor huella de carbono.
- Material renovable.
- Construcción industrializada y más rápida.
- Excelente comportamiento sísmico debido a su menor peso.
- Buen desempeño frente al fuego gracias al carbonizado controlado de las piezas estructurales.
- Reducción de residuos durante la construcción.
Estos beneficios han impulsado una nueva generación de edificios de gran altura fabricados parcial o totalmente en madera.
Un símbolo de la arquitectura sostenible
Mjøstårnet fue concebido como una demostración de que las ciudades pueden crecer utilizando materiales renovables sin renunciar a la seguridad, la funcionalidad ni el diseño.
Su construcción empleó madera procedente principalmente de bosques cercanos, reduciendo además las emisiones derivadas del transporte de materiales.
El proyecto también ayudó a impulsar nuevas investigaciones sobre edificios de gran altura elaborados con madera de ingeniería, inspirando iniciativas similares en Europa, Norteamérica y Asia.
El futuro de las ciudades bajas en carbono
La industria de la construcción representa una parte importante de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Por ello, arquitectos e ingenieros consideran que la utilización de materiales renovables será una de las estrategias fundamentales para alcanzar ciudades más sostenibles durante las próximas décadas.
Aunque la madera no reemplazará completamente al acero o al concreto, su incorporación en edificios de mediana y gran altura permite disminuir significativamente el impacto ambiental cuando se utiliza dentro de un manejo forestal responsable.
Mjøstårnet se convirtió así en uno de los ejemplos más representativos de cómo la innovación, la ingeniería y la sostenibilidad pueden trabajar de forma conjunta para transformar el futuro de la construcción.
