La astronauta Jessica Meir, comandante de la Expedición 75 de la NASA, compartió un impresionante video en cámara rápida que muestra cómo se observan las auroras desde la Estación Espacial Internacional (EEI). Las imágenes, registradas durante la noche del 2 de agosto y la madrugada del 3 de agosto, ofrecen una perspectiva privilegiada de uno de los fenómenos naturales más fascinantes del planeta.
En la grabación se aprecia un intenso resplandor verde que se extiende sobre la atmósfera terrestre, acompañado por llamativas ondas de color rojo que aparecen a mayor altitud. Mientras la estación espacial avanza en su órbita, las auroras parecen desplazarse sobre distintas regiones del planeta, creando un espectáculo visual difícil de observar desde la superficie.
Jessica Meir publicó el video en sus redes sociales acompañado de un mensaje que refleja su entusiasmo por este tipo de fenómenos: «Dejaré de publicar videos de las auroras desde la Estación Espacial Internacional cuando me canse de verlas. Así que, básicamente, nunca». También comentó que esta observación fue especialmente significativa porque pudo compartirla con el astronauta Anil Menon, quien presenciaba por primera vez una aurora de esa intensidad desde el espacio.
Las auroras se producen cuando el viento solar, formado por partículas cargadas emitidas constantemente por el Sol, interactúa con el campo magnético de la Tierra. Parte de esa energía es canalizada hacia las regiones polares, donde las partículas chocan con los gases presentes en la atmósfera y generan las características cortinas luminosas.
Según explica la NASA, el color de una aurora depende del tipo de gas con el que interactúan las partículas solares y de la altitud donde ocurre el fenómeno. El oxígeno produce el característico color verde entre aproximadamente 100 y 200 kilómetros de altura, mientras que a mayores altitudes genera tonalidades rojas. Otros gases, como el nitrógeno, pueden originar matices azules o púrpuras.
Observar las auroras desde la Estación Espacial Internacional permite apreciar detalles imposibles de distinguir desde la Tierra. Desde esa posición, los astronautas pueden contemplar cómo las luces se extienden a lo largo del horizonte terrestre y cómo evolucionan conforme la estación completa una órbita alrededor del planeta cada 90 minutos.
Además de su espectacular belleza, las auroras ofrecen información valiosa para la investigación científica. Su estudio ayuda a comprender mejor la interacción entre el Sol y el campo magnético terrestre, un aspecto clave para mejorar las predicciones del clima espacial y proteger satélites, sistemas de comunicación y otras infraestructuras tecnológicas sensibles a la actividad solar.
