El gigante azul encontró el rumbo y dos victorias seguidas lo colocan en una posición mucho más cómoda

Millonarios vive un momento completamente diferente al de hace apenas dos semanas cuando las críticas a Fabián Bustos arreciaban y la inversión histórica de 16.000 millones de pesos parecía no estar dando los frutos esperados. Las victorias consecutivas ante Junior y Pasto cambiaron el panorama de manera significativa: el equipo embajador entró al grupo de los ocho clasificados a los cuadrangulares, Javier Burrai lleva dos partidos sin recibir goles consolidándose como el arquero que el club necesitaba, y Francisco Chaverra junto a Rodrigo Contreras están mostrando la calidad que justificó sus fichajes con actuaciones cada vez más sólidas. La confianza que generan los resultados positivos es el ingrediente que faltaba en un vestuario que llegó al semestre con mucha presión y poca tranquilidad para desarrollar el juego que Bustos quiere implementar.

Lo que hace especialmente prometedor el momento de Millonarios es que los refuerzos están empezando a encontrar su mejor nivel al mismo tiempo: Andrey Estupiñán ya se integró completamente al grupo después de llegar desde Pasto, Stiven Barreiro está aportando en el mediocampo con la experiencia de haber jugado en México y Jhomier Guerrero trae la mentalidad ganadora de dos títulos consecutivos con Junior. El próximo partido ante el líder Independiente Medellín el lunes será el examen más difícil del semestre para Bustos y sus dirigidos, pero llegar a ese duelo con dos victorias consecutivas y el equipo en confianza es exactamente la situación que el club necesitaba para afrontar un partido de esa magnitud con posibilidades reales de sorprender al líder del campeonato en el estadio Atanasio Girardot.