Sebastián Villa completó uno de los regresos más comentados del fútbol sudamericano en años al volver a Boca Juniors el 17 de julio de 2026, firmando un contrato de cuatro años hasta diciembre de 2030 después de que el Xeneize pagara 6.5 millones de dólares a Independiente Rivadavia por el pase del extremo colombiano de 30 años nacido en Bello, Antioquia. El regreso del Cabecita a La Bombonera es una historia cargada de matices: Villa había salido del club en 2023 en medio de un conflicto institucional y de un proceso judicial por violencia de género que lo condenó, y su vuelta generó debates intensos en Argentina sobre los límites entre el rendimiento deportivo y la conducta personal de los jugadores. Juan Román Riquelme siguió de cerca la negociación y apostó por recuperar al jugador que en sus cinco temporadas anteriores anotó 29 goles y ganó siete títulos con el club.
Lo que más ilusiona a la hinchada xeneize del regreso de Villa es la calidad desequilibrante que el colombiano mostró en Independiente Rivadavia durante su paso por Mendoza, donde fue una de las figuras más destacadas del torneo local con su velocidad, su capacidad de encarar en el uno contra uno y su visión para el último pase. Con Arruabarrena necesitando urgentemente jugadores que marquen diferencias en el Clausura, Villa llega como el refuerzo más importante del mercado de verano del Xeneize y con la presión adicional de demostrar que su regreso al club que lo hizo grande en Argentina estuvo justificado tanto en lo deportivo como en lo institucional.
