Mirassol, el cuento de hadas del Brasileirao 2026 que nadie quería terminar
Mirassol llega al mes de agosto como una de las historias más sorprendentes del fútbol brasileño en años. El club del interior paulista, que nunca antes había competido en la Serie A en su historia centenaria, se instaló en la élite del fútbol brasileño sin complejos y con una identidad de juego que ha dejado sin palabras a técnicos y analistas del país. La tabla de posiciones al cierre del primer semestre mostró a Mirassol en la parte media alta, muy lejos de la zona de descenso que todos vaticinaban para un recién ascendido, con victorias memorables ante equipos como Grêmio, Flamengo y Botafogo que confirmaron que su presencia en la Serie A no es accidental.
Lo más llamativo de este Mirassol es la manera en que compite: con apenas 5.000 espectadores en el Estádio Municipal José Maria de Campos Maia, uno de los estadios más pequeños de la Serie A, y con un presupuesto que no llega ni al 10% del que tienen los grandes clubes del torneo, el Verdão do Oeste ha logrado construir un bloque compacto y atractivo que aprovecha cada espacio que le dejan los rivales. La derrota ante Grêmio del miércoles fue apenas un tropiezo en un camino que todavía tiene muchas jornadas por delante, y la afición de una ciudad de 60.000 habitantes sigue soñando con que el milagro continúe hasta el final del Brasileirao.
