El Benfica de Lisboa vive uno de los cambios más dramáticos de su historia reciente en apenas un verano. José Mourinho, quien dirigió al club durante ocho meses terminando tercero en la Liga portuguesa a ocho puntos del campeón FC Porto, se marchó al Real Madrid por 15 millones de euros en lo que fue el fichaje más sonado del verano europeo. Su reemplazante es Marco Silva, el técnico portugués de 48 años que abandonó el Fulham después de cinco temporadas exitosas en la Premier League para regresar a su país con el proyecto más ambicioso de su carrera. Marco Silva firmó por dos temporadas hasta 2028 con opción de extensión, y llega con la misión clara de devolver a las Águilas al primer plano de Europa y reconquistar la Liga portuguesa que el Porto les arrebató.
El inicio de la nueva era no fue perfecto: Benfica perdió 2-1 ante el St. Gallen en Suiza en la primera ronda de la Europa League, generando alarmas inmediatas en Lisboa. Sin embargo la respuesta llegó esta noche con la goleada histórica 6-1 ante Hearts que prácticamente asegura la clasificación a los playoffs. El plantel que heredó Marco Silva es talentoso y profundo: Vangelis Pavlidis como referencia en ataque, Rafa Silva con la experiencia de mil batallas europeas, el colombiano Jhon Durán recién llegado y aportando inmediatamente, Andreas Schjelderup como la gran promesa y Richard Ríos como el motor colombiano del mediocampo. Benfica tiene todo para ser protagonista en Europa esta temporada si Marco Silva logra encontrar el equilibrio que Mourinho nunca terminó de descubrir.
