La inflación en Chile mostró una moderación durante julio de 2026. De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento mensual de 0,1%, acumuló un avance de 2,9% en lo que va del año y alcanzó una variación de 3,5% en doce meses.

El dato confirma una desaceleración importante frente al registro anual de junio, cuando la inflación había llegado al 4,3%, aunque los precios todavía permanecen por encima de la meta de 3% establecida por el Banco Central de Chile.

El resultado de julio estuvo marcado por un comportamiento dispar entre los distintos componentes de la canasta. Mientras los alimentos y la vivienda registraron aumentos, el fuerte descenso de los precios del transporte, especialmente de los combustibles, ejerció una presión considerable a la baja sobre el indicador general.

El IPC aumentó apenas 0,1% durante julio

El INE informó que el IPC de julio alcanzó un índice general de 112,45, con una variación mensual de 0,1%. En términos acumulados, los precios han aumentado 2,9% desde diciembre de 2025, mientras que la variación a doce meses se ubicó en 3,5%.

La cifra mensual estuvo en línea con las expectativas del mercado. Según Bloomberg Línea, los analistas consultados anticipaban precisamente un aumento de 0,1%, aunque las estimaciones apuntaban a una inflación anual ligeramente superior, cercana al 3,6%. El dato definitivo, de 3,5%, resultó por tanto algo mejor de lo esperado.

La cifra adquiere especial relevancia porque representa una reducción considerable frente a los niveles observados pocos meses atrás. En mayo, la inflación anual había alcanzado 3,9% y en junio llegó a 4,3%, por lo que el registro de julio supone una caída de 0,8 puntos porcentuales respecto del mes anterior.

Una inflación que todavía no llega a la meta

Aunque el 3,5% representa una mejora frente al 4,3% registrado en junio, todavía se encuentra por encima del objetivo de 3% que persigue el Banco Central de Chile.

La autoridad monetaria ha señalado que espera que la inflación vuelva a niveles cercanos al 3% durante el segundo trimestre de 2027. El escenario, sin embargo, continúa condicionado por factores internacionales, particularmente la evolución de los precios del petróleo y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

Esto significa que el dato de julio es una señal favorable, pero no implica que las presiones inflacionarias hayan desaparecido completamente.


Los alimentos y la vivienda volvieron a presionar los precios

Uno de los elementos más importantes del informe del INE es que el comportamiento de los precios fue muy diferente dependiendo de la categoría.

De las 13 divisiones que componen la canasta del IPC, diez registraron incidencias positivas sobre el indicador mensual, dos tuvieron incidencias negativas y una presentó una incidencia nula.

Entre las principales presiones al alza estuvieron alimentos y bebidas no alcohólicas, además de vivienda y servicios básicos.

Alimentos aumentaron 0,7%

La división de alimentos y bebidas no alcohólicas registró un incremento mensual de 0,7%, aportando 0,153 puntos porcentuales a la variación general del IPC. Se trata de una categoría especialmente relevante debido a su peso dentro de la canasta de consumo de los hogares chilenos.

Dentro de esta división, nueve de las 15 clases registraron aumentos.

Entre los productos que más contribuyeron estuvieron las hortalizas, legumbres y tubérculos, cuyos precios aumentaron 2,6%. También destacaron las bebidas gaseosas, con un incremento de 3,6%, y las frutas de estación, cuyos precios subieron 6,6%.

En total, de los 81 productos que integran esta división, 51 registraron aumentos de precios durante julio, lo que muestra que la moderación de la inflación general no significa que todos los productos estén bajando de precio.


La vivienda también registró aumentos

Otra de las divisiones que ejerció presión sobre el IPC fue vivienda y servicios básicos, que aumentó 0,7% en julio y aportó 0,120 puntos porcentuales al indicador general.

Dentro de esta categoría destacó el suministro de electricidad, que tuvo un aumento mensual de 2,4% y aportó 0,079 puntos porcentuales al IPC.

El arriendo, por su parte, registró un incremento de 0,6%, con una incidencia de 0,042 puntos porcentuales.

Estos datos son relevantes para los hogares porque alimentos, vivienda y transporte representan una parte considerable del gasto cotidiano. Por eso, una inflación general moderada no necesariamente significa que todos los consumidores perciban una reducción equivalente en su costo de vida.


La caída de los combustibles fue clave para contener la inflación

El principal factor que ayudó a evitar un aumento mayor del IPC fue el comportamiento de la división de transporte.

Durante julio, los precios de esta categoría disminuyeron 3,5%, generando una incidencia negativa de -0,472 puntos porcentuales sobre el IPC.

Dentro de la división, los precios de los combustibles para vehículos personales disminuyeron 9,2%, mientras que el transporte aéreo de pasajeros registró una caída de 9,4%.

El impacto de los combustibles fue particularmente significativo.

La gasolina cayó 8,5% durante julio, con una incidencia de -0,317 puntos porcentuales, mientras que el petróleo diésel disminuyó 13,5%, aportando otros -0,079 puntos porcentuales al IPC.

Bloomberg Línea señaló que los precios de la gasolina y el diésel registraron reducciones importantes a comienzos de julio, lo que contribuyó a aliviar las presiones inflacionarias después de los fuertes movimientos registrados durante los meses anteriores.

Energía tuvo una caída mensual de 3%

El efecto de los combustibles también se refleja en el indicador de energía. Según el INE, este componente registró una variación mensual de -3,0%, mientras que los alimentos aumentaron 0,7%.

Esto ayuda a explicar por qué el IPC general terminó creciendo apenas 0,1%, pese a que varios componentes de la canasta continuaron registrando incrementos.

En otras palabras, los precios no dejaron de subir en Chile durante julio, sino que algunas fuertes reducciones, especialmente en combustibles, compensaron buena parte de los aumentos registrados en otras categorías.


La inflación subyacente también mostró presiones

Otro elemento importante del informe es el comportamiento de las medidas que excluyen componentes más volátiles.

El IPC sin volátiles registró una variación mensual de 0,5%, mientras que el IPC que excluye alimentos y energía aumentó 0,4% durante julio.

Esta diferencia es importante para interpretar correctamente el dato.

El IPC general fue de apenas 0,1% debido, en buena medida, al fuerte descenso de los combustibles. Sin embargo, al excluir los componentes más volátiles, la variación mensual resulta considerablemente mayor.

Esto sugiere que, aunque el descenso de la inflación anual es una señal positiva, todavía existen presiones de precios en determinados sectores de la economía.


¿Qué pasó con las demás divisiones?

El comportamiento del IPC durante julio fue heterogéneo.

Además de alimentos y vivienda, algunas divisiones registraron aumentos relevantes. Restaurantes y alojamiento subieron 1,1%, mientras que recreación, deportes y cultura aumentó 1,2%. El equipamiento y mantenimiento del hogar registró un alza de 0,9%.

También hubo aumentos en:

  • Vestuario y calzado: 2,3%.
  • Bebidas alcohólicas y tabaco: 0,4%.
  • Salud: 0,4%.
  • Información y comunicación: 0,2%.
  • Bienes y servicios diversos: 0,7%.

En contraste, además del transporte, los seguros y servicios financieros registraron una disminución mensual de 2,2%.

La educación no presentó variación mensual durante julio, aunque acumula un aumento de 5,8% en lo que va del año y de 5,9% en doce meses.


¿Cómo llega Chile a este dato?

La evolución de la inflación chilena durante 2026 ha estado muy influenciada por los precios de la energía.

El Banco Central explicó en su Informe de Política Monetaria de junio que la inflación había aumentado rápidamente durante los primeros meses del año debido al fuerte shock de costos asociado al incremento del precio del petróleo en el contexto de las tensiones en Medio Oriente.

En mayo, la inflación anual llegó al 3,9%, mientras que el componente subyacente se encontraba alrededor del 3%. El Banco Central estimaba entonces que el efecto del shock petrolero se iría absorbiendo gradualmente.

El dato de junio, sin embargo, mostró una inflación mensual de 0,0%, pero una variación anual de 4,3%.

Con el descenso de los combustibles durante julio, la inflación anual comenzó a retroceder con mayor fuerza hasta ubicarse finalmente en 3,5%.


El Banco Central mantiene su tasa de interés en 4,5%

El comportamiento de la inflación también es importante para las decisiones de política monetaria.

En su reunión de julio, el Banco Central de Chile mantuvo la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%, decisión adoptada por unanimidad.

La autoridad monetaria enfrenta un escenario complejo: por un lado, la inflación está descendiendo; por otro, persisten riesgos asociados a los precios internacionales de la energía y a la incertidumbre económica global.

El Banco Central ha indicado que las futuras decisiones sobre la tasa dependerán de cómo evolucionen las condiciones económicas y las perspectivas de inflación.

La reducción del IPC hasta 3,5% podría contribuir a generar un escenario más favorable para la política monetaria, pero el Banco Central todavía debe evaluar si la desaceleración es suficientemente sostenida como para justificar nuevos movimientos en la tasa.


¿Qué significa este dato para los hogares chilenos?

Para los consumidores, el dato tiene una doble lectura.

La parte positiva es que la inflación anual está bajando. Esto significa que el ritmo al que aumentan los precios respecto de un año atrás es menor que en los meses anteriores.

Sin embargo, una inflación de 3,5% no significa que los precios hayan regresado a los niveles de hace un año ni que los productos estén necesariamente más baratos.

Por ejemplo, durante julio algunos alimentos, el arriendo y la electricidad continuaron aumentando. Al mismo tiempo, el descenso de la gasolina y el diésel contribuyó significativamente a reducir el IPC general.

Por ello, la percepción de los consumidores puede ser diferente dependiendo de qué bienes y servicios tengan mayor peso en su presupuesto.


Una señal favorable, pero todavía no definitiva

El resultado de julio representa una mejora importante para la economía chilena. La inflación anual pasó de 4,3% en junio a 3,5% en julio, acercándose nuevamente al objetivo de 3% del Banco Central.

El descenso, no obstante, estuvo fuertemente condicionado por la caída de los combustibles. De hecho, mientras el IPC general aumentó 0,1%, el IPC sin volátiles avanzó 0,5% y el indicador que excluye alimentos y energía aumentó 0,4%.

Por eso, el comportamiento de los precios durante los próximos meses será fundamental para determinar si la moderación observada en julio representa una tendencia más permanente o si parte del descenso responde principalmente a factores transitorios.

El Banco Central proyecta que la inflación vuelva a niveles cercanos al 3% durante el segundo trimestre de 2027, pero mantiene la cautela debido a los riesgos externos y a la incertidumbre sobre la evolución de los precios de la energía.

Por ahora, el dato de julio ofrece un respiro para la economía chilena: la inflación se desacelera, los combustibles bajan con fuerza y el IPC anual vuelve a acercarse a la meta monetaria, aunque alimentos, vivienda y otros servicios continúan ejerciendo presión sobre el bolsillo de los hogares.


Datos clave de la inflación en Chile

IndicadorJulio de 2026
IPC mensual0,1%
Inflación acumulada en 20262,9%
Inflación a 12 meses3,5%
IPC sin volátiles, mensual0,5%
IPC sin alimentos y energía, mensual0,4%
Energía, mensual-3,0%
Alimentos, mensual+0,7%
Transporte, mensual-3,5%
Gasolina, mensual-8,5%
Diésel, mensual-13,5%
Tasa de política monetaria4,5%

Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas y Banco Central de Chile.