La final por la medalla de oro de los Juegos Centroamericanos tuvo un desenlace digno de una película. Colombia y México protagonizaron un cierre de infarto en el tiempo extra, con dos goles en apenas dos minutos que cambiaron completamente el rumbo del partido y dejaron el marcador 1-1.

Después de 90 minutos sin goles, las dos selecciones llegaron al alargue con el cansancio como protagonista. Colombia había tenido dificultades para transformar su dominio inicial en ocasiones claras, mientras México fue creciendo con el paso de los minutos.

La arquera colombiana Ospina se convirtió en una de las grandes figuras del encuentro. Al minuto 107 apareció de manera determinante para ganar un mano a mano y evitar lo que parecía el primer gol mexicano. Colombia resistió y, cuando el partido parecía condenado a los penaltis, apareció Ingrid Guerra.

El 1-1 llevó nuevamente la tensión al máximo. Colombia había conseguido adelantarse en el tramo final del alargue, pero no pudo sostener la ventaja ante la reacción inmediata de las mexicanas.

El desenlace fue especialmente cruel para las cafeteras después del enorme esfuerzo realizado durante los 120 minutos. Ospina había mantenido con vida al equipo con intervenciones decisivas y Guerra parecía convertirse en la heroína con su gol en el minuto 116. Sin embargo, Mendoza apareció en el 118′ para devolverle la vida a México.

Así, la final por el oro terminó convertida en un auténtico thriller: dos goles en los últimos minutos del tiempo extra dejaron el marcador, Colombia 1-1 México, en un partido que tuvo su definición en el tramo más inesperado y emocionante de la jornada.