El río Po, el más largo de Italia, enfrenta este verano una importante proliferación de algas y plantas acuáticas, especialmente en el tramo que atraviesa la ciudad de Turín. La acumulación de vegetación está dificultando la navegación, alterando las condiciones del agua y obligando a las autoridades a retirar grandes cantidades de material vegetal.
El fenómeno está relacionado con una combinación de factores ambientales. La falta de lluvias y las altas temperaturas han reducido considerablemente el caudal del río, mientras que el aumento de nutrientes procedentes de actividades agrícolas y ganaderas favorece el crecimiento de las algas.
En algunos sectores del Po, la temperatura del agua ha llegado a los 28 grados y el caudal se encuentra cerca de un 50 % por debajo de su promedio anual. Estas condiciones generan un ambiente favorable para la proliferación de vegetación acuática.
Entre las especies identificadas se encuentran algas como Spirogyra y Cladophora, además de plantas invasoras. Las grandes masas de vegetación pueden quedar atrapadas en embarcaciones y reducir la cantidad de oxígeno disponible en el agua, afectando al equilibrio del ecosistema.
Ante la situación, el Ayuntamiento de Turín ha utilizado maquinaria especializada, incluida una excavadora instalada sobre una barcaza, para retirar las algas y mantener las zonas navegables. Hasta el momento se han extraído más de 136 toneladas de vegetación acuática, con un costo aproximado de 100.000 euros.
El caso del río Po evidencia cómo la combinación de temperaturas elevadas, escasez de agua y exceso de nutrientes puede alterar los ecosistemas fluviales y generar nuevos desafíos para las autoridades ambientales.
