El inicio del gobierno de Abelardo de la Espriella estuvo marcado no solo por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país este lunes, sino también por una serie de decisiones que evidencian un cambio en la política exterior de Colombia frente a asuntos internacionales de alta sensibilidad.
En sus primeros días al frente del Ejecutivo, la nueva administración adoptó posiciones que representan un distanciamiento frente a algunas de las posturas que caracterizaron al gobierno de Gustavo Petro en materia de relaciones internacionales. Entre las decisiones anunciadas se encuentra el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y el respaldo a la posición de Israel respecto a los Altos del Golán.
Estos movimientos se producen apenas unos días después del cambio de gobierno y reflejan la intención de la administración de De la Espriella de modificar rápidamente las prioridades diplomáticas del país.
El giro también se da en un contexto internacional marcado por conflictos y tensiones en diferentes regiones, especialmente en Medio Oriente. La posición frente a Israel y los territorios en disputa constituye uno de los asuntos que mayores diferencias ha generado entre el nuevo gobierno y la política exterior implementada durante la administración anterior.
Mientras estas decisiones comenzaban a generar atención en el ámbito internacional, la agenda del Gobierno tuvo que concentrarse en la emergencia provocada por el terremoto registrado este 10 de agosto. El movimiento sísmico, con epicentro en el departamento del Chocó, afectó principalmente a esa región y también generó impactos en zonas del Valle del Cauca, Risaralda y Caldas.
La magnitud de la emergencia obligó a las autoridades nacionales a priorizar las labores de atención, evaluación de daños y asistencia a las comunidades afectadas.
De esta manera, el comienzo del mandato de De la Espriella combina dos escenarios de gran importancia: la respuesta a una emergencia nacional de grandes proporciones y la implementación de una nueva orientación en materia de política exterior, que podría redefinir las relaciones de Colombia con distintos países y actores internacionales.
