Riquelme y el error que no perdona el hincha de Boca: dejó ir a su propio ídolo al rival más odiado
La paradoja es tan cruel que parece guionada: Juan Román Riquelme, el presidente que más influencia personal tenía sobre Thiago Almada, fue incapaz de convertir esa admiración en un contrato. El propio jugador reconoció que mantuvo conversaciones con Román, que lo seguía de cerca y lo felicitaba por sus actuaciones, y que su fanatismo por Boca nació precisamente de ver jugar a Riquelme de niño en el Fuerte Apache. Tenía todo para hacerlo suyo: la relación personal, la simpatía del jugador, el fanatismo familiar y la palabra de un ídolo que para Almada valía más que cualquier cifra económica. Y aun así lo dejó escapar.
Lo que más irrita a la hinchada xeneize es que no hubo ni siquiera una oferta formal del club de la Ribera mientras River negociaba con el Atlético de Madrid y acordaba 20 millones de dólares. Boca se quedó mirando cómo su presidente perdía a un jugador que lo idolatraba, sin mover un peso ni presentar una propuesta seria. En el mundo xeneize ya circula la frase que resume el sentimiento general: si Almada te eligió de ídolo, te confesó su amor públicamente, te llamó por teléfono y aun así terminó en River, algo muy grave pasó en los despachos del club de la Ribera. Riquelme, que construyó su imagen en Boca sobre la base de los grandes fichajes, tiene en el caso Almada su tropiezo más doloroso y visible ante su propia gente.
