Una investigación internacional basada en el análisis del ADN de más de un millón de personas encontró vínculos genéticos entre 14 trastornos mentales, lo que aporta nuevas pistas sobre el origen biológico de estas enfermedades y podría contribuir en el futuro a mejorar su diagnóstico y tratamiento.

Los investigadores identificaron cinco grandes grupos con una elevada relación genética. Entre ellos se encuentran la esquizofrenia y el trastorno bipolar; la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático; el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); además de la anorexia nerviosa, el trastorno obsesivo-compulsivo y el síndrome de Tourette. También se encontraron vínculos entre las adicciones al tabaco, el alcohol, el cannabis y los opioides.

Los resultados sugieren que algunas de las variantes asociadas con estos trastornos podrían tener un papel importante durante las primeras etapas del desarrollo cerebral. Esto ayudaría a explicar por qué algunas enfermedades mentales presentan características similares y por qué determinados pacientes pueden experimentar más de un trastorno a lo largo de su vida.

Sin embargo, los especialistas advierten que contar con determinadas variantes genéticas no significa que una persona necesariamente vaya a desarrollar una enfermedad mental. Estos trastornos son multifactoriales y en ellos intervienen tanto la predisposición genética como factores ambientales, experiencias de vida y otros procesos biológicos.