Después de vivir un terremoto es normal experimentar miedo, ansiedad e incertidumbre. Recuperar poco a poco las actividades diarias puede ayudar a fortalecer la sensación de seguridad y bienestar, especialmente en niños, adultos mayores y personas que han sufrido pérdidas materiales o emocionales.
1. Retomar horarios habituales
Volver gradualmente a las rutinas de sueño, alimentación, estudio o trabajo ayuda a recuperar la sensación de normalidad. Mantener horarios organizados contribuye a reducir el estrés y brinda estabilidad emocional.
2. Mantenerse informado por fuentes oficiales
Consultar únicamente información proveniente de autoridades y organismos de gestión del riesgo evita la propagación de rumores que pueden generar temor innecesario. Es importante verificar los datos antes de compartirlos.
3. Hablar sobre las emociones
Expresar sentimientos y preocupaciones con familiares, amigos o profesionales de la salud mental puede ayudar a procesar la experiencia. Reconocer las emociones es un paso fundamental para la recuperación.
4. Preparar un plan familiar de emergencia
Contar con rutas de evacuación, puntos de encuentro y un kit básico de emergencia brinda mayor confianza ante posibles réplicas u otras situaciones de riesgo. La preparación reduce la sensación de incertidumbre.
5. Realizar actividades que generen bienestar
Caminar, hacer ejercicio, leer, escuchar música o compartir tiempo con seres queridos son acciones que ayudan a disminuir la tensión emocional y favorecen una recuperación más saludable.
Los especialistas recuerdan que cada persona afronta las emergencias de manera diferente. Si el miedo, la ansiedad o las dificultades para retomar la vida cotidiana persisten durante varias semanas, se recomienda buscar apoyo profesional para recibir orientación y acompañamiento.
