El último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) citado en este contexto reportó 290 personas fallecidas, 4.187 heridas, 143 desaparecidas y 354 rescatadas.

A esto se suman 27.557 viviendas averiadas, 26.945 destruidas y 66 edificios colapsados, según la información oficial.

Después de una semana marcada por las operaciones de búsqueda y rescate, el país comienza ahora una nueva etapa: remover escombros, evaluar estructuras y definir cómo reconstruir las zonas afectadas.

La primera fase, denominada de “atención y evaluación”, comenzará este martes y se extenderá hasta finalizar agosto. Incluye la remoción de escombros, la evaluación estructural de las edificaciones y el otorgamiento de subsidios de arrendamiento para las familias que perdieron parcial o totalmente sus viviendas.

Luego llegará una segunda etapa de “recuperación y soluciones”, con una duración inicial de seis meses, que contempla mejoramientos de vivienda, alivios económicos relacionados con servicios públicos y subsidios para adquirir vivienda ya construida.

Finalmente, la tercera fase, denominada “vivienda milagro y reconstrucción”, contempla nuevos proyectos habitacionales y procesos de renovación urbana en los territorios afectados.

En Cali, una de las ciudades más golpeadas, el alcalde Alejandro Eder calculó que la atención de la emergencia podría extenderse entre tres y seis meses, mientras que la recuperación de la ciudad podría tardar entre dos y cuatro años.

En medio de este panorama, el papel del Ministerio de Vivienda será determinante para miles de familias que perdieron sus hogares o deberán esperar meses para saber si pueden regresar a ellos.