La capital de Corea del Sur ha desarrollado una extensa red de sensores IoT capaz de medir partículas finas, temperatura, humedad, ruido y otros indicadores ambientales. La tecnología forma parte de la infraestructura S-DoT y puede integrarse con los llamados S-Pole, postes inteligentes que incorporan semáforos y otros servicios urbanos.
La lucha contra la contaminación atmosférica en las grandes ciudades está entrando en una nueva etapa. Ya no se trata únicamente de instalar unas pocas estaciones de medición y esperar los datos obtenidos durante determinados intervalos. Las ciudades inteligentes buscan construir redes mucho más densas, capaces de detectar diferencias entre calles, barrios e incluso puntos concretos de una misma zona urbana.
Seúl, una de las grandes metrópolis tecnológicas de Asia, lleva varios años avanzando precisamente en esa dirección.
La capital surcoreana cuenta con la infraestructura S-DoT (Smart Seoul Data of Things), una red de sensores de Internet de las Cosas —IoT— diseñada para recopilar información sobre diferentes condiciones de la ciudad. Entre los parámetros que puede registrar se encuentran las partículas finas y ultrafinas, la temperatura, la humedad, el ruido, la iluminación, la radiación ultravioleta, el viento y determinados contaminantes atmosféricos.
La infraestructura también se ha relacionado con los S-Pole, postes urbanos inteligentes que permiten concentrar en una misma estructura elementos que tradicionalmente se instalaban por separado, como semáforos, alumbrado público, cámaras de seguridad y sistemas de conectividad.
Una red que busca llevar la medición al nivel de la calle
La principal diferencia de este modelo frente a las estaciones tradicionales de calidad del aire está en la densidad espacial de las mediciones.
Las estaciones convencionales son fundamentales para obtener datos de referencia y realizar mediciones reguladas, pero una ciudad del tamaño de Seúl presenta enormes diferencias ambientales entre sus distintas zonas.
Una avenida con tráfico intenso puede registrar condiciones diferentes a las de un parque ubicado a pocos cientos de metros. Del mismo modo, la contaminación cerca de una carretera puede variar con respecto a una zona residencial, mientras que la presencia de edificios, el viento, la temperatura y la actividad industrial o comercial pueden modificar la concentración de partículas.
El sistema S-DoT fue desarrollado precisamente para obtener una visión más distribuida de estas condiciones.
El Gobierno Metropolitano de Seúl señala que la red llegó a 1.100 puntos de instalación, distribuidos en diferentes entornos urbanos. Los sensores recopilan múltiples tipos de datos y permiten estudiar fenómenos que van desde la contaminación atmosférica hasta las llamadas islas de calor urbanas.
La propia ciudad explica que los sensores recopilan información urbana en tiempo real y que esos datos pueden utilizarse para desarrollar políticas públicas basadas en evidencia.
¿Qué tienen que ver los semáforos con la contaminación?
Aquí aparece uno de los elementos más interesantes de la estrategia de Seúl.
La ciudad ha desarrollado los S-Pole, una infraestructura que aprovecha postes urbanos existentes para integrar diferentes tecnologías. En lugar de mantener separados los postes de semáforos, alumbrado, cámaras y otros dispositivos, el concepto consiste en convertirlos en plataformas capaces de albergar múltiples servicios inteligentes.
Según el Gobierno Metropolitano de Seúl, los S-Pole pueden integrar semáforos, iluminación, CCTV, Wi-Fi público y sensores IoT, entre otras funciones. La documentación oficial contempla incluso modelos específicos de S-Pole destinados a semáforos.
Uno de los sistemas que puede incorporarse a esta infraestructura es precisamente S-DoT, que permite recopilar información relacionada con las condiciones ambientales.
Esto significa que el poste de un semáforo puede dejar de ser simplemente una estructura utilizada para regular el tráfico y convertirse en un punto de recopilación de información urbana.
El concepto es importante porque los semáforos están ubicados precisamente en algunos de los puntos donde existe una elevada interacción entre vehículos, peatones y emisiones procedentes del tráfico.
¿Cómo funcionan los sensores ópticos de partículas?
Una parte importante de los sensores utilizados para medir material particulado emplea un principio conocido como dispersión de la luz o light scattering.
El funcionamiento básico es relativamente sencillo.
El aire atraviesa el interior del dispositivo y un haz de luz —habitualmente procedente de una fuente láser o LED— interactúa con las partículas suspendidas. Cuando estas partículas atraviesan la zona iluminada, dispersan parte de la luz.
El sensor detecta esa dispersión y utiliza la señal obtenida para estimar la concentración de partículas presentes en el aire.
Este tipo de tecnología permite construir equipos mucho más pequeños y económicos que algunas estaciones de referencia utilizadas en las redes oficiales de vigilancia ambiental.
Sin embargo, eso no significa que todos los sensores ópticos tengan automáticamente la misma precisión que una estación regulatoria.
La composición de las partículas, la humedad, la temperatura, el mantenimiento y la calibración pueden afectar las mediciones. De hecho, investigaciones realizadas en Seúl han estudiado precisamente la estabilidad y el comportamiento de sensores de dispersión de luz frente a métodos de referencia.
Por esta razón, las redes de sensores de bajo costo o de medición simplificada suelen ser especialmente útiles como redes complementarias, capaces de aportar una resolución espacial mucho mayor.
El protagonista: el PM2.5
Uno de los indicadores más importantes dentro de estos sistemas es el PM2.5, conocido también como material particulado fino.
El término hace referencia a partículas con un diámetro aerodinámico de hasta aproximadamente 2,5 micrómetros.
Su reducido tamaño es precisamente uno de los motivos de preocupación. Estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire y penetrar profundamente en el sistema respiratorio.
La vigilancia del PM2.5 permite identificar episodios de contaminación que pueden no quedar suficientemente representados cuando se observa únicamente el material particulado de mayor tamaño.
La propia plataforma oficial de información ambiental de Seúl diferencia entre PM2.5 y PM10 y proporciona información sobre la calidad del aire. Actualmente, el sistema oficial de la ciudad clasifica el PM2.5 en cuatro categorías: buena, moderada, mala y muy mala, utilizando respectivamente rangos de 0-15, 16-35, 36-75 y 76 microgramos por metro cúbico.
De medir la contaminación a entender dónde se concentra
La gran ventaja de contar con numerosos sensores es que los datos pueden utilizarse para identificar microzonas de contaminación.
En una ciudad densamente poblada, la calidad del aire no necesariamente es uniforme.
Una carretera congestionada puede registrar concentraciones elevadas durante determinadas horas, mientras que una zona cercana puede presentar valores considerablemente diferentes.
Los sensores distribuidos permiten observar esos cambios con mayor detalle.
Esto es particularmente importante en las intersecciones de tráfico. Investigaciones sobre contaminación en cruces urbanos han demostrado que la exposición de peatones puede variar dependiendo del tráfico y de los ciclos de los semáforos.
La información obtenida puede utilizarse para estudiar cuándo y dónde aparecen los llamados puntos calientes de contaminación.
Con suficiente información histórica, además, los gobiernos pueden comenzar a relacionar la calidad del aire con variables como:
- volumen de tráfico;
- congestión vehicular;
- velocidad promedio;
- temperatura;
- humedad;
- dirección y velocidad del viento;
- hora del día;
- condiciones meteorológicas;
- obras de construcción;
- actividad industrial;
- características de las calles.
El objetivo final es pasar de simplemente saber cuánto contaminante hay a comprender por qué aumenta, dónde se concentra y cómo cambia durante el día.
Seúl ya había desarrollado sensores de contaminación antes de los S-Pole
La estrategia no comenzó con los postes inteligentes.
Seúl llevaba años desarrollando sistemas complementarios de vigilancia de partículas.
En 2021, por ejemplo, el Gobierno Metropolitano anunció la instalación de 451 dispositivos simplificados de medición de partículas en lugares como obras de construcción, instalaciones donde se generaban emisiones y zonas con mayores concentraciones de material particulado.
La finalidad era ofrecer información más detallada y en tiempo real sobre las condiciones ambientales y complementar las mediciones realizadas por las estaciones oficiales.
La ciudad también anunció la instalación de 70 dispositivos de alerta de partículas finas en escuelas primarias y centros destinados a población vulnerable.
Estos antecedentes muestran que la estrategia de Seúl no consiste en depender de un único tipo de sensor, sino en combinar diferentes niveles de medición.
1.100 sensores para observar una ciudad completa
Uno de los datos más llamativos de la infraestructura S-DoT es su escala.
La documentación oficial de Seúl señala que la ciudad cuenta con 1.100 puntos de instalación y que estos se distribuyen en zonas residenciales, comerciales, industriales, carreteras y parques.
La red comenzó a desarrollarse con fuerza a partir de 2019 y 2020.
En una descripción publicada por el Gobierno Metropolitano, se explica que la ciudad instaló 850 puntos durante 2019 y añadió otros 250 en 2020, alcanzando los 1.100 puntos de la infraestructura S-DoT.
La información obtenida no se limita a la contaminación.
Los sensores pueden recopilar hasta 17 tipos de datos urbanos, entre ellos temperatura, humedad, partículas, iluminación, ruido, vibración, radiación ultravioleta, viento, ozono y determinados contaminantes atmosféricos.
Esto convierte a S-DoT en algo más parecido a una red de observación urbana que a una simple red de sensores de contaminación.
¿Por qué es importante medir junto a las carreteras?
El tráfico es uno de los factores que pueden influir significativamente en la contaminación urbana.
Los vehículos producen emisiones directamente relacionadas con la combustión, pero las partículas presentes en las carreteras también pueden proceder del desgaste de neumáticos y frenos y de la resuspensión del polvo acumulado.
Por eso, conocer las condiciones del aire directamente en los corredores viales puede proporcionar información diferente de la obtenida en una estación situada en un lugar más alejado del tráfico.
Los datos de sensores instalados en puntos cercanos a las vías pueden ayudar a construir modelos más detallados de exposición.
También pueden ser utilizados para estudiar la relación entre los niveles de contaminación y los momentos de mayor movilidad.
Esto adquiere especial importancia durante las horas punta, cuando las concentraciones pueden cambiar rápidamente.
Los datos pueden convertirse en políticas públicas
El verdadero valor de una red de sensores no está únicamente en mostrar números.
La información puede utilizarse para tomar decisiones.
El Gobierno Metropolitano de Seúl señala que los datos de S-DoT se utilizan como apoyo para la formulación de políticas urbanas y para desarrollar servicios dirigidos a los ciudadanos.
Por ejemplo, una ciudad podría utilizar información de alta resolución para identificar zonas donde sea necesario reforzar determinadas medidas ambientales.
También podría analizar qué calles presentan sistemáticamente peores condiciones durante determinadas horas.
Con el tiempo, estos datos pueden integrarse con información de movilidad, meteorología y urbanismo.
De esta manera, la contaminación deja de ser únicamente un problema ambiental y se convierte también en una variable que puede incorporarse a la planificación de la movilidad y del espacio público.
Una de las claves: combinar sensores con inteligencia urbana
Seúl ha planteado sus S-Pole como estructuras multifuncionales.
La idea es aprovechar infraestructuras que ya existen en las calles para incorporar nuevos servicios tecnológicos.
Un poste que originalmente servía para sostener un semáforo puede convertirse en una plataforma para sensores, cámaras, conectividad y otros sistemas.
En 2021, la ciudad informó de la instalación inicial de 26 S-Pole en seis lugares y posteriormente planteó ampliar este tipo de infraestructura. Los modelos contemplaban diferentes combinaciones de semáforos, alumbrado, cámaras y tecnologías IoT.
Esto permite reducir la necesidad de instalar estructuras independientes para cada servicio.
La misma infraestructura física puede convertirse así en una pieza de la arquitectura digital de la ciudad.
Una tecnología que también tiene limitaciones
A pesar de sus ventajas, los sensores ópticos de partículas no deben interpretarse como sustitutos automáticos de las estaciones oficiales de referencia.
La medición de partículas mediante dispersión de luz puede verse afectada por diferentes factores ambientales.
La humedad es uno de los principales desafíos.
Además, dos sensores aparentemente iguales pueden producir resultados diferentes si no reciben mantenimiento o calibración adecuados.
Un estudio realizado en Seúl sobre sensores de partículas basados en dispersión de luz destacó precisamente la necesidad de evaluar su estabilidad a largo plazo y su representatividad antes de utilizarlos como herramientas de monitoreo ambiental.
Por eso, una red extensa de sensores funciona mejor cuando sus resultados se contrastan con estaciones de referencia y se aplican procedimientos de calibración y control de calidad.
Seúl ya ofrece información ambiental en tiempo real
La estrategia tecnológica también tiene una dimensión de transparencia.
La ciudad mantiene una plataforma oficial de información ambiental donde los ciudadanos pueden consultar las condiciones de calidad del aire.
El sistema proporciona información sobre PM2.5, PM10, ozono y otros contaminantes y permite consultar datos por zonas y estaciones de medición.
Además, en marzo de 2026, Seúl actualizó su sistema S-DoT para proporcionar datos recopilados por los sensores en tiempo real a través de su plataforma de datos abiertos. La ciudad mantiene 1.100 puntos de instalación de esta infraestructura.
Esto abre la puerta a que investigadores, desarrolladores y administraciones puedan utilizar información ambiental con una resolución mucho mayor.
Un modelo de ciudad donde el semáforo también recoge información
La evolución de Seúl muestra hacia dónde puede dirigirse la infraestructura urbana durante los próximos años.
Los semáforos, postes de iluminación y cámaras ya no tienen por qué ser dispositivos aislados.
En una ciudad inteligente pueden convertirse en plataformas capaces de recopilar información y conectarse con sistemas centrales.
En el caso de Seúl, los S-Pole representan precisamente esta tendencia: integrar infraestructura tradicional con tecnologías digitales.
Los sensores ambientales forman parte de ese ecosistema y permiten incorporar la calidad del aire a la enorme cantidad de información que genera una ciudad moderna.
La importancia del modelo no está solamente en medir la contaminación, sino en conseguir que la medición sea más frecuente, más localizada y más útil para tomar decisiones.
Un paso hacia una vigilancia ambiental más precisa
El caso de Seúl demuestra que la vigilancia de la contaminación atmosférica está evolucionando desde un modelo basado en pocas estaciones hacia sistemas distribuidos de sensores.
La combinación de S-DoT, S-Pole, estaciones oficiales y plataformas de datos permite construir una imagen mucho más detallada de la calidad del aire.
No obstante, es importante diferenciar entre los hechos comprobados y la forma en que algunas descripciones del proyecto pueden presentarlo.
Las fuentes oficiales consultadas confirman una red de 1.100 sensores S-DoT, mediciones de partículas en tiempo real y la posibilidad de integrar estos sensores en infraestructura inteligente como los S-Pole, incluidos postes de semáforos. No confirman, en cambio, un anuncio de 2026 que describa literalmente un nuevo despliegue masivo denominado “red de sensores ópticos en semáforos”.
Esa precisión resulta importante porque la infraestructura que hoy existe en Seúl es incluso más amplia que la idea de colocar sensores únicamente en semáforos.
La ciudad está construyendo una red distribuida capaz de observar diferentes dimensiones del entorno urbano y convertir esos datos en información útil para sus políticas públicas.
En el futuro, este tipo de sistemas podría permitir que una ciudad conozca con mayor precisión dónde se respira peor, en qué momentos se producen los picos de contaminación y qué factores contribuyen a ellos.
La meta no es simplemente contar partículas.
Es utilizar millones de mediciones para entender mejor cómo respira una ciudad y, a partir de esa información, diseñar espacios urbanos más saludables.
Una tendencia que podría extenderse a otras ciudades
El modelo surcoreano también plantea una pregunta para otras grandes ciudades del mundo: ¿qué ocurriría si cada poste, semáforo o luminaria pudiera funcionar simultáneamente como una pequeña estación de observación ambiental?
La respuesta podría transformar la manera en que se gestionan problemas como la contaminación atmosférica.
En lugar de disponer de información únicamente a escala de ciudad, las autoridades podrían trabajar con mapas mucho más detallados, identificar puntos críticos y diseñar intervenciones específicas.
En ese escenario, los sensores ópticos y las tecnologías IoT no reemplazarían necesariamente a las estaciones tradicionales. Las complementarían.
Y precisamente ahí puede estar su mayor potencial: una ciudad con miles de puntos de medición puede detectar cambios que una red pequeña de estaciones difícilmente podría observar.
Seúl lleva varios años desarrollando esta visión y, con la actualización de sus sistemas de datos en 2026, continúa avanzando hacia un modelo en el que la información ambiental se genera y se comparte prácticamente en tiempo real.
Fuentes principales
- Gobierno Metropolitano de Seúl: S-DoT y S-Pole
- Gobierno Metropolitano de Seúl: actualización de S-DoT en 2026
- Seúl: red de 1.100 sensores S-DoT
- Seúl: dispositivos simplificados de medición de partículas
- Seoul Open Data: información ambiental de S-DoT
