La carrera para elegir al próximo secretario general de las Naciones Unidas entró en una nueva etapa después de que el Consejo de Seguridad realizara este viernes 21 de agosto un segundo sondeo informal y secreto entre los candidatos al cargo. La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett pasó a ocupar el primer lugar en esta consulta, mientras que la costarricense Rebeca Grynspan se mantuvo entre las principales aspirantes.

El resultado supone un cambio respecto del primer sondeo, realizado a finales de julio, cuando Grynspan había conseguido la mayor cantidad de votos de apoyo. Sin embargo, la nueva votación volvió a demostrar que la competencia continúa abierta y que todavía no existe un candidato con el respaldo suficiente para considerarse virtualmente elegido.

De acuerdo con fuentes diplomáticas citadas por medios internacionales, Rodrigues-Birkett recibió ocho votos de «aliento» o «encourage», tres de «desaliento» o «discourage» y cuatro papeletas de «sin opinión». Grynspan obtuvo siete votos de apoyo, cuatro en contra y cuatro sin opinión. El argentino Rafael Grossi también recibió siete votos favorables, por lo que continúa formando parte del grupo con mayor respaldo.

Rodrigues-Birkett pasa al primer lugar

Carolyn Rodrigues-Birkett es una diplomática guyanesa que ejerce como representante permanente de Guyana ante las Naciones Unidas. Antes de llegar a ese puesto ocupó diferentes responsabilidades en la política exterior de su país y fue ministra de Relaciones Exteriores.

Su avance en el segundo sondeo resulta especialmente significativo porque en la primera consulta había quedado por detrás de Grynspan. En aquella votación, la costarricense obtuvo 10 votos de «encourage», mientras que Rodrigues-Birkett consiguió nueve y Grossi siete.

El nuevo resultado, por tanto, no representa una victoria definitiva para Guyana, pero sí evidencia un cambio en el equilibrio de apoyos dentro del Consejo de Seguridad.

Rodrigues-Birkett ha planteado una visión centrada en fortalecer la capacidad de Naciones Unidas para prevenir conflictos, hacer frente a los desafíos climáticos y mejorar la eficacia de la organización. Si finalmente fuera elegida, se convertiría en la primera mujer y la primera persona procedente del Caribe en ocupar la Secretaría General de la ONU.

Grynspan conserva una posición privilegiada

Aunque perdió el primer puesto en el segundo sondeo, Rebeca Grynspan continúa siendo una de las candidatas con mayores posibilidades.

La costarricense fue vicepresidenta de Costa Rica y actualmente ha ejercido como secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Su experiencia combina responsabilidades de gobierno, economía, desarrollo internacional y trabajo dentro del sistema de Naciones Unidas.

Grynspan fue la candidata más respaldada en la primera votación informal, con 10 votos favorables. En la segunda consulta descendió a siete, pero se mantuvo en el grupo de cabeza junto a Rodrigues-Birkett y Grossi.

Su candidatura también tiene una dimensión histórica. Si fuera elegida, se convertiría en la primera mujer en ocupar la Secretaría General de Naciones Unidas. Hasta ahora, el cargo ha estado ocupado exclusivamente por hombres desde la creación de la organización.

La propia campaña de Grynspan ha presentado su experiencia como una combinación de defensa del multilateralismo, desarrollo económico, igualdad y fortalecimiento de la cooperación internacional. La candidata ha insistido en la necesidad de mantener el papel de Naciones Unidas como espacio central para enfrentar los grandes problemas globales.

Una carrera que todavía tiene más candidatos

A pesar de que Rodrigues-Birkett y Grynspan concentran buena parte de la atención, la carrera no se limita a ellas.

Actualmente hay ocho candidaturas registradas para suceder a António Guterres, cuyo segundo mandato termina el 31 de diciembre de 2026. Además de Rodrigues-Birkett, Grynspan y Grossi, compiten la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el expresidente senegalés Macky Sall, el diplomático ugandés Olara Otunnu y la ecuatoriana Ivonne A-Baki.

El ingreso de Baki amplió la competencia durante agosto. Su candidatura fue presentada por Tonga y se incorporó después de que ya se hubiera realizado el primer sondeo, por lo que no participó en aquella consulta inicial. En el segundo sondeo, según fuentes diplomáticas, no obtuvo votos de «encourage» y recibió ocho de «discourage».

La situación demuestra que, aunque algunos nombres hayan ganado fuerza, todavía existe espacio para cambios importantes antes de que el Consejo de Seguridad llegue a una decisión.

¿Qué significan realmente estos sondeos?

Uno de los aspectos más importantes para entender los llamados «comicios de la ONU» es que estas votaciones informales no equivalen a una elección.

Los llamados straw polls son consultas confidenciales utilizadas por los 15 integrantes del Consejo de Seguridad para medir el nivel de respaldo que tiene cada candidato. Los miembros pueden expresar que «alientan», «desalientan» o no tienen opinión respecto de una candidatura.

Los resultados oficiales de estas consultas no son publicados por Naciones Unidas. Las cifras que se han conocido en esta ocasión proceden de fuentes diplomáticas y de reportes periodísticos sobre el proceso.

Por esa razón, encabezar un sondeo informal no significa haber obtenido la Secretaría General.

La importancia de estas consultas radica en que permiten identificar qué candidatos pueden avanzar hacia una eventual recomendación del Consejo de Seguridad y cuáles enfrentan una oposición significativa.

El factor decisivo: los cinco miembros permanentes

La principal dificultad para cualquier candidato no consiste solamente en acumular votos favorables.

El Consejo de Seguridad está integrado por 15 países, pero cinco de ellos —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— son miembros permanentes y tienen poder de veto.

En las primeras consultas informales, todos los miembros votan de manera confidencial. Sin embargo, conforme avanza el proceso pueden utilizarse las denominadas votaciones de «color», diseñadas para identificar de manera más clara si alguno de los miembros permanentes está dispuesto a bloquear una candidatura.

Esto significa que un candidato puede tener un respaldo considerable entre los miembros del Consejo y, aun así, quedar fuera de la carrera si uno de los cinco permanentes se opone de manera decisiva. Reuters ha señalado precisamente que evitar un veto de cualquiera de estos cinco países constituye uno de los principales desafíos para los aspirantes.

¿Por qué América Latina tiene un papel tan importante?

La presencia de Grynspan, Rodrigues-Birkett, Grossi, Bachelet y Espinosa ha convertido la actual carrera en un proceso con una fuerte representación latinoamericana y caribeña.

Tanto Grynspan como Rodrigues-Birkett representan además una posibilidad histórica para Naciones Unidas: cualquiera de las dos podría convertirse en la primera mujer en ocupar la Secretaría General.

En el caso de Rodrigues-Birkett existe otro elemento de relevancia regional, ya que su elección supondría que una persona del Caribe llegaría por primera vez a la máxima posición administrativa y política de Naciones Unidas.

La discusión sobre la posibilidad de elegir a una mujer también se relaciona con las demandas históricas de una mayor representación femenina en los principales cargos del sistema internacional. La Secretaría General nunca ha sido ocupada por una mujer desde la fundación de la ONU en 1945.

El legado de António Guterres

La elección se produce además en un momento especialmente complejo para Naciones Unidas.

António Guterres dejará el cargo al finalizar 2026, después de una década al frente de la organización. Su sucesor tendrá que afrontar un escenario marcado por conflictos armados, crisis humanitarias, tensiones entre grandes potencias, cambio climático, dificultades para alcanzar acuerdos multilaterales y cuestionamientos sobre la capacidad de la ONU para responder con rapidez a las crisis internacionales.

Por eso, la elección no solamente determinará quién ocupará el puesto durante los próximos cinco años. También marcará el rumbo político y diplomático que podría adoptar la organización a partir de 2027.

Los candidatos han presentado diferentes propuestas relacionadas con la reforma de Naciones Unidas, la prevención de conflictos, el fortalecimiento del multilateralismo y la necesidad de hacer más eficiente el funcionamiento de la organización.

La decisión todavía está lejos

Aunque el segundo sondeo representa un avance importante, todavía no existe una decisión definitiva.

El proceso continuará con nuevas consultas y negociaciones entre los integrantes del Consejo de Seguridad. Los resultados pueden cambiar considerablemente a medida que los candidatos acumulen apoyos o enfrenten oposición de los miembros permanentes.

Además, todavía pueden producirse movimientos diplomáticos y modificaciones en las candidaturas antes de que el Consejo llegue a una recomendación.

La propia Naciones Unidas mantiene un proceso formal de selección que incluye la presentación de las candidaturas, diálogos interactivos con los aspirantes y las posteriores consultas del Consejo de Seguridad. La organización ha publicado oficialmente las candidaturas y los documentos de visión de los aspirantes.

¿Qué ocurre después del Consejo de Seguridad?

La Carta de las Naciones Unidas establece que el secretario general es nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad.

Por tanto, el Consejo tiene un papel fundamental: debe alcanzar un acuerdo sobre un candidato y presentar una recomendación a los 193 Estados miembros de la Asamblea General.

Una vez realizada esa recomendación, corresponde a la Asamblea General efectuar el nombramiento.

Esto significa que los actuales sondeos deben entenderse como una etapa dentro de un proceso mucho más amplio y complejo. La persona que finalmente llegue al cargo necesitará no solo suficiente respaldo para superar las consultas del Consejo, sino también ser aceptable para los miembros permanentes y posteriormente recibir el nombramiento de la Asamblea General.

Una competencia todavía abierta

El segundo sondeo deja a Carolyn Rodrigues-Birkett en la primera posición, pero por un margen reducido. Sus ocho votos favorables superaron por apenas uno a los siete obtenidos tanto por Rebeca Grynspan como por Rafael Grossi.

El resultado también modifica la fotografía de la carrera respecto a julio, cuando Grynspan tenía una ventaja más clara.

Por ahora, el escenario muestra una competencia abierta entre varias candidaturas, con dos mujeres latinoamericanas entre las protagonistas y con la posibilidad histórica de que Naciones Unidas elija por primera vez a una mujer como secretaria general.

Sin embargo, convertir una ventaja en los sondeos informales en una elección definitiva requerirá superar la parte más delicada del proceso: conseguir un consenso suficiente dentro del Consejo de Seguridad y evitar que alguno de sus cinco miembros permanentes bloquee la candidatura.

La decisión final está prevista para antes de que António Guterres concluya su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026. El nuevo secretario o secretaria general asumirá el cargo el 1 de enero de 2027 por un período de cinco años.