En las calles de Roldanillo, Valle del Cauca, todavía se siente el miedo y la zozobra que dejó el terremoto del 10 de Agosto de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar en Chocó.
El Ejército recorre el territorio con ayudas humanitarias y encuentra en cada comunidad historias de solidaridad y esperanza.
La señora María Nubia Cardona duerme al lado de la puerta de su casa y es que el temor no le deja conciliar el sueño, por si acaso las paredes vuelven a moverse tener una salida cerca.
Desde la emergencia, esa puerta se convirtió también en una precaución. Tiene a la mano algunas prendas y objetos personales listos para llevarlos a otro lugar.


«Las ayudas son un alivio»:
Maria cuenta que su vivienda sufrió afectaciones internas y ya no se siente segura. Repararla significa asumir unos gastos que hoy pesan sobre una familia que todavía intenta recuperar la normalidad.
Cuando ocurrió el sismo, María Nubia se refugió debajo de su cama y se sostuvo de las tablas mientras esperaba que el movimiento terminara. A pesar de las dificultades para caminar por una trombosis en una de las piernas, salió corriendo en busca de su nieto.
No sabía dónde estaba. Atravesó las calles afectadas hasta encontrarlo junto a su mamá. Entonces se abrazaron y agradecieron estar juntos.
Días después, las ayudas humanitarias llegaron a Roldanillo. Para María Nubia, los alimentos representan un alivio frente a los gastos que dejó la emergencia y una posibilidad de guardar algunos recursos para reparar su vivienda.
Roldanillo es uno de los puntos hasta donde han llegado las ayudas transportadas por la Brigada de Ingenieros de Desminado Humanitario.
Allí, donde cerca de 1.300 viviendas resultaron afectadas, las consecuencias del terremoto todavía se sienten en las calles y, sobre todo, dentro de las casas.
Pero la emergencia también ha dejado escenas de solidaridad. En Restrepo, Dolly Suárez ayudaba a una vecina embarazada a subir una calle empinada cuando comenzó el movimiento. La mujer entró en pánico. Dolly la abrazó y decidió tranquilizarla, aunque ella también tenía miedo.
«Yo solo pensé en el bebé que estaba a punto de nacer», recuerda. A su alrededor, las personas corrían y algunas estructuras comenzaban a caer»
Dolly cuenta que las familias que perdieron sus viviendas, personas que tuvieron que buscar refugio y habitantes que todavía temen dormir bajo sus propios techos.
«Me ha dado tristeza ver mucha gente que se quedó totalmente sin nada»
Hasta allí llegaron los soldados llegaron a Restrepo con alimentos y elementos de primera necesidad.
Las personas esperaban mientras las ayudas pasaban de unas manos a otras y algunos soldados acompañaban a los adultos mayores hasta sus viviendas.
Las ayudas que llegan al Valle del Cauca recorren cientos de kilómetros antes de encontrarse con estas historias. Detrás de cada mercado, cada cobija y cada elemento entregado hay familias que todavía enfrentan el temor y la incertidumbre que dejó el terremoto.

Dolly Suárez, es una de las víctimas tras el terremoto del 10 de agosto en el Valle.
UNGRD: 329 fallecidos tras terremoto
Este 23 de agosto, la Unidad de Gestión del Riesgo, UNGRD, se entregó un nuevo reporte de víctimas mortales y heridos, también familias afectadas tras el potente terremoto del 10 de agosto con epicentro en San José del Palmar, Chocó.
La cifra de fallecidos subió a 329 y más de 4 mil heridos que sobrevivieron a estra terreible tragedia que se suman a 234 desaparecidas y 364 rescatadas.
«Fuero n 16 los departamentos afectados y 494 municipios afectados para un total de 156.994 familias y 317.137 personas» afectadas.
La UNGRD informó que un total de 75.397 viviendas averiadas y 31.450 destruidas; 5.884 edificios averiados y 574colapsados.
Infraestructura: 378 centros de salud, 3.726 centros educativos, 4.248 centros comunitarios, 430 vías, 5 aeropuertos, 115 acueductos, 70 puentes vehiculares y 15 puentes peatonales afectados.
La población animal se suma 1.757 afectados y 2.847 rescatados.

