Singapur continúa consolidando su modelo de ciudad inteligente con una infraestructura de movilidad que busca adaptarse a las necesidades de los distintos usuarios de las vías. Uno de los ejemplos más destacados es Green Man+, un sistema que permite ampliar el tiempo disponible para cruzar en determinados semáforos peatonales para adultos mayores y personas con discapacidad.
Sin embargo, es importante precisar un aspecto de la información que ha circulado sobre esta tecnología: el sistema oficialmente desplegado en Singapur no consiste, por ahora, en una red generalizada de cámaras de visión artificial que mida automáticamente la velocidad de cada adulto mayor y modifique el semáforo en tiempo real. La solución implementada por la Autoridad de Transporte Terrestre de Singapur, conocida como LTA, funciona principalmente mediante tarjetas de concesión que los usuarios pueden acercar a un lector para obtener tiempo adicional de cruce.
La idea, no obstante, forma parte de una evolución más amplia hacia infraestructuras capaces de responder de manera inteligente a la presencia y las necesidades de los peatones. Sensores, cámaras de monitoreo, sistemas de detección y algoritmos de gestión del tráfico ya forman parte del ecosistema tecnológico de la ciudad.
Un problema cotidiano: no todos los peatones caminan a la misma velocidad
Cruzar una avenida puede parecer una actividad simple, pero para una persona mayor o con movilidad reducida puede convertirse en una situación de presión. Los tiempos de los semáforos tradicionalmente se calculan tomando como referencia determinadas velocidades de desplazamiento y características físicas de cada cruce.
Esto significa que una persona que camina más lentamente puede sentirse obligada a apresurarse para llegar al otro lado antes de que el semáforo cambie.
Singapur ha intentado abordar este problema mediante diferentes estrategias de infraestructura. En las denominadas Silver Zones, áreas diseñadas especialmente teniendo en cuenta a la población de mayor edad, se aplican medidas como velocidades vehiculares más bajas, modificaciones en el diseño de las calles y tiempos de cruce adaptados a una velocidad de caminata menor.
El objetivo es sencillo: la infraestructura no debe obligar a todas las personas a moverse al mismo ritmo, sino reconocer que la ciudad es utilizada por peatones con diferentes capacidades físicas.
Green Man+: hasta 13 segundos adicionales para cruzar
El programa Green Man+ es una de las soluciones más concretas desarrolladas por Singapur para responder a esta necesidad.
Los adultos mayores y las personas con discapacidad que cuenten con tarjetas de concesión compatibles pueden acercarlas al lector instalado junto al botón peatonal. Al hacerlo, el sistema puede otorgar entre 3 y 13 segundos adicionales de luz verde, dependiendo de la anchura del cruce.
De esta manera, una persona que necesita más tiempo no tiene que intentar acelerar su paso para ajustarse al ritmo establecido para un peatón promedio.
Según la información oficial de la LTA, más de 1.000 cruces peatonales en Singapur ya cuentan con Green Man+, y el Gobierno continúa ampliando esta infraestructura con el objetivo de llevar la función a otros 1.500 cruces para finales de 2027.
Una red de semáforos que ya toma decisiones según la demanda
Aunque la extensión automática del tiempo basada específicamente en la velocidad individual de cada peatón todavía no forma parte del funcionamiento generalizado de Green Man+, Singapur sí utiliza desde hace años sistemas inteligentes capaces de modificar los ciclos de los semáforos según las condiciones del tráfico.
El sistema GLIDE, administrado por la LTA, analiza información en tiempo real para distribuir los tiempos de luz verde de acuerdo con la demanda de vehículos y peatones. Además, coordina semáforos cercanos para mejorar el flujo de circulación y reducir el número de detenciones innecesarias.
En los cruces peatonales, la activación del botón informa al sistema de que existe intención de cruzar. Esto permite incorporar la demanda peatonal dentro de la gestión general del tráfico.
La diferencia es importante: un semáforo inteligente no necesariamente necesita utilizar inteligencia artificial o cámaras para modificar sus tiempos. Los sistemas de detección, sensores, botones, algoritmos y controladores conectados también permiten que la infraestructura responda a lo que está ocurriendo en una vía.
¿Y qué papel tienen las cámaras y la visión artificial?
Singapur también cuenta con una amplia infraestructura de monitoreo del tráfico. La LTA opera un sistema de cámaras en intersecciones y carreteras principales que permite observar las condiciones de circulación y apoyar la gestión de incidentes y del tráfico. Según la autoridad, la red cuenta con alrededor de 1.100 cámaras en ubicaciones estratégicas.
Sin embargo, no existe evidencia oficial de que toda esta red esté siendo utilizada para medir automáticamente la velocidad de caminata de los adultos mayores y extender individualmente la luz verde en cada cruce.
La confusión puede surgir porque este tipo de tecnología sí está siendo investigada y desarrollada. En Singapur han aparecido propuestas de sistemas de cruce asistidos por inteligencia artificial que utilizan cámaras y detección de objetos para identificar, por ejemplo, sillas de ruedas, ayudas para caminar o bastones para personas con discapacidad visual.
Uno de estos proyectos, denominado AI Pedestrian Guardian, plantea el uso de una cámara y un modelo de detección basado en inteligencia artificial para reconocer determinados elementos de apoyo a la movilidad y ajustar el tiempo del semáforo. No obstante, se trata de una propuesta tecnológica presentada como solución de innovación y no de una confirmación de que ese sistema específico haya sido desplegado masivamente en toda la red de Singapur.
La siguiente etapa: cruces sin contacto
La evolución tecnológica de los pasos peatonales en Singapur tampoco se limita al uso de tarjetas.
El país ha comenzado a probar y desarrollar sistemas que permiten a los peatones activar la señal verde mediante sensores de movimiento, evitando la necesidad de presionar físicamente un botón. Estos sistemas pueden detectar gestos, como el movimiento de una mano, para registrar la intención de cruzar.
Esta tecnología representa otro paso hacia una infraestructura más accesible, especialmente para personas que podrían tener dificultades para utilizar botones convencionales. Las soluciones también pueden complementarse con señales auditivas y otras herramientas de accesibilidad.
La lógica detrás de estas innovaciones es transformar el cruce peatonal en un sistema que requiera menos esfuerzo por parte del usuario y que pueda responder mejor a sus condiciones.
Una cuestión de seguridad que ha ganado importancia
La adaptación de la infraestructura para los adultos mayores se ha convertido en una cuestión especialmente relevante para las autoridades singapurenses.
En 2025, el número de peatones mayores fallecidos en accidentes de tránsito aumentó de 11 casos registrados en 2024 a 27. Aunque el Gobierno ha señalado que el aumento porcentual debe analizarse teniendo en cuenta que se parte de cifras relativamente bajas, las autoridades reconocieron la necesidad de seguir reforzando la seguridad de los usuarios más vulnerables.
Como respuesta, Singapur continúa impulsando iniciativas como las Silver Zones y Friendly Streets, que incluyen velocidades más bajas, modificaciones físicas en las calles y mejores condiciones para los peatones.
La iniciativa Friendly Streets, por ejemplo, contempla cruces señalizados en los que los peatones pueden recibir más tiempo para atravesar la vía y en los que la activación del semáforo puede producirse con mayor rapidez. La LTA prevé ampliar este enfoque a todas las ciudades residenciales de vivienda pública del país para 2030.
El reto de equilibrar peatones y tráfico
Uno de los desafíos de cualquier sistema de semáforos inteligentes es encontrar un equilibrio entre seguridad y eficiencia.
Dar más tiempo a los peatones puede aumentar la seguridad, pero también modifica el flujo de vehículos. Por esa razón, los sistemas inteligentes intentan analizar la demanda y distribuir los tiempos de manera dinámica.
Actualmente, la LTA explica que la duración de la señal peatonal depende de factores como la longitud del cruce y las características de quienes lo utilizan. El tiempo incluye una fase inicial de luz verde continua y otra de luz verde intermitente destinada a permitir que quienes ya comenzaron a cruzar puedan completar el trayecto.
En este contexto, la inteligencia de la infraestructura no consiste únicamente en hacer que un semáforo permanezca verde durante más tiempo. También implica determinar cuándo es necesario otorgar ese tiempo adicional, dónde debe aplicarse y cómo hacerlo sin comprometer el funcionamiento general de la red vial.
Hacia una infraestructura que se adapte a las personas
La experiencia de Singapur muestra una tendencia que podría extenderse a otras ciudades: el paso de infraestructuras diseñadas con tiempos fijos hacia sistemas capaces de responder a la demanda y a las características de los usuarios.
En el caso de los adultos mayores, la necesidad es evidente. Una población que envejece requiere calles, aceras y cruces que permitan desplazarse con seguridad sin que caminar más despacio se convierta en un riesgo.
Por ahora, el sistema oficialmente implementado en Singapur para ampliar el tiempo de cruce depende principalmente de Green Man+ y de la activación mediante tarjetas compatibles, mientras que los sistemas basados en sensores avanzados y visión artificial representan una línea de evolución tecnológica y de innovación.
La dirección, sin embargo, parece clara. Sensores, automatización, análisis de datos y tecnologías de detección podrían hacer que los semáforos del futuro no se limiten a repetir un ciclo programado, sino que comprendan mejor lo que ocurre en una intersección.
Para las personas mayores, esto podría significar algo mucho más importante que una innovación tecnológica: poder cruzar una calle sin sentir que deben correr contra el reloj.
