La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) puso en marcha el proceso para implementar un Sistema de Alerta Temprana en Mogotes, Santander. El proyecto busca fortalecer la capacidad de monitoreo y respuesta frente a avenidas torrenciales y crecientes súbitas, fenómenos que pueden afectar rápidamente a comunidades ubicadas en zonas de montaña. Aunque los sistemas de este tipo pueden incorporar diferentes sensores para vigilar las condiciones del terreno y del agua, la documentación oficial disponible no confirma que el proyecto de Mogotes corresponda específicamente a una red de sensores de humedad del suelo destinada exclusivamente a detectar deslizamientos.

Un nuevo sistema de prevención para Mogotes

La prevención de desastres en Santander entra en una nueva etapa con la implementación de un Sistema de Alerta Temprana (SAT) en el municipio de Mogotes, uno de los territorios seleccionados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres dentro de una estrategia destinada a fortalecer la vigilancia frente a fenómenos hidrometeorológicos.

La iniciativa forma parte de la Licitación Pública FNGRD-LP-002-2025, cuyo objeto fue adquirir bienes y servicios para la instalación, mantenimiento y puesta en funcionamiento de sistemas de alerta temprana por avenida torrencial en territorios priorizados por el Fondo Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (FNGRD) y la UNGRD.

Dentro del proceso fueron seleccionados tres territorios: Quetame, en Cundinamarca; Mogotes, en Santander; y Pijao, en Quindío. El cuarto lote, correspondiente a Mocoa, Putumayo, fue declarado desierto al no recibir ofertas.

En el caso de Santander, el proyecto corresponde al SAT de Mogotes, cuya implementación fue adjudicada a Meltec Comunicaciones S.A. por un valor de $4.186.101.208. El contrato contempla un plazo máximo de ejecución de seis meses, contados desde la suscripción del acta de inicio y una vez cumplidos los requisitos legales para su ejecución.

¿Qué busca detectar un sistema de alerta temprana?

Un Sistema de Alerta Temprana no consiste simplemente en colocar un sensor en una montaña. Se trata de un conjunto de herramientas tecnológicas, protocolos institucionales y mecanismos de comunicación diseñados para detectar condiciones que puedan anticipar un fenómeno peligroso y transmitir esa información a quienes deben tomar decisiones.

En el caso del proyecto de Mogotes, el objetivo oficial está relacionado principalmente con las avenidas torrenciales y las crecientes súbitas.

Estos fenómenos pueden producirse cuando grandes cantidades de agua se movilizan rápidamente por cauces y zonas de alta pendiente, arrastrando sedimentos, rocas, árboles y otros materiales. Su capacidad destructiva aumenta cuando las comunidades, viviendas, carreteras o infraestructura se encuentran cerca de los cauces o en zonas expuestas.

Por eso, un SAT debe funcionar como una cadena completa: primero se obtiene información del territorio; posteriormente se procesan los datos; después se determina si se alcanzaron determinados umbrales de riesgo y, finalmente, se transmite la alerta a las autoridades y a la población.

La UNGRD señala en su guía sobre sistemas de alerta temprana que estos mecanismos deben integrar componentes de conocimiento del riesgo, monitoreo, comunicación y capacidad de respuesta. El propósito final es que la información obtenida se transforme en decisiones que permitan proteger vidas y reducir daños.

La tecnología detrás del monitoreo

La documentación contractual de la UNGRD establece requisitos relacionados con equipos sensóricos hidrológicos para las soluciones que serán instaladas en el proyecto. También contempla condiciones de protección para los equipos frente a lluvia, inundaciones, polvo y golpes, elementos importantes cuando los dispositivos deben operar en ambientes exteriores y potencialmente adversos.

Esto resulta especialmente importante en regiones montañosas como Santander, donde las estaciones de monitoreo deben permanecer operativas precisamente durante los episodios de lluvia que pueden desencadenar emergencias.

La tecnología permite recopilar información sobre variables ambientales y transmitirla hacia los sistemas de seguimiento. Dependiendo de la arquitectura de cada SAT, pueden emplearse sensores hidrológicos, estaciones meteorológicas, equipos de comunicación, sistemas de alimentación eléctrica y mecanismos de aviso.

En el proyecto adjudicado para Mogotes, además del componente de monitoreo, la contratación contempla actividades de mantenimiento y capacitación para el uso de los equipos y su mantenimiento básico. La documentación establece visitas de mantenimiento y contempla capacitaciones adicionales para reforzar las capacidades de los operadores.

¿Y qué ocurre con los sensores de humedad del suelo?

Aquí existe una precisión importante para entender correctamente el proyecto.

Los sensores de humedad del suelo sí pueden ser utilizados en sistemas de monitoreo de deslizamientos, porque permiten conocer cuánto contenido de agua existe en determinadas capas del terreno. Cuando el suelo recibe precipitaciones persistentes, la infiltración de agua puede aumentar la presión dentro de los poros y modificar las condiciones de estabilidad de una ladera.

Sin embargo, que este tipo de sensor pueda ser útil para vigilar deslizamientos no significa que todos los sistemas de alerta temprana instalados en Santander estén equipados con ellos.

La documentación oficial de la UNGRD consultada para el SAT de Mogotes habla específicamente de un sistema de alerta temprana frente a avenidas torrenciales y hace referencia a equipos sensóricos hidrológicos, pero no establece en los documentos revisados que se trate de una red de sensores de humedad del suelo instalada específicamente en laderas habitadas para detectar movimientos en masa.

Por esa razón, presentar el proyecto como una instalación confirmada de “sensores de humedad del suelo para detectar deslaves” sería más categórico de lo que permiten afirmar las fuentes oficiales disponibles.

La distinción es importante, especialmente en una noticia sobre prevención de desastres, donde las características técnicas de los equipos determinan qué tipo de amenaza pueden monitorear.

¿Por qué la humedad del suelo es importante para los deslizamientos?

Aunque el proyecto de Mogotes está oficialmente orientado a las avenidas torrenciales, la relación entre agua, suelo y movimientos en masa es fundamental para comprender el riesgo existente en zonas montañosas de Colombia.

Cuando una ladera recibe lluvias intensas o prolongadas, parte del agua puede infiltrarse en el terreno. El incremento de la humedad puede modificar las propiedades físicas del suelo y aumentar la presión del agua dentro de sus poros.

Si la resistencia del terreno disminuye y las fuerzas que actúan sobre la masa de suelo superan su capacidad de mantenerse estable, puede producirse un movimiento en masa.

Por eso, el monitoreo de la lluvia por sí solo no siempre proporciona toda la información necesaria. Dos laderas pueden recibir una cantidad similar de precipitación y responder de manera diferente dependiendo de factores como el tipo de suelo, la pendiente, la cobertura vegetal, la geología, la presencia de agua subterránea y las condiciones previas de humedad.

La propia documentación técnica asociada a los sistemas de alerta temprana reconoce la utilidad de observar la humedad del terreno como parte del análisis de zonas susceptibles a deslizamientos.

Esto explica por qué los sistemas modernos de gestión del riesgo tienden a combinar diferentes fuentes de información en lugar de depender de una única variable.

Santander, un territorio expuesto a movimientos en masa

Santander tiene una geografía caracterizada por zonas montañosas, pendientes pronunciadas y numerosos cauces. Estas condiciones, combinadas con episodios de lluvia intensa, generan escenarios en los que pueden producirse deslizamientos, crecientes súbitas y avenidas torrenciales.

La vulnerabilidad no depende únicamente de la intensidad de las lluvias. También influyen la localización de las viviendas, la infraestructura vial, las condiciones de las laderas y la ocupación del territorio.

Los antecedentes de emergencias muestran que los deslizamientos pueden afectar simultáneamente viviendas, carreteras, puentes, redes de servicios públicos y actividades económicas.

En años recientes, municipios de Santander han registrado emergencias asociadas a lluvias y movimientos de tierra. En 2024, por ejemplo, fuertes precipitaciones provocaron deslizamientos y afectaciones en diferentes municipios del departamento, entre ellos El Carmen de Chucurí y San Vicente de Chucurí.

Estos antecedentes ayudan a explicar por qué la instalación de sistemas de monitoreo y alerta temprana se considera una herramienta importante dentro de la gestión del riesgo.

Mogotes ya había sufrido emergencias por deslizamientos

El riesgo no es solamente teórico para Mogotes.

La UNGRD reportó anteriormente que durante septiembre de 2021 se registraron 10 deslizamientos en el municipio, que afectaron a cinco familias y 25 cultivos de maíz, caña, café, cítricos y pastizales. Los eventos se presentaron en las veredas San Miguel, Guaure, Santa Bárbara, San José y Arrayanes.

Estos antecedentes muestran la importancia de mejorar la capacidad local para identificar condiciones peligrosas y reaccionar antes de que una emergencia escale.

El objetivo de un SAT no es impedir que llueva ni evitar físicamente que una ladera se desplace. Su función es ganar tiempo.

En una emergencia, unos pocos minutos pueden permitir que una familia abandone una vivienda, que una carretera sea cerrada, que los organismos de socorro se movilicen o que una comunidad sea advertida sobre la posibilidad de una creciente.

El papel de las alertas frente a las lluvias

El sistema que se implementa en Mogotes también debe entenderse dentro de una red nacional más amplia de monitoreo.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, mantiene un boletín diario de alertas por pronóstico de amenaza de deslizamientos de tierra. Este instrumento identifica municipios y zonas de ladera donde existe una probabilidad determinada de ocurrencia de movimientos en masa y utiliza información de precipitaciones observadas, pronósticos y otros insumos meteorológicos.

A fecha del 23 de agosto de 2026, el IDEAM mantiene disponible la actualización diaria de este sistema de alertas, con publicaciones correspondientes a los días 23, 22, 21 y anteriores de agosto.

Esto significa que los sistemas locales y la información nacional cumplen funciones complementarias.

Mientras el IDEAM genera información meteorológica y pronósticos de amenaza a escala nacional, los sistemas instalados directamente en los territorios pueden aportar información más localizada y facilitar la activación de mecanismos de respuesta municipales.

De la detección a la evacuación

La existencia de sensores no garantiza por sí misma que una comunidad esté protegida.

Para que una alerta temprana sea realmente efectiva debe existir una cadena de respuesta previamente definida.

El proceso puede resumirse en varias etapas:

Monitoreo: los equipos recopilan información sobre las variables que se consideran relevantes.

Análisis: los datos son transmitidos y comparados con determinados criterios o umbrales.

Generación de la alerta: cuando las condiciones alcanzan niveles considerados peligrosos, se activa el protocolo correspondiente.

Comunicación: la información debe llegar rápidamente a las autoridades y a la comunidad.

Respuesta: las personas deben saber qué hacer, hacia dónde desplazarse y quién coordina la emergencia.

Por eso, la UNGRD ha insistido en que los sistemas de alerta temprana deben incorporar tanto infraestructura tecnológica como capacidades institucionales y comunitarias.

Un sensor puede detectar una condición de riesgo, pero si nadie recibe la información o si la comunidad no conoce una ruta de evacuación, la tecnología pierde buena parte de su utilidad.

Un proyecto que también requiere capacitación y mantenimiento

Uno de los aspectos incluidos en el proyecto de Mogotes es precisamente el mantenimiento de los equipos.

La resolución de adjudicación contempla capacitaciones adicionales sobre el uso de los equipos y su mantenimiento básico durante las visitas previstas dentro del servicio posventa.

Este componente es fundamental porque los sistemas de alerta temprana deben mantenerse operativos durante largos periodos y, especialmente, estar disponibles cuando ocurren las lluvias más intensas.

Las estaciones pueden enfrentar humedad, polvo, golpes, fallas eléctricas, problemas de comunicación y desgaste de componentes. Por eso, la instalación inicial representa solamente una parte del trabajo.

La sostenibilidad del sistema dependerá también de que existan responsables capacitados, protocolos claros y recursos para mantener los equipos en funcionamiento.

Una inversión de más de $4.100 millones

La magnitud del proyecto refleja la complejidad de implementar infraestructura tecnológica de este tipo.

Para el SAT de Mogotes, la UNGRD adjudicó un contrato por $4.186.101.208, incluyendo los costos asociados a la ejecución del proyecto. El plazo máximo establecido es de seis meses a partir del acta de inicio.

La iniciativa hace parte de una estrategia más amplia de la UNGRD para fortalecer los sistemas de alerta temprana en diferentes territorios del país.

En febrero de 2025, la entidad abrió una convocatoria dirigida a departamentos y corporaciones autónomas regionales para postular territorios que pudieran beneficiarse de sistemas institucionales de alerta temprana frente a avenidas torrenciales y crecientes súbitas.

Mogotes fue posteriormente incluido entre los territorios priorizados.

La implementación no elimina el riesgo

La instalación de un SAT no significa que Mogotes deje de estar expuesto a deslizamientos, crecientes o avenidas torrenciales.

La alerta temprana debe entenderse como una herramienta de reducción del riesgo, no como una solución definitiva al problema.

La prevención requiere también planificación territorial, mantenimiento de vías y drenajes, protección de las fuentes hídricas, control de la ocupación de zonas peligrosas, recuperación de ecosistemas y conocimiento de las condiciones geológicas y ambientales.

En los lugares donde existen viviendas en zonas susceptibles a movimientos en masa, la tecnología puede ayudar a ganar tiempo, pero no reemplaza las decisiones relacionadas con la seguridad de los asentamientos.

¿Qué cambia para las comunidades?

Para los habitantes de Mogotes, el principal beneficio potencial del nuevo sistema será disponer de información más rápida ante determinadas condiciones de emergencia.

Si los sensores y demás componentes detectan cambios relevantes y los protocolos funcionan correctamente, las autoridades podrían contar con más tiempo para advertir a la población y activar mecanismos de respuesta.

Esto resulta especialmente importante en zonas rurales o de montaña, donde las distancias, las condiciones de las vías y la rapidez con la que pueden desarrollarse algunos fenómenos naturales dificultan la reacción.

El éxito del sistema, por tanto, no deberá medirse únicamente por la cantidad de sensores instalados, sino por su capacidad para convertir los datos en alertas oportunas y acciones concretas.

Una apuesta por anticiparse a las emergencias

El proyecto de Mogotes representa un paso dentro de una transformación más amplia de la gestión del riesgo en Colombia: pasar de reaccionar después de los desastres a intentar anticiparse a ellos.

La UNGRD ha venido promoviendo sistemas de alerta temprana como parte de las herramientas para proteger vidas y reducir la vulnerabilidad territorial. Para 2026, además, la entidad contempla acciones destinadas a fortalecer las capacidades comunitarias e institucionales de monitoreo, comunicación y respuesta temprana en territorios priorizados.

En ese contexto, el SAT de Mogotes adquiere especial relevancia para Santander.

La tecnología no puede detener una avenida torrencial ni impedir que una ladera se vuelva inestable. Pero sí puede contribuir a que una comunidad conozca antes que existe una situación potencialmente peligrosa.

Y en territorios expuestos a lluvias intensas, pendientes pronunciadas y emergencias repentinas, ese tiempo adicional puede convertirse en una herramienta decisiva para salvar vidas.

Una precisión necesaria sobre los “sensores de humedad”

Hasta el momento, las fuentes oficiales consultadas permiten confirmar que la UNGRD está implementando en Mogotes un Sistema de Alerta Temprana por avenidas torrenciales, con equipos sensóricos hidrológicos y un contrato de $4.186 millones, pero no permiten afirmar de manera categórica que la entidad ya haya instalado una red específica de sensores de humedad del suelo en laderas habitadas para detectar deslizamientos.

Por ello, cualquier publicación que describa el proyecto debe diferenciar entre lo que está oficialmente contratado y las aplicaciones potenciales de tecnologías como los sensores de humedad del suelo.

Esta precisión no reduce la importancia del proyecto. Por el contrario, permite explicar con mayor rigor qué está haciendo actualmente la UNGRD en Santander y evitar atribuirle al sistema capacidades técnicas que todavía no aparecen detalladas en la documentación pública consultada.