El proyecto MeyGen, ubicado en el Pentland Firth, se mantiene como uno de los principales referentes mundiales de la energía obtenida de las corrientes de marea. Tras una nueva campaña de mantenimiento y redepliegue de turbinas, la iniciativa vuelve a poner sobre la mesa el potencial de una fuente renovable capaz de producir electricidad de forma altamente predecible.
La energía mareomotriz en el Reino Unido continúa avanzando en uno de los lugares con mayor potencial para aprovechar la fuerza del océano: las aguas del norte de Escocia. En el estrecho de Pentland Firth, entre la parte continental escocesa y las islas Orcadas, el proyecto MeyGen ha consolidado su posición como uno de los mayores desarrollos de energía mareomotriz mediante corrientes del mundo.
Sin embargo, es importante precisar el contexto detrás de los avances recientes. Las informaciones verificables más recientes sobre MeyGen no corresponden a la conexión inaugural de una turbina completamente nueva a la red eléctrica nacional, sino a una operación de mantenimiento, inspección y redepliegue de equipos que ya forman parte del proyecto y que continúan generando electricidad a partir del movimiento de las mareas.
En diciembre de 2025, Ampeak Energy y Proteus Marine Renewables informaron que habían completado con éxito una importante campaña de trabajos marinos en MeyGen. Dos de las turbinas intervenidas fueron devueltas a operación, mientras que una tercera fue trasladada para recibir mantenimiento antes de un futuro redepliegue. Otra turbina no necesitó intervención y acumulaba alrededor de siete años de funcionamiento sin mantenimiento.
El resultado vuelve a situar a Escocia en el centro de una carrera tecnológica que busca convertir la energía de las mareas en una fuente renovable con capacidad para complementar a otras tecnologías como la eólica y la solar.
Un proyecto construido para aprovechar una de las corrientes más poderosas de Europa
MeyGen se encuentra en el Pentland Firth, una zona marítima conocida por la intensidad de sus corrientes. El movimiento periódico de enormes masas de agua genera una fuerza que puede ser aprovechada mediante turbinas instaladas bajo el mar.
El funcionamiento guarda cierta similitud con el de un parque eólico, aunque en lugar de utilizar el viento, las palas giran impulsadas por el agua. Ese movimiento acciona un generador y la electricidad producida es transportada mediante cables submarinos hasta la infraestructura en tierra, desde donde puede incorporarse al sistema eléctrico.
La diferencia fundamental está en la previsibilidad. Mientras que la producción de energía solar depende de la radiación disponible y la eólica de las condiciones atmosféricas, los ciclos de las mareas pueden calcularse con una gran precisión.
Esta característica es uno de los principales argumentos a favor del desarrollo de la energía mareomotriz. Las mareas no eliminan la necesidad de otras fuentes renovables, pero podrían aportar una generación complementaria y predecible dentro de un sistema eléctrico cada vez más dependiente de fuentes bajas en emisiones.
El Centro Europeo de Energía Marina, conocido como EMEC, explica que sus instalaciones de ensayo en las Orcadas cuentan con infraestructura para conectar dispositivos mareomotrices a la red nacional y continuar desarrollando tecnologías de generación marina. El centro dispone de capacidad de exportación eléctrica y también ha servido para experimentar con el almacenamiento energético y la producción de hidrógeno.
Más de 84 GWh generados y una posición dominante en el sector británico
Los datos difundidos por Ampeak Energy y Proteus Marine Renewables indican que MeyGen ha producido más de 84 GWh de energía mareomotriz desde el inicio de sus operaciones.
Las empresas también señalan que el proyecto representa más del 90 % de la producción de energía procedente de corrientes de marea del Reino Unido, una cifra que evidencia tanto el liderazgo de MeyGen como el hecho de que esta tecnología todavía se encuentra en una etapa temprana de expansión comercial.
La instalación actual opera con un conjunto de turbinas que conforman una fase inicial de aproximadamente 6 MW. Aunque su capacidad es pequeña si se compara con las grandes centrales eléctricas o con algunos parques eólicos marinos, su importancia radica en que funciona como una demostración a escala comercial de una tecnología que todavía busca reducir costes y ampliar su despliegue.
Uno de los hitos más importantes del proyecto ha sido precisamente demostrar que una turbina puede resistir durante largos periodos en un entorno submarino extremadamente exigente.
La turbina TTG 3, según la información divulgada tras la operación de 2025, alcanzó alrededor de siete años de funcionamiento sin necesidad de mantenimiento. La durabilidad es una cuestión clave para el futuro de esta industria, debido a que cualquier intervención en una turbina situada en zonas de fuertes corrientes marinas puede resultar compleja y costosa.
La nueva etapa no consiste solo en instalar más máquinas
El trabajo realizado en MeyGen durante 2025 incluyó operaciones sobre tres de sus turbinas. Dos equipos fueron sometidos a trabajos de servicio y posteriormente regresaron a funcionamiento, mientras que una tercera unidad fue trasladada a Nigg para recibir mantenimiento antes de volver al mar en una etapa posterior.
La operación también permitió demostrar la capacidad logística necesaria para intervenir varias turbinas en condiciones marítimas difíciles. Para una industria que pretende crecer desde proyectos piloto hasta parques con decenas de equipos, la posibilidad de realizar mantenimiento y redepliegues de forma eficiente es tan importante como la propia capacidad de generación.
Proteus Marine Renewables sostiene que este tipo de operaciones ayuda a demostrar la viabilidad comercial de las turbinas submarinas y aporta experiencia para futuros proyectos de mayor escala.
El desafío, por tanto, ya no se limita a demostrar que una turbina puede generar electricidad. La industria necesita demostrar que puede fabricar, instalar, mantener y sustituir estos equipos a un coste competitivo.
Una expansión de decenas de megavatios en el horizonte
El futuro de MeyGen contempla una expansión mucho mayor. Una iniciativa respaldada en el sistema británico de contratos por diferencia busca impulsar una nueva fase de capacidad mareomotriz.
En 2025, SKF y Proteus Marine Renewables informaron sobre los planes para incorporar una nueva fase de al menos 59 MW, después de los avances técnicos alcanzados con las turbinas existentes.
A esto se suma el impulso que ha recibido la energía de las corrientes de marea dentro del sistema británico de apoyo a las renovables. En la ronda Allocation Round 7a, cuyos resultados fueron anunciados en febrero de 2026, cuatro proyectos de energía mareomotriz obtuvieron contratos que suman 20,9 MW de capacidad.
Entre los proyectos seleccionados figura Orbital Marine Eday Project, con 2,4 MW, además de iniciativas vinculadas a Morlais y Hydrowings. En conjunto, la cartera de proyectos respaldados en Reino Unido supera los 140 MW, según el UK Marine Energy Council.
Estos datos muestran que el interés por la energía mareomotriz no se limita a un único proyecto en Escocia. Aunque la capacidad sigue siendo reducida frente a otras fuentes renovables, el sector ha comenzado a construir una cartera de proyectos que podría acelerar el despliegue durante los próximos años.
La ventaja de una energía que puede predecirse
Una de las principales características de la energía de las mareas es que su comportamiento puede anticiparse con mucha mayor precisión que otros recursos renovables variables.
El ciclo de las mareas está determinado principalmente por la interacción gravitacional entre la Tierra, la Luna y el Sol. Esto permite conocer con anticipación cuándo se producirán los periodos de mayor y menor intensidad en las corrientes.
Para un sistema eléctrico que necesita equilibrar constantemente la generación y el consumo, esa previsibilidad puede convertirse en una ventaja estratégica.
La energía solar tiene una producción limitada durante la noche y variable según las condiciones meteorológicas. La eólica puede experimentar grandes cambios en función de la velocidad del viento. Las corrientes de marea también cambian de intensidad, pero esos cambios siguen patrones que pueden calcularse con antelación.
Por esta razón, los defensores de la tecnología consideran que la energía marina podría desempeñar un papel complementario dentro de una matriz eléctrica diversificada.
El gran desafío: reducir los costos
Pese a sus ventajas, la energía mareomotriz todavía enfrenta obstáculos importantes antes de convertirse en una fuente masiva de electricidad.
El primero es económico. Instalar infraestructura en el fondo marino requiere embarcaciones especializadas, sistemas de anclaje o cimentación, cables submarinos y equipos capaces de soportar la corrosión, la presión y el impacto continuo de las corrientes.
Además, cualquier reparación puede requerir recuperar el dispositivo o movilizar equipos especializados.
La experiencia acumulada en MeyGen y otros centros de ensayo busca precisamente resolver estos problemas. Cada operación permite obtener datos sobre el desgaste de los componentes, el comportamiento de las turbinas y las mejores estrategias para reducir los tiempos de mantenimiento.
La larga operación de algunas turbinas sin intervenciones importantes es relevante porque una mayor durabilidad podría reducir uno de los principales costes asociados a esta tecnología.
Escocia se consolida como laboratorio mundial de la energía oceánica
Las costas y estrechos del norte de Escocia reúnen condiciones particularmente favorables para la experimentación con energía marina.
Además de MeyGen, las islas Orcadas albergan las instalaciones del European Marine Energy Centre, uno de los principales centros del mundo dedicados a probar tecnologías que buscan convertir el movimiento del océano en electricidad.
EMEC ha desarrollado infraestructura para conectar dispositivos de energía mareomotriz al sistema eléctrico y, más recientemente, ha experimentado con sistemas que combinan generación marina, almacenamiento en baterías y producción de hidrógeno.
En diciembre de 2025, el centro anunció la finalización de una demostración que integró una turbina mareomotriz O2 de Orbital Marine Power, baterías de flujo de vanadio y un electrolizador. Durante las pruebas, la electricidad producida por la turbina pudo utilizarse para cargar las baterías, alimentar directamente la producción de hidrógeno y exportarse a la red eléctrica.
El experimento es significativo porque muestra una posible evolución del sector: la energía obtenida del mar no tendría que destinarse exclusivamente a la red eléctrica, sino que también podría utilizarse para almacenar energía o producir combustibles como el hidrógeno.
¿Puede la energía de las mareas cambiar el sistema eléctrico británico?
Por ahora, sería exagerado afirmar que la energía mareomotriz está cerca de sustituir a las principales fuentes de generación del Reino Unido.
Su capacidad instalada continúa siendo pequeña frente a la energía eólica, la solar, el gas o la energía nuclear. Sin embargo, la importancia de los proyectos escoceses está en otro aspecto: están demostrando que una tecnología que durante años fue considerada experimental puede funcionar durante periodos prolongados y entregar electricidad al sistema.
La expansión prevista de proyectos, junto con el respaldo obtenido en los mecanismos de financiación británicos, sugiere que la industria está entrando en una etapa de crecimiento gradual.
El objetivo será comprobar si los avances tecnológicos pueden traducirse en instalaciones más grandes y, sobre todo, en una reducción sostenida de los costos.
Un avance que va más allá de una sola turbina
La historia de la energía mareomotriz en Escocia no se resume en el funcionamiento de una máquina bajo el agua. Lo que está en juego es la posibilidad de construir una nueva industria energética basada en un recurso abundante y altamente predecible.
Los recientes trabajos en MeyGen permitieron devolver turbinas a operación, mantener la producción del proyecto y recopilar más experiencia sobre el mantenimiento de tecnología submarina. Al mismo tiempo, los nuevos proyectos respaldados en el Reino Unido y los experimentos desarrollados en las Orcadas muestran que la investigación continúa avanzando hacia instalaciones de mayor capacidad.
El camino todavía presenta importantes desafíos técnicos y económicos. Pero la experiencia acumulada en las aguas de Escocia está ayudando a responder una de las preguntas fundamentales para el futuro de la energía marina: si es posible convertir la fuerza constante de las mareas en una fuente de electricidad competitiva a gran escala.
Por ahora, los resultados de MeyGen y de otros proyectos británicos no significan que la energía mareomotriz haya resuelto todos sus problemas. Sí representan, sin embargo, un paso importante hacia una etapa en la que las turbinas submarinas podrían dejar de ser únicamente prototipos experimentales para convertirse en parte de la infraestructura energética del futuro.
