La Fiscalía General de la Nación logró la judicialización de David Torres Moreno, Jean Carlos Montenegro Laurido y Thomas Aristizábal Colorado, señalados de haber cometido un acto atroz: el abuso sexual de un menor de edad dentro de un centro de rehabilitación en Palmira.
Un lugar que debería ser refugio y esperanza se convirtió en escenario de horror, marcado por la cobardía y la perversión de quienes jamás merecieron llamarse hombres.
El proceso judicial reveló que el pasado 10 de junio, en una de las instalaciones de la fundación, los tres procesados sometieron a vejámenes sexuales a la víctima. No bastó con el abuso: la intimidaron con amenazas de golpearla y encerrarla en una llamada “habitación de castigo” si se atrevía a contar lo sucedido. Esa crueldad, esa violencia calculada, expone la bajeza de quienes creen que el silencio puede comprarse con miedo. Pero la verdad, tarde o temprano, siempre se abre paso.
Las pruebas y evidencias presentadas por la Fiscalía fueron contundentes. Con ellas, un fiscal de la Seccional imputó a los señalados el delito de acceso carnal violento agravado. Durante las audiencias concentradas, los tres hombres, con descaro y sin un ápice de arrepentimiento, no aceptaron los cargos.
La justicia, sin embargo, los afectó con medida de aseguramiento en centro carcelario, donde deberán enfrentar las consecuencias de sus actos. Que permanezcan tras las rejas es apenas un mínimo respiro para la comunidad que exige castigo ejemplar.
Jean Carlos Montenegro Laurido y Thomas Aristizábal Colorado fueron capturados en las mismas instalaciones de la fundación, por servidores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) con apoyo de la Sijín de la Policía Nacional.
