Una creciente situación de alarma se vive en los municipios de Linares y Los Andes Sotomayor, en el departamento de Nariño, donde la presencia de diferentes estructuras armadas ilegales y los enfrentamientos que se han registrado en varias zonas rurales mantienen en estado de preocupación a las comunidades, que reclaman una mayor y urgente presencia de las autoridades civiles y de la Fuerza Pública.
La situación resulta todavía más delicada porque, paralelamente a los combates, estas poblaciones afrontan desde hace aproximadamente un mes una emergencia ambiental provocada por numerosos incendios forestales que han consumido amplias extensiones de vegetación y amenazan con seguir avanzando debido a las difíciles condiciones climáticas que atraviesa buena parte del departamento.
Denuncias gravísimas
De acuerdo con las denuncias conocidas en la zona, en estos territorios se registra presencia de integrantes de las disidencias de las FARC comandadas por Iván Mordisco, así como de estructuras de Comuneros del Sur y del Ejército de Liberación Nacional, ELN. La coincidencia de estos grupos en una misma región ha incrementado la tensión y ha generado enfrentamientos que ponen en riesgo a la población civil.
Los habitantes han expresado su temor ante la posibilidad de quedar en medio del fuego cruzado y han advertido sobre las dificultades para movilizarse por algunas áreas rurales, donde la presencia de los actores armados ilegales limita las actividades cotidianas y genera un ambiente de incertidumbre.
La otra emergencia
Pero a esta problemática de seguridad se suma otra emergencia que ha adquirido dimensiones preocupantes: los incendios forestales.
Desde hace cerca de un mes, diferentes sectores rurales de Linares y Los Andes Sotomayor han sido afectados por conflagraciones que han destruido bosques, pastizales y áreas de vegetación, generando además una amenaza para las viviendas, cultivos y fuentes de agua de las comunidades.
Las autoridades locales han señalado que, según las primeras informaciones y verificaciones realizadas en terreno, varios de estos incendios no serían producto de causas naturales, sino que habrían sido provocados deliberadamente por integrantes de los grupos armados ilegales que hacen presencia en la zona.
Esta denuncia aumenta todavía más la gravedad de la situación, porque mientras los organismos de socorro intentan controlar las llamas, existen dificultades para ingresar a determinados lugares debido al riesgo que representa la presencia de hombres armados.
Impiden el paso
Según las versiones conocidas en la región, los grupos ilegales estarían impidiendo o restringiendo el paso de los socorristas que pretenden llegar hasta los sitios afectados para combatir los incendios. De confirmarse plenamente estas circunstancias, se estaría poniendo en peligro no solamente el patrimonio ambiental, sino también la vida de los integrantes de los cuerpos de emergencia que cumplen con su deber de proteger a las comunidades.
La situación representa un verdadero círculo de emergencia: los incendios destruyen el territorio, mientras los enfrentamientos y la presencia de las estructuras armadas dificultan la respuesta institucional. A ello se suma el temor de los habitantes, quienes en muchos casos prefieren permanecer en sus viviendas antes que exponerse a situaciones de riesgo.
Duro impacto ambiental
La preocupación también está relacionada con el impacto ambiental. Los incendios que se prolongan durante semanas afectan los ecosistemas, destruyen especies vegetales y animales y pueden comprometer las fuentes hídricas que abastecen a las comunidades. En una región eminentemente rural y agrícola como Nariño, la pérdida de cobertura vegetal también puede tener consecuencias económicas para numerosas familias campesinas.
Ante este panorama, los habitantes de Linares y Los Andes Sotomayor han pedido al Gobierno Nacional, a la Gobernación de Nariño y a las autoridades municipales que no permitan que estas poblaciones queden abandonadas a su suerte.
La solicitud principal es fortalecer la presencia de la Fuerza Pública en las zonas más afectadas, con el propósito de garantizar la seguridad de la población civil y permitir que los organismos de socorro puedan cumplir sus labores sin poner en riesgo la vida de sus integrantes.
Acción coordinada
También se requiere una acción coordinada entre las autoridades ambientales, los cuerpos de bomberos, la Defensa Civil, la Policía, el Ejército y las administraciones municipales para establecer con precisión el origen de los incendios, determinar las responsabilidades y evitar que nuevas conflagraciones sean provocadas.
Ante la gravedad de los acontecimientos, la comunidad le pide a las autoridades que actué con rápides, por lo que los moradores de Los Andes Sotomayor y Linares, esperan la presencia de las autoridades.
Esto en razón a que se teme que la continuidad de esta situación de lugar a que se produzcan víctimas civiles en el marco de los enfrentamientos o en desarrollo de los incendios forestales, los cuales en un momento dado pueden alcanzar viviendas y cultivos.
