El fútbol siempre ofrece una nueva oportunidad, pero para Deportivo Pasto el compromiso hoy ante Internacional de Bogotá a partir de las 8:15 de la noche llega acompañado de una presión especial. El conjunto nariñense no solamente buscará sus primeros puntos del semestre, sino que tendrá que demostrar que el cambio de entrenador puede convertirse en el punto de partida para una recuperación que, a estas alturas, resulta urgente.

La salida de Jonathan Risueño, confirmada esta semana después de un comienzo negativo, puso fin a un ciclo que había tenido un primer semestre destacado, pero que en la Liga II terminó convertido en una preocupante cadena de derrotas. El club decidió entregar de manera interina la conducción del equipo a Jonathan René Rosero, quien tendrá como asistente a Wilson Morelo.

El desafío para Rosero es enorme. No dispone de demasiado tiempo para transformar al equipo y deberá hacerlo en medio de un ambiente cargado de dudas. Sin embargo, el cambio de entrenador también puede producir una reacción anímica inmediata. En el fútbol colombiano es frecuente que un nuevo cuerpo técnico genere una competencia diferente por los puestos, modifique algunos conceptos tácticos y, sobre todo, devuelva confianza a un grupo golpeado por los resultados.

Pasto necesita recuperar precisamente eso: confianza.

Las cinco derrotas consecutivas en las primeras cinco presentaciones de la Liga II explican la dimensión de la crisis. El equipo ha mostrado dificultades para sostener partidos, encontrar soluciones ofensivas y responder cuando el rival se adelanta en el marcador. La derrota 0-1 ante Llaneros, en el estadio Libertad, terminó siendo el último capítulo de una campaña que obligó a la dirigencia a tomar decisiones.

Ahora aparece Internacional de Bogotá, un rival que tampoco atraviesa un escenario completamente cómodo. El conjunto bogotano viene de igualar 2-2 frente a Deportivo Cali y acumula cinco puntos, producto de una victoria, dos empates y dos derrotas en sus primeras presentaciones.

Ese antecedente permite entender que Pasto no enfrentará a un equipo invencible. Internacional ha demostrado capacidad para competir, especialmente cuando encuentra espacios y logra llevar los partidos a escenarios de intensidad. Sin embargo, también ha dejado puntos en el camino y presenta una diferencia de gol negativa, elementos que el conjunto nariñense deberá aprovechar.

El partido tendrá, además, un componente estadístico interesante. En el anterior enfrentamiento de Liga entre ambos equipos, disputado en febrero, Pasto e Internacional empataron 1-1 en el estadio Libertad. El conjunto bogotano logró rescatar entonces un punto con un gol de Larry Vásquez después de que Carlos Vivas marcara en propia puerta.

Los convocados

Para este encuentro el técnico René Rosero convocó a los jugadores, Ederson Cabezas, Giovanni Banguera, Joyce Ossa, Santiago Jiménez, Mateo Garavito, Enrique Serje, Hervin Goyes, Harrinson Mancilla, Matías Pisano, Jonathan Perlaza, Frank Martínez, Franco Leys, Mayer Gil, Jhon Méndez, Diego Chávez, Joider Micolta, Andrés Ibargüen, Santiago Córdoba, Jorge Obregón y Patrick Preciado.

Pero más allá de las estadísticas, el gran interrogante estará en la propuesta de Rosero. ¿Mantendrá buena parte de la estructura utilizada por Risueño o introducirá modificaciones desde el comienzo? La respuesta será determinante, porque Pasto necesita encontrar rápidamente un equilibrio entre seguridad defensiva y capacidad ofensiva.

No se trata solamente de cambiar nombres. El equipo necesita recuperar intensidad, concentración y personalidad. Los jugadores deberán asumir la responsabilidad de sacar adelante una situación que también les corresponde. El nuevo entrenador puede modificar el sistema, pero la reacción definitiva tendrá que surgir dentro del terreno de juego.