La educación en Colombia sigue siendo uno de los principales caminos para construir una sociedad con mayores oportunidades. Sin embargo, una pregunta permanece abierta: ¿la educación que reciben nuestros niños y jóvenes realmente tiene la calidad necesaria para enfrentar el futuro?
Los resultados internacionales muestran avances, pero también importantes dificultades. En las pruebas PISA 2022, los estudiantes colombianos obtuvieron resultados inferiores al promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. Colombia alcanzó 383 puntos en matemáticas, 409 en lectura y 411 en ciencias, frente a promedios de 472, 476 y 485 puntos, respectivamente.
El problema no es solamente aprobar
Uno de los grandes desafíos consiste en pasar de una educación centrada en memorizar contenidos a otra que permita comprender, analizar, resolver problemas y tomar decisiones.
Los datos son contundentes. Solo el 29 % de los estudiantes colombianos alcanzó el nivel básico de competencia en matemáticas establecido por PISA, frente al 69 % promedio de la OCDE. En lectura y ciencias, alrededor del 49 % alcanzó ese nivel mínimo, mientras que los promedios de la OCDE fueron 74 % y 76 %.
Esto significa que una parte importante de nuestros jóvenes llega a la adolescencia sin dominar completamente habilidades fundamentales para desenvolverse en la vida académica, laboral y social.
La desigualdad también educa
Pero hablar de calidad educativa exige mirar más allá de las calificaciones. Colombia enfrenta profundas diferencias entre estudiantes según su condición socioeconómica, territorio y posibilidades de acceso a recursos educativos.
PISA 2022 encontró una diferencia de 79 puntos en matemáticas entre los estudiantes colombianos de mayor y menor nivel socioeconómico. Aunque esta brecha es menor que el promedio de la OCDE, demuestra que el origen familiar continúa influyendo en las oportunidades de aprendizaje.
Por eso, no podemos medir la calidad solamente por el número de estudiantes matriculados. También debemos preguntarnos qué aprenden, cómo aprenden y qué oportunidades tendrán después de graduarse.
Docentes, tecnología y nuevas metodologías
El país necesita fortalecer la formación y el acompañamiento de los docentes, mejorar las condiciones de las instituciones educativas y utilizar la tecnología como una herramienta para aprender, no simplemente como un recurso adicional.
Además, la escuela debe recuperar el valor de la lectura, las matemáticas, las ciencias, el pensamiento crítico, la convivencia y la educación ciudadana. La inteligencia artificial también plantea un nuevo desafío: preparar estudiantes capaces de utilizarla con criterio, creatividad y responsabilidad.
¿Qué educación necesita Colombia?
Colombia no parte de cero. La OCDE reconoce que el país ha ampliado el acceso a la educación y que, desde su participación en PISA, ha registrado mejoras promedio de largo plazo en las tres áreas evaluadas.
El reto ahora consiste en convertir esa cobertura en aprendizaje de calidad para todos.
La educación colombiana tiene avances importantes, pero todavía no puede considerarse plenamente de calidad si millones de estudiantes no desarrollan las competencias básicas que necesitan. Mejorar exige inversión, docentes preparados, familias comprometidas, instituciones fortalecidas y políticas educativas que trasciendan los cambios de gobierno.
La verdadera calidad educativa no se mide únicamente por cuántos estudiantes terminan el colegio, sino por qué tan preparados están para construir su propio futuro y contribuir al desarrollo de Colombia.
