Una de las emergencias naturales más graves de los últimos años golpea la región del Himalaya. El colapso de una masa glaciar en la zona fronteriza entre Nepal y China desencadenó una gigantesca avalancha de agua, lodo y rocas que arrasó comunidades, carreteras y puentes, dejando un saldo que ya supera los 360 muertos y más de 1.400 desaparecidos entre Nepal y el Tíbet.
La tragedia ocurrió el miércoles y afectó principalmente zonas cercanas a los ríos Bhotekoshi y Trishuli. La fuerza de la corriente arrastró vehículos, viviendas y estructuras completas, mientras numerosos habitantes y viajeros quedaron atrapados por el lodo y los escombros.
En Nepal, las autoridades reportan 359 personas fallecidas, mientras que en el lado chino del Tíbet se han confirmado otras tres víctimas. El número de desaparecidos continúa aumentando a medida que los equipos de emergencia logran ingresar a sectores que permanecían incomunicados.
CIENTOS DE TURISTAS EXTRANJEROS ESTÁN DESAPARECIDOS
La emergencia también afecta a cientos de extranjeros que se encontraban recorriendo esta zona del Himalaya, utilizada por turistas, excursionistas y peregrinos que se desplazan hacia el monte Kailash.
Las autoridades nepalíes calculan que cerca de 600 turistas extranjeros permanecen desaparecidos en su territorio. En el lado tibetano también se reportan cientos de extranjeros entre las personas cuyo paradero aún no ha sido establecido. Entre los países con ciudadanos afectados figuran India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Canadá.
Muchos de los viajeros se encontraban realizando peregrinaciones hacia Kailash Mansarovar, uno de los principales destinos religiosos y turísticos de la región.
RESCATISTAS BUSCAN SOBREVIVIENTES
Más de 5.000 integrantes del Ejército y la Policía de Nepal participan en las operaciones de búsqueda y rescate. Helicópteros sobrevuelan las zonas afectadas para localizar sobrevivientes, evacuar heridos y transportar alimentos, medicinas y otros suministros de emergencia.
Las labores enfrentan enormes dificultades debido a la destrucción de carreteras, puentes y redes de comunicación. Algunas comunidades permanecen completamente aisladas y los equipos de emergencia deben avanzar entre grandes cantidades de lodo y escombros.
ALERTA POR UNA NUEVA INUNDACIÓN
La emergencia todavía no ha terminado. Las autoridades mantienen la alerta debido a la formación de una especie de lago por el bloqueo de un cauce aguas arriba, situación que podría provocar un nuevo desbordamiento si la acumulación de agua rompe la barrera natural.
Inicialmente se pensó que un terremoto podía haber desencadenado la tragedia. Sin embargo, análisis posteriores del Servicio Geológico de Estados Unidos determinaron que la señal sísmica estuvo relacionada con el propio movimiento de la masa glaciar y el deslizamiento de tierra, y no con un terremoto convencional.
Mientras continúan las operaciones de rescate, familiares de cientos de personas desaparecidas esperan información sobre sus seres queridos. Las autoridades advierten que el balance de víctimas podría aumentar debido a que todavía existen zonas de difícil acceso.
La prioridad ahora es localizar sobrevivientes, evacuar las comunidades que permanecen en riesgo y evitar que una nueva crecida agrave todavía más la tragedia.
