La parte esencial es creíble y está respaldada por investigaciones recientes. No parece tratarse simplemente de una afirmación política o de una exageración periodística.

Hay evidencia de un patrón en el que ciudadanos colombianos reciben ofertas de empleo en Rusia, especialmente relacionadas con seguridad, vigilancia o trabajos bien remunerados. Una vez en Rusia, algunos habrían sido inducidos u obligados a firmar contratos militares y posteriormente enviados a combatir en Ucrania.

En agosto de 2026 aparecieron testimonios de familias colombianas y sobrevivientes que describen precisamente ese mecanismo. También se ha señalado que algunos de los reclutados no tenían experiencia militar, lo que hace especialmente problemática la supuesta oferta de empleo.

¿Dónde está el engaño?

El patrón que emerge es aproximadamente este:

  1. Se ofrece un empleo aparentemente legítimo en Rusia.
  2. Se promete un salario considerable y, en algunos casos, una bonificación inicial.
  3. El colombiano viaja legalmente a Rusia.
  4. Una vez allí, las condiciones cambian o se le presenta un contrato militar.
  5. Puede quedar sin posibilidad real de regresar inmediatamente.
  6. Finalmente es destinado a zonas de combate en Ucrania.

Esto es importante porque no necesariamente comienza como un reclutamiento militar evidente. La utilización de ofertas laborales es precisamente lo que hace que el mecanismo pueda funcionar como una trampa.

¿Son mercenarios voluntarios?

Aquí hay que hacer una distinción.

Algunos latinoamericanos sí han viajado voluntariamente a la guerra y han firmado contratos militares sabiendo que participarían en el conflicto. Eso es diferente de una persona que viaja pensando que trabajará como vigilante, constructor o empleado de seguridad y posteriormente termina en una unidad militar.

Por eso, llamar a todos los colombianos involucrados «mercenarios» puede ser una simplificación.

En los casos denunciados recientemente, la cuestión central es precisamente determinar qué sabían los colombianos antes de viajar y qué ocurrió después de llegar a Rusia.

¿Hay colombianos actualmente combatiendo para Rusia?

Sí, hay indicios sólidos de que los hay.

Lo que todavía resulta mucho más difícil de establecer es cuántos son exactamente.

No existe, hasta donde llega la información pública disponible, una cifra oficial fiable que permita decir: «Rusia tiene exactamente X colombianos combatiendo en Ucrania».

Las denuncias de familias, testimonios de sobrevivientes y trabajos periodísticos permiten establecer que no se trata de casos aislados, pero no permiten convertir automáticamente esas denuncias en una cifra nacional.

¿Y los US$3.500 mensuales, US$35.000 y ciudadanía rusa?

Estas cifras deben tomarse con más cautela.

Que existan ofertas con salarios extraordinariamente elevados y bonos de incorporación es perfectamente compatible con el patrón documentado. Pero una cosa es que un reclutador prometa esas cantidades y otra que el reclutado realmente las reciba.

De hecho, una característica recurrente de estos casos es precisamente que las condiciones prometidas no coinciden con lo que finalmente ocurre.

Por eso yo formularía esa parte así:

«Se ofrecían salarios, bonos y beneficios económicos muy elevados para atraer a los colombianos.»

No afirmaría como hecho que todos recibieron US$3.500 mensuales o US$35.000.

¿Y los cubanos?

Aquí hay que tener todavía más cuidado.

Existe evidencia de participación de cubanos en las fuerzas rusas y de redes de reclutamiento desde Cuba. Pero las cifras varían enormemente según la fuente.

La cifra de 20.000 cubanos que aparece en algunas publicaciones no debería presentarse como una cifra comprobada. Es una estimación que ha circulado ampliamente, pero existen otras estimaciones considerablemente inferiores.

Por tanto, el fenómeno está bien documentado; la magnitud exacta no.

Mi conclusión

Si tuviera que calificar las principales afirmaciones del artículo:

  • Rusia está reclutando extranjeros para su esfuerzo militar: muy bien sustentado.
  • Se están utilizando ofertas laborales para atraer latinoamericanos: bien sustentado.
  • Hay colombianos que terminaron combatiendo para Rusia después de viajar por ofertas de empleo: bien sustentado.
  • Algunos colombianos fueron enviados al frente sin comprender inicialmente que terminarían combatiendo: hay testimonios importantes que lo respaldan.
  • Rusia está utilizando específicamente este mecanismo como estrategia organizada de captación: probable y compatible con la evidencia, aunque la estructura exacta de las redes todavía no está completamente establecida públicamente.
  • Hay exactamente una determinada cantidad de colombianos: no está establecido.
  • 20.000 cubanos: no debe tratarse como una cifra confirmada.
  • Todos los colombianos que combaten para Rusia fueron engañados: falso; hay que distinguir entre voluntarios conscientes y personas captadas mediante engaños.

En resumen: el núcleo de la denuncia sobre los colombianos parece real, pero algunas cifras y afirmaciones generales del artículo deben manejarse con cautela. El fenómeno más preocupante no es simplemente que extranjeros se alisten en un ejército, sino que una oferta laboral pueda utilizarse como puerta de entrada para terminar incorporándolos a una guerra que no sabían que iban a combatir.