El sueño de levantar el trofeo no pudo completarse, pero las lágrimas, los abrazos y la emoción al final del partido también fueron de orgullo. La Universidad Cesmag de Pasto terminó en el podio nacional y regresó a casa con una medalla de bronce que tiene el valor de todo un campeonato.

En las canchas de Barranquilla, las representantes nariñenses dejaron claro que el fútbol de salón universitario de Nariño tiene talento, carácter y mucho futuro. Con entrega absoluta en cada partido, el equipo de la Cesmag se metió entre los mejores del país y escribió una nueva página para el deporte universitario de la región.

No fue un camino sencillo. Frente a ellas estuvieron equipos de diferentes regiones de Colombia, con jugadoras que también llegaron al certamen con la ilusión de conquistar la gloria. Sin embargo, las nariñenses asumieron cada compromiso con personalidad, entendiendo que vestir la camiseta de la Universidad Cesmag significaba mucho más que disputar un torneo.

Significaba representar a Pasto. Significaba llevar el nombre de Nariño a una de las grandes vitrinas del deporte universitario colombiano. Y lo hicieron con orgullo.

Calendario

La jornada definitiva tuvo todos los ingredientes de una final. Enfrente apareció la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, en un partido intenso, disputado y de máxima tensión. Ninguno de los dos equipos logró marcar diferencias durante el tiempo reglamentario y el empate llevó la definición hasta el punto penal.

Allí, en esos segundos en los que el ruido parece desaparecer y solamente quedan frente a frente la jugadora y la portería, se decidió el destino del encuentro. La fortuna terminó sonriendo al conjunto bogotano, mientras las nariñenses debieron resignar la posibilidad de disputar el título. Pero aquella derrota no pudo borrar lo construido durante el campeonato.

La Universidad Cesmag terminó tercera y se quedó con una medalla de bronce que sabe a recompensa. Una presea que representa horas de entrenamiento, sacrificios, madrugadas, viajes, concentración y el esfuerzo de un grupo que nunca dejó de creer.

El podio

El campeonato, finalmente, quedó en poder de la Universidad Santo Tomás de Tunja, que celebró el título nacional. La Javeriana de Bogotá consiguió avanzar en la definición que protagonizó con las nariñenses, mientras la Cesmag aseguró un lugar entre los tres mejores equipos del país.

Para la institución universitaria, el resultado va mucho más allá de una posición en la tabla. Es la confirmación de que el deporte ocupa un lugar fundamental dentro de su proyecto de formación integral.

Desde la Universidad Cesmag se destacó que el desempeño del equipo es una demostración de que el deporte constituye un pilar para formar “Hombres nuevos para tiempos nuevos”, una filosofía que encontró en Barranquilla una expresión concreta: jóvenes que compiten, luchan, aprenden, superan dificultades y representan con orgullo a su institución.

La medalla de bronce, entonces, no es solamente una cifra en el balance de los Juegos ASCUN. Es el reconocimiento a un grupo de mujeres que defendió cada balón como si fuera el último, que enfrentó la presión de los momentos decisivos y que consiguió llevar nuevamente los colores de Nariño hasta el podio nacional.

Barranquilla queda atrás, pero la historia apenas comienza. El bronce puede convertirse en el punto de partida de nuevos sueños. Porque esta vez no hubo título, pero sí hubo podio.

Y en ese podio, entre los mejores del fútbol de salón universitario de Colombia, brilló el nombre de la Universidad Cesmag de Pasto.