El vallenato y la moda se encontraron en una pasarela que buscó convertir las historias, sonidos y símbolos de este género musical en prendas cargadas de identidad cultural. La iniciativa, presentada durante Ixel Itinerante Valledupar en la plaza Alfonso López, reunió a nueve diseñadores colombianos, quienes escogieron reconocidas canciones vallenatas como punto de partida para crear colecciones cápsula.

Entre los participantes estuvo Jorge Duque, quien eligió “La creciente”, composición de Hernando Marín Lacouture, para desarrollar una propuesta de seis looks. El diseñador tomó como inspiración elementos como el río, el acordeón, la guacharaca, la caja, la feminidad y las historias asociadas al territorio vallenato.

La colección fue resultado de cuatro meses de investigación y trabajo creativo. Duque incluso viajó a Valledupar y tuvo acercamientos con artesanos kankuamos de Atánquez, con quienes exploró conceptos relacionados con la tierra, la fertilidad, la feminidad y el significado cultural de las crecientes del río.

Los diseños incorporaron materiales y técnicas diversas, entre ellos cuero, georgette, paillettes, lúrex, seda, nylon y tejidos artesanales. Uno de los vestidos, elaborado con 1.850 pequeñas piezas metálicas doradas, requirió alrededor de 200 horas de trabajo y buscó representar visualmente el movimiento del agua y la fertilidad asociada al río.

La propuesta también recuperó una pieza de archivo del diseñador: una manta de la colección Herencias, creada en 2010 y complementada con una mochila de cabuya kankuama. De esta manera, el desfile conectó la creación contemporánea con elementos de la memoria artesanal y cultural del país.

Más allá de la pasarela, el proyecto plantea una relación entre música, territorio y vestuario. La intención de los organizadores fue que los diseñadores investigaran las letras, las historias y los contextos culturales de las canciones para convertirlos en conceptos textiles, evitando que la cultura fuera utilizada únicamente como un elemento decorativo.

Así, el vallenato dejó de ser solamente una experiencia sonora para convertirse también en una fuente de inspiración visual, demostrando cómo la moda puede reinterpretar la memoria, las tradiciones y las emociones de una región a través de nuevas formas de creación.