Con la plantación de más de 15.000 árboles nativos en corredores ecológicos prioritarios de cinco capitales de la región, concluyó este fin de semana la primera etapa del programa «Verde Urbano 2026», una iniciativa transnacional financiada por fondos multilaterales y ejecutada por administraciones locales en colaboración con colectivos ciudadanos.

El proyecto, que busca mitigar el impacto de las islas de calor en zonas densamente pobladas y mejorar la calidad del aire, ha intervenido en los últimos tres meses zonas de alta vulnerabilidad ambiental en metrópolis como Bogotá, Quito, Lima y Santiago.

Ejes de la iniciativa

Los resultados de esta primera fase destacan por la selección rigurosa de especies vegetales. A diferencia de programas anteriores que introducían árboles ornamentales de rápido crecimiento pero alta demanda hídrica, la estrategia actual prioriza flora nativa capaz de atraer polinizadores locales y resistir mejor los episodios de sequía extrema asociados al cambio climático.

  • Sostenibilidad hídrica: Se han instalado sistemas de riego pasivo y cosecha de agua lluvia en el 40% de las nuevas zonas intervenidas, reduciendo el mantenimiento operativo.
  • Participación comunitaria: Más de 3.500 voluntarios locales han sido capacitados en silvicultura urbana para garantizar el monitoreo y cuidado a largo plazo de los ejemplares jóvenes.
  • Monitoreo satelital: Cada árbol plantado cuenta con un código de geolocalización integrado a una plataforma pública, permitiendo a la ciudadanía y a los investigadores seguir su crecimiento y su tasa de captura de carbono en tiempo real.