Una historia de abandono animal conmovió a los habitantes del norte de Bogotá durante los últimos días. Sacha, una perrita que fue dejada sola en el Parque Alcalá, en la localidad de Usaquén, finalmente fue rescatada gracias a la solidaridad de vecinos que se movilizaron para encontrarla.
El caso se conoció después de que la canina fuera encontrada durante la noche del domingo 30 de agosto. Sacha estaba visiblemente asustada y lloraba, mientras llevaba un arnés acompañado de una pequeña nota escrita a mano.
El mensaje decía: “Me llamo Sacha, me pueden ayudar, me quedé sin familia”.
La situación fue difundida por Andrés Ardila, edil de Usaquén, quien pidió apoyo para localizar y proteger al animal. En un primer momento, el rescate no fue sencillo, pues el miedo hizo que Sacha huyera cada vez que alguien intentaba acercarse.
Vecinos se unieron para encontrarla
Tras conocerse el caso, habitantes de la zona comenzaron a compartir fotografías y videos de Sacha mediante grupos de WhatsApp y otros canales comunitarios. Varias personas salieron a recorrer el sector para tratar de ubicarla y evitar que pudiera sufrir un accidente.
Después de varias horas de búsqueda, la perrita fue localizada en inmediaciones de la calle 100 con Autopista Norte. Los vecinos consiguieron ponerla a salvo y posteriormente fue trasladada a un veterinario para revisar su estado de salud.
El rescate generó alivio entre quienes habían seguido el caso y participado en la búsqueda.
Indignación por la forma en que fue abandonada
Además de la situación de la perrita, la nota que llevaba consigo generó numerosas reacciones. El edil Andrés Ardila cuestionó la decisión de abandonar al animal en un espacio público y señaló que un perro no debería ser tratado como un objeto del que una persona pueda desprenderse.
Ardila también destacó la reacción de los habitantes de Usaquén, quienes se organizaron para buscar a Sacha y ayudarla a ponerse a salvo.
Ahora, uno de los principales objetivos es conseguir una persona o fundación que pueda brindarle un hogar seguro y acompañarla mientras se define su futuro.
El caso de Sacha volvió a poner sobre la mesa la importancia de la tenencia responsable de animales de compañía y mostró, al mismo tiempo, cómo la solidaridad de una comunidad puede marcar la diferencia cuando un animal queda en situación de vulnerabilidad.
