Imagen de referencia / Contenedores de Basura / foto: archivo particular

Los contenedores de basura en Tunja son el centro de una fuerte controversia entre la comunidad y la empresa prestadora debido a los costos tarifarios y la falta de cobertura.

En este sentido, los usuarios cuestionan que los cobros mensuales no se traduzcan en un mobiliario suficiente para evitar que los residuos terminen esparcidos en el espacio público. Asimismo, la compañía prestadora sostiene que el suministro de estos recipientes representa un valor agregado gratuito que no incrementa directamente la factura de los hogares.

De esta manera, el debate crece en distintos sectores periféricos de la capital boyacense donde la acumulación de desechos genera focos de contaminación. Por lo tanto, los habitantes reclaman soluciones inmediatas para evitar la proliferación de botaderos a cielo abierto.

Descargos de Urbaser y cobertura de contenedores de basura en Tunja

Por un lado, la gerente general de la entidad, Sandra Meneses, aclaró que la compra y el mantenimiento de cada estructura corren por cuenta exclusiva del operador y requieren permisos municipales de ocupación del suelo. Además, voceros cívicos replican que la firma privada suele escudarse en trámites burocráticos para justificar la baja presencia de depósitos en los barrios alejados.

De igual forma, las directrices fijadas por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios exigen garantizar esquemas eficientes de recolección y aseo urbano. Por consiguiente, los usuarios consideran indispensable que la empresa asuma un rol más activo en la dotación de mobiliario para no desmejorar el entorno barrial.

Vandalismo, cultura ciudadana y control del servicio

Por otro lado, la directiva denunció que varios ciudadanos sacan los residuos fuera de las frecuencias establecidas y destruyen componentes esenciales como tapas y ruedas, obligando al retiro preventivo de módulos. Igualmente, los veedores barriales reprochan que el operador opte por remover los recipientes en vez de intensificar las campañas de educación ambiental y concertar horarios con las juntas comunales.

En consecuencia, aunque existen más de 400 depósitos habilitados en la capital, la cifra sigue siendo deficitaria ante las dimensiones urbanas. Finalmente, la ciudadanía pide la intervención de las autoridades locales mientras sigue el impacto de estas decisiones en las noticias de Boyacá y servicios públicos.