La tranquilidad de los pastusos se ve cada vez más amenazada por una creciente ola de inseguridad que se cierne sobre varios puntos estratégicos de la ciudad. Lo que antes se consideraba una actividad rutinaria y relativamente inofensiva, como el limpiado de vidrios en los semáforos, se ha transformado en una pesadilla para quienes transitan por las principales arterias de la capital nariñense.
Los sectores más afectados, como la Avenida Idema, el Parque Bolívar y la Panamericana, se han convertido en puntos críticos donde los limpiavidrios han dejado de ser simples trabajadores informales y se han transformado en delincuentes violentos, muchos de ellos bajo los efectos de sustancias psicoactivas.
Modus operandi
Lo que una vez fue una actividad aparentemente inofensiva, ahora es el preludio de un asalto violento. Los delincuentes, en su mayoría de origen venezolano, aprovechan la espera en los semáforos para abalanzarse sobre los conductores, despojándolos de sus pertenencias o incluso amenazándolos con violencia. “Te abren la puerta de al lado del conductor y la del asiento trasero, y te roban lo que puedan en cuestión de segundos”, describe Laura Rodríguez, una de las víctimas del robo. «A veces, incluso, te roban partes del vehículo».
Lo más escalofriante es que este modus operandi ha crecido en intensidad y violencia. Testigos aseguran que no solo se trata de un par de limpiavidrios, sino de grupos organizados que, armados de piedras y cuchillos, atacan con rapidez y coordinación.
Impotencia
A pesar de las numerosas denuncias y el clamor de la comunidad, las autoridades parecen no dar respuesta efectiva a esta creciente ola de inseguridad. Los testimonios de los afectados son unánimes al señalar que, cuando los asaltos ocurren, la presencia policial brilla por su ausencia. “Nos vemos obligados a defendernos entre nosotros mismos, porque la policía no actúa. Parece que solo están atentos a ver si alguien tiene algo con lo que defenderse”, lamenta Osmar Mora, otro de los denunciantes.
Las redes sociales se han convertido en un canal en el que los pastusos expresan su frustración ante la falta de acción. Los usuarios han compartido múltiples relatos y videos de los asaltos, visibilizando la grave situación, pero aún no se ha logrado una respuesta efectiva por parte de las autoridades locales.
Con cada asalto, el miedo crece entre los habitantes de Pasto, que ya no se sienten seguros ni siquiera en las principales avenidas de la ciudad. Los testimonios, aunque dolorosos, siguen multiplicándose, y la comunidad exige que las autoridades actúen de manera urgente para frenar esta ola de violencia. Es urgente que se tomen medidas para frenar este flagelo antes de que se convierta en una crisis aún mayor. El miedo en las calles ya no es una sensación pasajera, sino una realidad palpable para quienes transitan a diario por estos puntos. Las autoridades tienen la responsabilidad de recuperar la seguridad en las zonas más afectadas, y los ciudadanos esperan respuestas rápidas y eficaces.
