En un nuevo hito para la astronomía moderna, un equipo internacional de científicos ha confirmado el análisis detallado de una atmósfera exoplanetaria utilizando los datos más recientes del Telescopio Espacial James Webb (JWST). El protagonista de este descubrimiento es el exoplaneta LHS 1140 b, una «supertierra» rocosa situada a aproximadamente 40 años luz de distancia en la constelación de Cetus.
El estudio, publicado esta semana en revistas especializadas de alta relevancia, apunta a que este mundo rocoso no solo se encuentra dentro de la zona habitable de su estrella anana roja —lo que permitiría la presencia de agua líquida en su superficie—, sino que además posee una atmósfera rica en compuestos volátiles y indicios consistentes de una envoltura rica en dióxido de carbono y nitrógeno, similar a las condiciones primitivas de Venus o de la Tierra en sus primeras etapas geológicas.
Los astrónomos llevaban años debatiendo la verdadera naturaleza de LHS 1140 b. Al principio se pensaba que podía tratarse de un minineptuno con un núcleo rocoso cubierto por una densa capa de gas inhabitable. Sin embargo, las observaciones de alta precisión obtenidas mediante la espectroscopia de transmisión del James Webb han descartado esta opción, inclinando la balanza hacia un mundo mayoritariamente rocoso u oceánico con una atmósfera densa.
«Este es uno de los resultados más emocionantes que hemos obtenido hasta la fecha en la búsqueda de mundos templados similares al nuestro», explicó la doctora Claire Murray, astrofísica y coautora de la investigación. «Encontrar una atmósfera retenida alrededor de un planeta de este tamaño y a una distancia tan accesible nos abre una ventana única para entender cómo los planetas rocosos retienen sus envolturas gaseosas frente a la radiación de sus estrellas».
