En un acto solemne de memoria y reparación moral, la Universidad de Nariño rindió homenaje a cuatro integrantes de su comunidad universitaria cuyos proyectos de vida fueron interrumpidos por la violencia. Durante la ceremonia, sus familias recibieron los títulos profesionales que les fueron otorgados de manera póstuma.
Los reconocimientos correspondieron a Martín Emilio Rodríguez Guerrero, Adriana Fernanda Benítez Perugache, Marcos Antonio Salazar Prado y Jairo Roberto Moncayo Pascuaza, cuyos nombres fueron reivindicados como parte de la historia de la institución.
Proyectos
La entrega de los diplomas representó para sus familias un acto de dignificación y reconocimiento a los sueños y proyectos que quedaron inconclusos. La Universidad destacó que, pese al paso del tiempo, sus historias permanecen vinculadas a la memoria institucional y a la construcción de una comunidad que se niega a olvidar a quienes fueron víctimas de la violencia.
Durante el encuentro también se rindió homenaje a Livio Tito Hernández Ordóñez, trabajador y vigilante vinculado a SINTRAUNICOL, cuya memoria fue evocada como parte de la historia y de las luchas por la dignidad de los trabajadores de la Universidad de Nariño.
Memoria
La ceremonia estuvo marcada por el reconocimiento a las familias y por el llamado a mantener viva la memoria de quienes fueron separados de sus aulas, hogares y proyectos de vida.
El acto contó con la presencia del secretario de Gobierno Departamental, Fredy Gámez, el vicerrector académico de la Universidad de Nariño, Giraldo Gómez, y otros directivos del Alma Mater.
Con este homenaje, la Universidad de Nariño reiteró su compromiso con la memoria, la dignificación de las víctimas y la construcción de una comunidad universitaria que reconozca su pasado como parte fundamental de su presente.
