Un mes después del terremoto que sacudió a Colombia, las campanas volvieron a sonar a las 7:34 de la mañana como un homenaje a las víctimas y como un recuerdo de la tragedia que afectó a numerosas familias. El sismo dejó importantes daños materiales, pérdidas humanas y una profunda huella en las comunidades afectadas.
Con el paso de las semanas, Colombia comenzó a evaluar las consecuencias del desastre y los esfuerzos de reconstrucción. Para quienes sobrevivieron, el sonido de las campanas representó un momento para recordar a las personas que perdieron la vida y reconocer la solidaridad que surgió durante la emergencia. El terremoto dejó una herida difícil de olvidar, pero también mostró la capacidad de las comunidades para unirse y comenzar nuevamente.
