Astrónomos detectaron evidencias de un enorme planeta que estaría naciendo a unos 430 años luz de la Tierra, en un sistema estelar donde todavía se encuentra rodeado por gas y polvo.

El objeto, cuya masa podría ser entre cuatro y cinco veces mayor que la de Júpiter, fue identificado gracias a las alteraciones que provoca en el material que rodea a su estrella. Las observaciones realizadas con el radiotelescopio ALMA permitieron detectar movimientos inusuales del gas, señales que apuntan a la presencia de un planeta gigante en proceso de formación.

El posible protoplaneta se encontraría a unas 32 unidades astronómicas de su estrella, una distancia comparable con la que existe entre el Sol y Neptuno.

El hallazgo resulta especialmente relevante porque ofrece a los científicos la oportunidad de estudiar directamente las primeras etapas de formación de un planeta gigante. En lugar de observar un mundo ya terminado, los investigadores pueden analizar las huellas que deja mientras acumula material y modifica el disco de gas y polvo que lo rodea.

Los científicos aclaran que el planeta no ha sido fotografiado de manera directa. Su existencia se infiere a partir de los patrones de movimiento del gas y las estructuras observadas en el disco, que coinciden con los efectos que produciría un objeto de semejante tamaño.

El descubrimiento podría aportar nuevas pistas sobre cómo se formaron los gigantes gaseosos de nuestro propio Sistema Solar, como Júpiter y Saturno.