Un nuevo estudio científico reveló la enorme pérdida de hielo registrada en Groenlandia y la Antártida durante las últimas décadas. Entre 1979 y 2023, las dos grandes capas de hielo perdieron conjuntamente 11.309 millones de toneladas métricas, una reducción que contribuyó a elevar en 31,4 milímetros el nivel medio global del mar.

La investigación fue publicada el 16 de septiembre de 2026 en la revista científica Scientific Data y reúne décadas de observaciones obtenidas mediante satélites. El trabajo fue desarrollado por investigadores vinculados, entre otras instituciones, con la Universidad de Northumbria y la Universidad de Washington, dentro del Ice Sheet Mass Balance Inter-comparison Exercise (IMBIE).

Un seguimiento de más de cuatro décadas

Para reconstruir la evolución de las capas de hielo, los científicos combinaron 42 estimaciones independientes obtenidas a partir de observaciones satelitales. En total, utilizaron información procedente de 27 misiones satelitales, con registros que permiten remontarse hasta 1972 en Groenlandia y hasta 1979 en la Antártida.

El análisis permitió comparar los cambios en el volumen, el movimiento de los glaciares y la gravedad para determinar cuánto hielo se ha perdido y cuáles han sido los principales mecanismos responsables de esa reducción.

Los resultados muestran que el proceso no ha sido constante. Groenlandia se encontraba relativamente cerca del equilibrio durante la década de 1970, pero comenzó a perder hielo con mayor intensidad en las décadas posteriores. La Antártida también experimentó una aceleración de sus pérdidas, particularmente en las regiones occidentales.

La pérdida se aceleró desde los años noventa

Uno de los aspectos más importantes de la investigación es el aumento de la velocidad con la que desaparece el hielo. En Groenlandia, la pérdida pasó de aproximadamente 60.000 millones de toneladas anuales durante los años ochenta a unos 264.000 millones de toneladas por año en la década de 2010.

En la Antártida, la tasa pasó de unos 48.000 millones de toneladas anuales en los años ochenta a aproximadamente 202.000 millones durante la década de 2010.

En términos acumulados, Groenlandia perdió alrededor de 6.215 millones de toneladas entre 1972 y 2023, mientras que la Antártida perdió aproximadamente 4.780 millones de toneladas entre 1979 y 2023.

El océano tiene un papel fundamental

El estudio también encontró que la mayor parte de la pérdida no corresponde simplemente al hielo que se derrite sobre la superficie. Cerca del 84 % de la pérdida total estuvo relacionada con procesos dinámicos de los glaciares, mientras que el 16 % restante se vinculó con cambios en el balance superficial.

Esto significa que muchos glaciares están desplazando hielo hacia el océano a mayor velocidad. El calentamiento de las aguas puede entrar en contacto con las plataformas y los frentes glaciares, debilitándolos y favoreciendo una descarga más rápida de hielo hacia el mar.

En la Antártida, este proceso ha sido particularmente importante en el sector occidental, donde glaciares como Pine Island y Thwaites han mostrado un aumento sostenido de la descarga de hielo durante el período analizado.

¿Qué significa para el nivel del mar?

La pérdida conjunta de hielo de Groenlandia y la Antártida aportó aproximadamente 31,4 milímetros al aumento global del nivel del mar entre 1979 y 2023. De esa cifra, la Antártida contribuyó con unos 13,3 milímetros, mientras Groenlandia aportó la mayor parte restante.

Aunque poco más de tres centímetros puede parecer una variación pequeña, los investigadores advierten que incluso incrementos relativamente modestos del nivel del mar pueden aumentar el riesgo de inundaciones y erosión en zonas costeras. El profesor Andrew Shepherd estimó que esos 3 centímetros adicionales podrían poner en riesgo a entre seis y nueve millones de personas más.

Además, el aumento del nivel del mar no depende únicamente del deshielo polar. También intervienen otros factores, como la expansión del agua oceánica provocada por el calentamiento de los mares.

Una desaceleración que no representa una recuperación

El estudio encontró una reducción temporal de la velocidad de pérdida de hielo entre 2020 y 2023. En la Antártida Oriental se registraron nevadas excepcionalmente abundantes que compensaron parte de las pérdidas de otras regiones, mientras que en Groenlandia hubo varios veranos relativamente moderados que redujeron el derretimiento superficial.

Sin embargo, los investigadores advierten que este comportamiento reciente debe interpretarse como una variación temporal y no como una recuperación de las capas de hielo. La pérdida dinámica de hielo continuó durante esos años, manteniendo la preocupación sobre su evolución a largo plazo.

El estudio constituye uno de los análisis más amplios realizados hasta ahora sobre la evolución de las capas de hielo polares y destaca el papel de las observaciones satelitales para comprender cómo están cambiando Groenlandia y la Antártida y para mejorar las proyecciones sobre el futuro del nivel del mar.