El precio del petróleo ha experimentado fuertes movimientos durante septiembre de 2026, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, las preocupaciones sobre la inflación y una elevada volatilidad en el mercado de deuda estadounidense.
Durante la semana del 14 al 18 de septiembre, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5%, un nivel que no alcanzaba desde 2023. Al mismo tiempo, el petróleo Brent y el West Texas Intermediate (WTI) permanecieron alrededor o por encima de los 100 dólares por barril durante buena parte de la semana.
La relación entre ambos mercados no es completamente lineal. En esta ocasión, el aumento del petróleo contribuyó a intensificar las preocupaciones inflacionarias y, con ello, las expectativas sobre las tasas de interés. A su vez, los movimientos de los rendimientos de los bonos modificaron las expectativas de los inversionistas y contribuyeron a una mayor volatilidad en los mercados financieros.
El petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares
El mercado petrolero llegó a septiembre condicionado principalmente por la situación geopolítica en Oriente Medio y los riesgos para el suministro internacional.
El Brent alcanzó niveles superiores a los 100 dólares por barril mientras los ataques contra infraestructura energética y las dificultades para transportar petróleo aumentaban la preocupación por posibles interrupciones de la oferta.
Sin embargo, el comportamiento del mercado no ha sido de una subida permanente. Durante los últimos días, los precios comenzaron a retroceder a medida que aparecieron señales de recuperación parcial de los flujos de petróleo y aumentaron las expectativas de posibles contactos diplomáticos relacionados con el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
El lunes 21 de septiembre, el Brent llegó a cotizar alrededor de 101,71 dólares por barril, después de caer más de 2%, mientras que el WTI se ubicó cerca de 98,15 dólares, también con una caída superior al 2%. Ambos contratos alcanzaron sus niveles más bajos desde el 10 de septiembre.
Esto demuestra que el mercado continúa reaccionando rápidamente a cualquier información relacionada con el suministro energético y la posibilidad de una reducción de las tensiones geopolíticas.
¿Qué tienen que ver los bonos del Tesoro con el petróleo?
Para entender la conexión es necesario observar el efecto que tiene el petróleo sobre la inflación.
El crudo es una materia prima fundamental para la economía mundial. Además de utilizarse directamente como combustible, influye en los costos del transporte, la producción industrial, la agricultura, la logística y numerosos bienes y servicios.
Cuando el petróleo aumenta considerablemente, existe el riesgo de que las empresas trasladen una parte de esos mayores costos a los consumidores. Esto puede generar nuevas presiones sobre la inflación.
En Estados Unidos, una inflación más persistente puede llevar a los inversionistas a anticipar que la Reserva Federal tendrá que mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo o incluso aumentar nuevamente las tasas.
Precisamente ese mecanismo estuvo presente durante septiembre.
Reuters informó que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5% el 14 de septiembre, impulsado en parte por las expectativas de que las tasas de interés permanecerían elevadas debido a las nuevas presiones inflacionarias relacionadas con el petróleo.
El rendimiento del bono a 10 años supera el 5%
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años es uno de los indicadores más observados de los mercados financieros internacionales.
El 14 de septiembre, el rendimiento llegó al 5,01%, su nivel más alto desde octubre de 2023. Reuters señaló que, además del petróleo y las expectativas sobre la política monetaria, los inversionistas también estaban considerando el elevado nivel de endeudamiento estadounidense, la emisión de deuda y las perspectivas fiscales del país.
Al día siguiente, el mercado de bonos volvió a mostrar presión. Los rendimientos de los títulos estadounidenses alcanzaron niveles que no se observaban desde 2007, mientras otros mercados de deuda soberana también registraban aumentos importantes.
El movimiento fue relevante porque un rendimiento más elevado implica, en términos generales, mayores costos de financiación para distintos sectores de la economía.
La Reserva Federal también entra en el escenario
La evolución del petróleo y de los bonos coincidió además con una decisión importante de la Reserva Federal de Estados Unidos.
El 16 de septiembre, el banco central estadounidense aumentó su tasa de interés en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75% a 4,00%. Se trató del primer incremento desde 2023.
La decisión estuvo vinculada a las preocupaciones sobre una inflación que seguía siendo elevada. Los funcionarios de la Reserva Federal señalaron además la posibilidad de realizar otro incremento durante 2026.
El encarecimiento del petróleo complicó el panorama porque la energía constituye uno de los factores capaces de alimentar nuevas presiones sobre los precios.
De esta manera, los mercados tuvieron que valorar simultáneamente varios elementos: petróleo elevado, inflación persistente, tasas de interés más altas y una mayor rentabilidad exigida por los compradores de deuda estadounidense.
Una relación de doble sentido
Aunque el aumento del petróleo puede contribuir al incremento de los rendimientos de los bonos, sería incorrecto afirmar que toda variación del crudo se debe directamente a los movimientos de los bonos del Tesoro.
En septiembre de 2026, ambos mercados estuvieron afectados por varios factores simultáneos.
Por un lado, las interrupciones y riesgos relacionados con el suministro de petróleo impulsaron el precio del crudo. Por otro, el aumento del petróleo alimentó las preocupaciones sobre la inflación estadounidense.
Esto llevó a los mercados a reconsiderar la trayectoria de las tasas de interés y contribuyó al aumento de los rendimientos de los bonos.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, atribuyó parte del aumento de los rendimientos a factores globales, entre ellos los mayores precios del petróleo, las expectativas sobre las decisiones de la Reserva Federal y las preocupaciones fiscales.
Por ello, más que una relación directa entre «bonos caros» y «petróleo barato» o viceversa, lo ocurrido refleja una interacción entre energía, inflación, tasas de interés, deuda pública y expectativas económicas.
El petróleo también comenzó a retroceder
Después de las fuertes subidas registradas durante la primera mitad del mes, el petróleo empezó a mostrar una dirección diferente.
El 17 de septiembre, el Brent terminó en aproximadamente 104,82 dólares por barril, mientras el WTI cerró alrededor de 101,91 dólares. Ambos precios descendieron cerca de 1% durante esa jornada.
El movimiento se produjo después de señales de que Arabia Saudita podía aumentar parte de sus envíos de crudo y de los esfuerzos para recuperar capacidad de transporte afectada por los ataques contra su infraestructura.
La situación del estrecho de Ormuz también siguió siendo fundamental para los mercados. Por esta vía pasa una parte significativa del petróleo comercializado internacionalmente, por lo que cualquier interrupción prolongada puede provocar fuertes cambios en las expectativas de oferta.
Arabia Saudita recupera parte de sus exportaciones
Uno de los elementos que ayudó a moderar las preocupaciones fue la recuperación parcial de las exportaciones saudíes.
Según datos citados por Reuters de la firma de análisis Kpler, las exportaciones de Arabia Saudita habían aumentado a más de 4 millones de barriles diarios en septiembre, después de haber caído a aproximadamente 2,4 millones de barriles diarios en agosto.
El cambio fue importante porque permitió al mercado considerar que una parte del suministro perdido podría regresar, reduciendo la presión sobre los precios.
JPMorgan, citado por Reuters, estimó además que los flujos de petróleo de Oriente Medio habían permanecido relativamente sólidos pese a las alteraciones ocasionadas por el conflicto.
Sin embargo, la recuperación de los suministros no elimina el riesgo geopolítico.
¿Por qué los inversionistas vigilan tanto el bono estadounidense?
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos ocupan una posición central dentro del sistema financiero internacional.
Son utilizados como referencia para establecer el costo de financiación de numerosos activos y operaciones. Cuando aumenta el rendimiento de los bonos estadounidenses, también pueden aumentar los costos de endeudamiento para empresas, gobiernos y consumidores.
Un rendimiento elevado puede afectar especialmente a sectores que dependen de financiación constante.
También puede modificar las decisiones de los inversionistas, quienes comparan la rentabilidad potencial de las acciones y otros activos con la que pueden obtener mediante instrumentos de deuda considerados de referencia.
Por eso, cuando el rendimiento del bono estadounidense a 10 años supera niveles psicológicamente relevantes como el 5%, los mercados tienden a prestar especial atención.
Reuters señaló que durante la semana del 14 al 18 de septiembre tanto el nivel de 5% del bono a 10 años como el de 100 dólares por barril de petróleo se convirtieron en referencias importantes para los participantes del mercado.
El impacto sobre las bolsas internacionales
La combinación de petróleo elevado y rendimientos altos de los bonos también tuvo consecuencias sobre los mercados accionarios.
El 15 de septiembre, las bolsas internacionales recibieron presión debido al incremento simultáneo de los precios del petróleo y de los rendimientos de la deuda pública. Reuters informó que las acciones estadounidenses terminaron la jornada a la baja, mientras que los principales índices europeos también retrocedieron.
La preocupación central era que una combinación de inflación persistente y tasas de interés elevadas pudiera encarecer el crédito y reducir el ritmo de crecimiento económico.
Sin embargo, el comportamiento de las bolsas no fue uniforme durante toda la semana.
El 17 de septiembre, por ejemplo, las acciones estadounidenses registraron una recuperación mientras los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos retrocedían.
La evolución mostró hasta qué punto los mercados estaban reaccionando a los cambios diarios en las expectativas económicas.
El dólar también recibe presión y apoyo de estos movimientos
El comportamiento del petróleo y de los rendimientos estadounidenses también afecta al dólar.
Cuando los mercados esperan tasas de interés estadounidenses más elevadas, los activos denominados en dólares pueden resultar relativamente más atractivos para determinados inversionistas internacionales.
El 15 de septiembre, Reuters informó que el dólar avanzó frente a varias monedas mientras el aumento del petróleo elevaba los rendimientos de los bonos del Tesoro y reforzaba las expectativas de una política monetaria más restrictiva de la Reserva Federal.
Pero el efecto no es automático. El dólar también depende de las expectativas económicas, los flujos de capital, las decisiones de otros bancos centrales y la percepción de riesgo global.
¿Qué ocurrió al cierre de la semana?
El viernes 18 de septiembre, los mercados terminaron una semana especialmente volátil.
Los rendimientos de referencia de los bonos del Tesoro estadounidense permanecieron por encima del 5%, mientras el petróleo había moderado parte de sus ganancias pero continuaba por encima de los 100 dólares por barril.
El S&P 500 terminó la jornada con un avance de 0,17%, el Nasdaq subió 0,40% y el Dow Jones cayó 0,18%, reflejando un comportamiento mixto entre los principales índices estadounidenses.
El resultado mostró que los inversionistas no estaban reaccionando únicamente a un indicador. Las expectativas sobre las tasas, la inflación, el petróleo, la deuda estadounidense y la situación geopolítica estaban actuando simultáneamente.
El escenario cambia al comenzar el 21 de septiembre
El inicio de la nueva semana introdujo un elemento adicional: las expectativas de una posible vía diplomática para reducir las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El Brent cayó alrededor de 2% durante las primeras operaciones del lunes, mientras el WTI descendió por debajo de los 100 dólares. Reuters relacionó el movimiento con las expectativas de avances diplomáticos y con la recuperación parcial de los envíos de petróleo desde Arabia Saudita.
La caída del petróleo también contribuyó a mejorar el ánimo de algunos mercados financieros.
Reuters informó que el retroceso del crudo ayudó a las bolsas asiáticas y a los futuros estadounidenses durante el comienzo de la jornada del lunes.
No obstante, el panorama continúa siendo sensible a nuevas noticias sobre el conflicto y el suministro energético.
¿Qué puede pasar con el precio del petróleo?
La evolución del petróleo durante los próximos días dependerá de varios factores.
El primero es la situación de Oriente Medio y, particularmente, cualquier acontecimiento que pueda afectar el transporte de crudo.
El segundo es la recuperación de las exportaciones de países productores como Arabia Saudita.
El tercero corresponde a la política monetaria estadounidense. Si la inflación continúa elevada, la Reserva Federal podría mantener una postura restrictiva durante más tiempo, algo que puede afectar las expectativas de crecimiento y la demanda de petróleo.
Finalmente, también será importante observar el comportamiento de la economía mundial.
Un crecimiento sólido puede sostener la demanda energética, mientras que una desaceleración provocada por tasas de interés elevadas puede reducir el consumo de combustibles.
Un mercado condicionado por múltiples riesgos
La volatilidad observada en septiembre no puede explicarse por un solo elemento.
El petróleo está respondiendo principalmente a los riesgos sobre la oferta y la situación geopolítica, mientras que el mercado de bonos está reaccionando a una combinación de inflación, política monetaria, endeudamiento público y perspectivas económicas.
Al mismo tiempo, ambos mercados están conectados.
Un petróleo más caro puede aumentar las presiones inflacionarias; una inflación más persistente puede generar expectativas de tasas más elevadas; y unas tasas mayores pueden incrementar los rendimientos de los bonos y modificar las condiciones financieras de la economía.
Por eso, los movimientos registrados durante septiembre muestran cómo un cambio en el mercado energético puede terminar repercutiendo en los bonos, las monedas y las bolsas.
Por ahora, el mercado petrolero continúa situado en una zona de elevada sensibilidad. El Brent se mantiene alrededor de los 100 dólares por barril, mientras los inversionistas siguen atentos a los rendimientos de los bonos del Tesoro y a las próximas señales de la Reserva Federal. La combinación de riesgos geopolíticos, inflación y política monetaria seguirá siendo determinante para explicar las variaciones del precio del petróleo durante las próximas jornadas.
