La actividad del Sol puede convertirse en un factor que las aerolíneas y los pilotos deben considerar al momento de planificar determinadas operaciones aéreas. Las tormentas geomagnéticas, producidas por alteraciones del entorno espacial de la Tierra asociadas a la actividad solar, pueden afectar sistemas de navegación, comunicaciones por radio y otros servicios tecnológicos utilizados por la aviación.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) ha advertido sobre estos riesgos y recomienda que pilotos y aerolíneas planifiquen con anticipación cuando exista la posibilidad de perturbaciones relacionadas con el clima espacial. En particular, la agencia señala que estos fenómenos pueden afectar las ayudas a la navegación y las transmisiones de radio de alta frecuencia utilizadas durante los vuelos.
Una precisión importante: la información oficial disponible actualmente no muestra un nuevo comunicado de la FAA publicado en septiembre de 2026 específicamente para anunciar estas recomendaciones. La referencia oficial de la agencia sobre tormentas geomagnéticas corresponde a una declaración publicada el 13 de mayo de 2024, que continúa describiendo las medidas operativas que deben considerar los pilotos y operadores cuando se presentan estos fenómenos. Por eso, el contexto de esta noticia debe entenderse como la aplicación y vigencia de esas recomendaciones, no como un nuevo comunicado emitido necesariamente en las últimas horas.
¿Qué son las tormentas geomagnéticas?
Una tormenta geomagnética ocurre cuando la actividad procedente del Sol altera temporalmente el entorno magnético de la Tierra. Entre los fenómenos que pueden desencadenarlas están las eyecciones de masa coronal (CME), enormes expulsiones de plasma y campo magnético desde la corona solar.
Cuando una de estas perturbaciones alcanza la Tierra, puede interactuar con la magnetosfera y la ionosfera. El resultado puede ser una alteración de las condiciones que permiten funcionar normalmente a sistemas de radio, navegación por satélite y otras tecnologías.
La NOAA explica que el clima espacial puede afectar distintos sistemas tecnológicos y que sus consecuencias dependen de la intensidad y naturaleza del fenómeno. En el caso de la aviación, los efectos son especialmente relevantes en regiones de altas latitudes.
Las tormentas geomagnéticas se clasifican en una escala de G1 a G5, donde G1 corresponde a una tormenta menor y G5 a una tormenta extrema. A medida que aumenta la intensidad, también puede incrementarse el riesgo de alteraciones en sistemas tecnológicos y de navegación.
¿Por qué la aviación está expuesta al clima espacial?
Los aviones comerciales dependen de numerosos sistemas de comunicación y navegación para realizar vuelos de manera segura y eficiente. Aunque las aeronaves cuentan con sistemas de respaldo y procedimientos para hacer frente a determinadas fallas, una perturbación importante del clima espacial puede complicar algunas operaciones.
Uno de los principales elementos de preocupación es la radio de alta frecuencia (HF). Este sistema es especialmente importante para las comunicaciones en determinadas zonas oceánicas y en las proximidades de los polos, donde las alternativas de comunicación pueden ser más limitadas.
La NOAA señala que las tormentas solares y geomagnéticas pueden degradar las comunicaciones HF y afectar la disponibilidad o confiabilidad de señales de navegación. En determinadas circunstancias, esto puede obligar a los operadores a considerar rutas alternativas.
El GPS también puede verse afectado
Otro de los puntos de atención es el funcionamiento de los sistemas de navegación por satélite, incluidos los sistemas basados en GPS y GNSS.
Las señales de navegación satelital atraviesan la ionosfera antes de llegar a los receptores. Cuando la actividad solar altera las condiciones de esa región de la atmósfera, la señal puede experimentar modificaciones que reduzcan su precisión o disponibilidad.
La NOAA explica que las perturbaciones pueden producir desde errores de algunos metros hasta una pérdida completa de la señal GPS en determinadas circunstancias. En aviación, incluso variaciones relativamente pequeñas pueden ser relevantes para determinados sistemas y procedimientos de navegación.
Por esta razón, el problema no consiste necesariamente en que un avión «pierda el control» como consecuencia de una tormenta geomagnética. El riesgo operativo está relacionado principalmente con la posible degradación de determinados sistemas de comunicación y navegación y con la necesidad de utilizar procedimientos alternativos.
¿Qué recomienda la FAA?
La FAA señala que las aerolíneas y los pilotos deben planificar con anticipación cuando exista la posibilidad de perturbaciones provocadas por tormentas geomagnéticas.
La agencia ha utilizado NOTAM (Notice to Air Missions) para advertir a los pilotos sobre posibles alteraciones relacionadas con estos fenómenos. Los NOTAM forman parte del sistema mediante el cual se distribuye información operacional relevante para los vuelos.
La recomendación general es que los operadores conozcan las condiciones previstas y estén preparados para adaptar sus operaciones si las comunicaciones o ayudas a la navegación se ven afectadas.
Esto puede implicar revisar las condiciones del espacio aéreo, evaluar rutas alternativas y considerar las herramientas de navegación y comunicación disponibles antes de iniciar determinados vuelos.
Los vuelos cercanos a los polos requieren especial atención
Las zonas cercanas a los polos tienen una importancia particular cuando se habla de clima espacial y aviación.
El campo magnético terrestre ofrece protección frente a parte de las partículas energéticas procedentes del Sol, pero esa protección no es uniforme. En las regiones polares, determinadas partículas pueden penetrar con mayor facilidad en la atmósfera.
Además, las rutas transpolares suelen depender de sistemas de comunicación y navegación que pueden experimentar perturbaciones durante eventos intensos de clima espacial.
La NOAA explica que las aeronaves que realizan vuelos de alta altitud sobre regiones polares deben prestar atención a los pronósticos de clima espacial, ya que pueden producirse problemas con las comunicaciones por radio y con los sistemas de navegación.
También existe un factor relacionado con la radiación
Las tormentas geomagnéticas no son el único fenómeno solar que puede afectar a la aviación. Las tormentas de radiación solar, asociadas con partículas energéticas provenientes del Sol, también pueden aumentar la exposición a radiación durante determinados vuelos.
Este riesgo adquiere mayor importancia en vuelos de gran altitud y especialmente en latitudes elevadas. La NOAA señala que, durante tormentas de radiación solar suficientemente intensas, pasajeros y tripulaciones de aeronaves que vuelan a gran altura y cerca de los polos pueden estar expuestos a mayores niveles de radiación.
La propia FAA publicó en julio de 2026 una edición actualizada de su informe sobre exposición de las tripulaciones a radiación ionizante. El documento explica que la exposición durante vuelos proviene principalmente de la radiación cósmica galáctica y que esta aumenta con la altitud y con la proximidad a los polos. También reconoce que, en ocasiones poco frecuentes, la actividad solar puede contribuir significativamente a la exposición durante los vuelos.
La experiencia de mayo de 2024 mostró la importancia de estas medidas
Uno de los episodios más relevantes para la aviación reciente ocurrió durante la intensa tormenta geomagnética de mayo de 2024.
Ese evento estuvo relacionado con una serie de eyecciones de masa coronal procedentes del Sol y produjo una tormenta geomagnética excepcionalmente intensa. Además de generar auroras visibles en lugares donde normalmente no son habituales, el episodio produjo preocupación por sus posibles efectos sobre satélites, comunicaciones, navegación y vuelos.
La NOAA ha documentado que la actividad registrada durante mayo de 2024 llegó a generar condiciones extremas y que también existieron riesgos relacionados con la radiación para vuelos de gran altitud.
Investigaciones publicadas posteriormente también analizaron los niveles de radiación registrados durante un vuelo comercial entre San Francisco y París que modificó su trayectoria durante aquella tormenta. El estudio concluyó que la exposición habría podido ser considerablemente mayor si el vuelo no hubiera realizado una desviación hacia latitudes más bajas.
¿Significa esto que los vuelos están en peligro cada vez que hay una tormenta solar?
No necesariamente.
La existencia de una tormenta geomagnética no significa automáticamente que los vuelos comerciales tengan que suspenderse. El impacto depende de la intensidad del fenómeno, su duración, la región afectada, la ruta del vuelo, la altitud y los sistemas que estén siendo utilizados.
La escala de NOAA permite clasificar las tormentas geomagnéticas desde G1 hasta G5, pero la intensidad geomagnética por sí sola no determina de manera automática qué medidas debe adoptar cada vuelo. Los operadores deben evaluar las condiciones concretas y la información operacional disponible.
En situaciones de mayor intensidad, las aerolíneas pueden considerar cambios de ruta, modificaciones de altitud u otras medidas operativas. NOAA ha explicado que sus pronósticos permiten a los operadores mantenerse informados y elaborar planes alternativos cuando las condiciones previstas pueden afectar las operaciones normales.
NOAA cumple un papel clave en la vigilancia
La FAA no trabaja de manera aislada frente al clima espacial. La información científica utilizada para anticipar estos fenómenos procede, entre otras fuentes, del Space Weather Prediction Center (SWPC) de la NOAA.
El organismo monitorea continuamente la actividad solar y proporciona pronósticos y alertas sobre tormentas geomagnéticas, tormentas de radiación solar y apagones de radio.
Para la aviación existe incluso un sistema de información específico que permite consultar los avisos de clima espacial relevantes para las operaciones aéreas. NOAA explica que estos productos están diseñados para proporcionar información que ayude a los operadores a evaluar posibles alteraciones de las comunicaciones, navegación y otros sistemas.
Un fenómeno natural con consecuencias tecnológicas
Las tormentas geomagnéticas muestran hasta qué punto la actividad del Sol puede afectar sistemas que funcionan en la Tierra y alrededor de ella.
Además de la aviación, estos fenómenos pueden producir alteraciones en satélites, sistemas GPS, comunicaciones por radio y redes eléctricas. Las tormentas más fuertes pueden generar corrientes eléctricas inducidas en infraestructuras terrestres y afectar determinados componentes de las redes de energía.
Al mismo tiempo, las mismas partículas solares responsables de algunas de estas perturbaciones pueden producir las auroras boreales y australes, uno de los efectos más visibles de las tormentas geomagnéticas.
Por ello, el objetivo de las autoridades no es evitar que ocurra el fenómeno —algo imposible—, sino anticipar sus posibles efectos y reducir las consecuencias operativas.
Qué deben tener en cuenta los viajeros
Para los pasajeros, una alerta de clima espacial no significa necesariamente que un vuelo vaya a ser cancelado.
Las decisiones operativas corresponden a las aerolíneas, pilotos, autoridades de aviación y gestores del espacio aéreo, dependiendo de las condiciones específicas. La FAA mantiene información operacional mediante sus sistemas de avisos y recomienda a los operadores mantenerse atentos a las condiciones que puedan afectar la navegación y las comunicaciones.
En caso de que una tormenta espacial provoque modificaciones en una ruta, los viajeros podrían experimentar cambios de itinerario, modificaciones de horarios o desvíos. Estas medidas forman parte de las estrategias utilizadas para mantener las operaciones dentro de condiciones consideradas apropiadas.
La vigilancia continuará mientras se mantenga la actividad solar
La actividad solar no es constante y puede experimentar periodos de mayor intensidad. Por eso, organismos como NOAA mantienen sistemas de observación y pronóstico destinados a detectar cambios que puedan afectar las tecnologías terrestres y espaciales.
La FAA, por su parte, dispone de procedimientos y mecanismos de información para que pilotos y operadores conozcan posibles perturbaciones que puedan afectar las operaciones aéreas.
En este contexto, las tormentas geomagnéticas representan un desafío operativo que no necesariamente implica una interrupción generalizada de los vuelos, pero sí exige preparación, seguimiento de los pronósticos y capacidad para utilizar alternativas cuando las comunicaciones o sistemas de navegación puedan verse afectados.
La experiencia de los últimos años ha reforzado la importancia de integrar el clima espacial dentro de la planificación aeronáutica, especialmente en rutas de gran altitud y aquellas que atraviesan regiones cercanas a los polos.
