Australia está reforzando distintas estrategias de prevención, manejo del fuego, recuperación de hábitats y respuesta ante emergencias para reducir el impacto de los incendios forestales sobre especies nativas, entre ellas varios marsupiales amenazados.

Las medidas forman parte de diferentes programas nacionales y estatales que combinan manejo de combustibles, quemas planificadas, restauración de ecosistemas, control de especies invasoras, seguimiento de poblaciones y preparación de equipos especializados para rescatar fauna silvestre.

La preocupación no es menor. El Gobierno australiano reconoce que los incendios de gran intensidad y frecuencia pueden afectar directamente a especies amenazadas y destruir o fragmentar los hábitats de los que dependen. En el caso del koala, por ejemplo, las poblaciones de Queensland, Nueva Gales del Sur y el Territorio de la Capital Australiana están clasificadas como en peligro de extinción bajo la legislación ambiental nacional.

El fuego como una amenaza para especies vulnerables

Los incendios forman parte de la dinámica natural de numerosos ecosistemas australianos. Sin embargo, cuando son demasiado frecuentes, extensos o intensos, pueden superar la capacidad de recuperación de determinados ambientes y especies.

El propio Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua de Australia señala que los incendios severos representan una amenaza para especies y comunidades ecológicas protegidas. Por esta razón, la planificación de las actividades relacionadas con el fuego debe tener en cuenta la ubicación de especies amenazadas y de sus hábitats.

El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre reducir el riesgo de grandes incendios y evitar que las medidas preventivas produzcan daños adicionales sobre la biodiversidad.

Entre las herramientas utilizadas se encuentran las quemas prescritas o planificadas, que buscan reducir la cantidad de combustible vegetal disponible antes de que pueda producirse un incendio de grandes proporciones.

En Victoria, por ejemplo, las autoridades trabajan en una evaluación estratégica de las actividades de manejo de incendios forestales. El proceso contempla cómo estas actuaciones pueden proteger a las personas y comunidades sin dejar de considerar a las especies amenazadas y otros elementos de importancia ambiental.

Los koalas están entre las especies que requieren mayor atención

El koala se ha convertido en uno de los principales símbolos de los esfuerzos australianos de conservación.

De acuerdo con la información oficial del Gobierno australiano, los incendios forestales constituyen uno de los factores que pueden afectar a sus poblaciones, debido a que el fuego puede destruir árboles y áreas utilizadas para alimentación, refugio y desplazamiento.

Además de los incendios, los koalas enfrentan otros problemas, entre ellos la pérdida y fragmentación del hábitat, las olas de calor, las sequías, las enfermedades y los efectos asociados al desarrollo urbano.

Australia cuenta actualmente con un Plan Nacional de Recuperación del Koala y un equipo nacional encargado de coordinar acciones de conservación. Estas incluyen la restauración y protección del hábitat, investigación científica, seguimiento de poblaciones y participación de comunidades, investigadores, administradores de tierras y organizaciones de conservación.

En septiembre de 2026, el Gobierno de Victoria anunció además una inversión de casi 2,6 millones de dólares australianos para proyectos destinados a restaurar hábitats, apoyar poblaciones de koalas y desarrollar investigaciones sobre su salud y genética.

Parte de esos recursos se destinará a la recuperación del hábitat de koalas en Budj Bim, donde las autoridades continúan trabajando después de los grandes incendios de 2019-2020.

El control del fuego también busca proteger el hábitat

Una de las estrategias que están desarrollando las autoridades consiste en utilizar información científica para determinar dónde, cuándo y cómo realizar quemas planificadas.

La finalidad no es simplemente eliminar vegetación, sino reducir el riesgo de incendios de alta intensidad y mantener condiciones adecuadas para la biodiversidad.

En Nueva Gales del Sur, el informe anual de la Estrategia del Koala correspondiente a 2024-2025 señala que las autoridades trabajaron específicamente para mejorar el manejo del fuego en zonas donde existen poblaciones prioritarias de estos animales.

Durante ese periodo se trataron 5.893 hectáreas de hábitat de koala mediante actividades de reducción del riesgo de incendios dentro de áreas prioritarias de parques nacionales. También se realizaron cinco quemas culturales y dos quemas de reducción de riesgos incorporando medidas destinadas a disminuir el impacto sobre los koalas.

El mismo informe señala que se elaboraron planes de quema que identificaban a los koalas como un recurso ambiental que debía ser protegido.

El manejo de especies invasoras es otra pieza del plan

Los incendios no son el único problema que aparece después de una emergencia. Cuando un ecosistema queda parcialmente destruido, algunas especies introducidas pueden aprovechar las nuevas condiciones y aumentar la presión sobre los animales nativos.

Esto ha llevado a que los programas de recuperación incluyan también control de depredadores y especies invasoras.

En Victoria, el programa de respuesta y recuperación de biodiversidad después de los incendios incluyó acciones para controlar herbívoros y depredadores introducidos, además de plantas invasoras, especialmente en zonas quemadas y áreas cercanas.

La lógica es que un animal que sobrevive a un incendio puede encontrarse posteriormente con un hábitat degradado y una mayor presencia de depredadores. Por eso, la protección no termina cuando las llamas se extinguen.

El quokka también enfrenta los efectos de los incendios

El koala no es el único marsupial incluido en las estrategias de conservación.

El quokka, especie emblemática de Australia Occidental, también aparece dentro del Plan de Acción para Especies Amenazadas del Gobierno australiano.

Las autoridades identifican entre sus principales amenazas la pérdida, fragmentación y degradación del hábitat, incluyendo el aumento de la frecuencia de incendios severos. También se consideran importantes la presencia de zorros, gatos y cerdos ferales, además de otros factores relacionados con el cambio climático.

Para esta especie se plantean medidas como mantener bajo control a los depredadores introducidos, especialmente después de los incendios, y realizar un manejo del fuego que permita conservar hábitats adecuados.

El Gobierno contempla incluso el uso de quemas planificadas cuidadosamente controladas como parte del manejo del hábitat del quokka.

El bilby, otro marsupial bajo protección

Otra especie que requiere medidas de conservación es el greater bilby o bilby mayor (Macrotis lagotis).

En abril de 2026, el Gobierno australiano informó que más de 20.000 hectáreas de hábitat para esta especie habían sido gestionadas frente a diferentes amenazas mediante tres programas de conservación.

La iniciativa cuenta con más de 8 millones de dólares australianos destinados a la protección y supervivencia a largo plazo del bilby a través de diferentes programas nacionales.

Entre las amenazas identificadas oficialmente aparecen los zorros, los gatos ferales y el aumento de la frecuencia de los incendios forestales.

La estrategia también contempla trasladar ejemplares a lugares donde los depredadores introducidos puedan ser controlados o excluidos, con el objetivo de crear poblaciones más seguras.

Preparación de equipos para rescatar animales después de los incendios

La prevención no es la única parte de la estrategia australiana. Las autoridades y organizaciones especializadas también están fortaleciendo la capacidad de respuesta cuando un incendio ya se encuentra activo o acaba de pasar.

Después de los grandes incendios de 2019-2020, organizaciones de conservación comenzaron a prestar mayor atención a la preparación de los equipos encargados de buscar y rescatar animales.

En octubre de 2025, Koala Conservation Australia informó sobre un programa de formación para preparar a grupos de rescate de fauna ante futuros incendios forestales. El entrenamiento incluyó seguridad en zonas afectadas por fuego, estrategias de búsqueda, elaboración de mapas, creación de centros de clasificación veterinaria y procedimientos para atender animales encontrados en áreas quemadas.

El objetivo es que los rescates puedan realizarse de manera organizada y, al mismo tiempo, evitar que personas sin preparación ingresen a zonas peligrosas para intentar salvar animales.

La experiencia de los grandes incendios de 2019-2020

Las políticas actuales también están relacionadas con las consecuencias de la denominada temporada de incendios Black Summer, ocurrida principalmente entre 2019 y 2020.

Aquellos incendios provocaron enormes daños sobre ecosistemas australianos y obligaron a las autoridades a desarrollar programas específicos para evaluar la situación de especies y hábitats afectados.

El Gobierno australiano estableció posteriormente un paquete de recuperación de 200 millones de dólares australianos, que incluyó fondos para respuesta de emergencia, recuperación de especies y paisajes, investigación científica, seguimiento de poblaciones y proyectos comunitarios.

Las evaluaciones identificaron 810 elementos prioritarios —entre plantas, animales y comunidades ecológicas— que requerían acciones de manejo después de los incendios.

Dentro de esa evaluación se incluyeron 92 grupos de vertebrados prioritarios, de los cuales 84 estaban beneficiándose de financiación gubernamental según el balance publicado por las autoridades.

Restaurar después del fuego es tan importante como prevenirlo

La recuperación de un ecosistema quemado puede tomar años e incluso décadas, dependiendo de la intensidad del incendio y de las características de cada especie.

Por esa razón, los programas australianos no se limitan al rescate de animales heridos. También incluyen restauración de vegetación, recuperación de hábitats, monitoreo científico, control de especies invasoras y seguimiento de los animales liberados después de su rehabilitación.

En Victoria, por ejemplo, el programa de recuperación de biodiversidad incluyó entrenamiento para veterinarios en evaluación de fauna, tratamiento de quemaduras y clasificación de animales, además del seguimiento de koalas que habían sido atendidos y posteriormente liberados.

Estas acciones permiten obtener información sobre la supervivencia de los animales después de los incendios y sobre las condiciones necesarias para que puedan regresar a sus áreas naturales.

Una estrategia que combina ciencia, prevención y conservación

Las medidas adoptadas en Australia muestran que la protección de los marsupiales frente a los incendios no depende de una única acción.

El control de incendios forestales en Australia está siendo acompañado por una estrategia más amplia que incluye:

  • Reducción preventiva del combustible vegetal.
  • Quemas planificadas y manejo especializado del fuego.
  • Identificación de hábitats de especies amenazadas antes de realizar determinadas actividades.
  • Restauración de bosques y otros ecosistemas afectados.
  • Control de zorros, gatos, cerdos y otras especies invasoras.
  • Rescate y rehabilitación de animales heridos.
  • Seguimiento científico de las poblaciones.
  • Translocación de ejemplares cuando resulta necesario.
  • Participación de comunidades y organizaciones de conservación.
  • Incorporación de conocimientos y prácticas indígenas en determinados programas de manejo del fuego.

El Gobierno australiano también mantiene un Plan de Acción para Especies Amenazadas que establece objetivos para prevenir nuevas extinciones, mejorar la situación de especies prioritarias y restaurar lugares considerados importantes para la biodiversidad.

El desafío de proteger a los animales sin aumentar el riesgo de incendios

Una de las principales dificultades es que el fuego tiene un papel complejo en los ecosistemas australianos. Algunas especies dependen de ambientes que se regeneran después de incendios de determinadas características, mientras que otras pueden sufrir graves consecuencias cuando los incendios son demasiado intensos o frecuentes.

Por ello, las autoridades deben evaluar cada zona y cada especie antes de establecer medidas de manejo.

La legislación ambiental australiana contempla específicamente la necesidad de considerar especies amenazadas y comunidades ecológicas protegidas cuando se planifican determinadas actividades de prevención de incendios. Las actuaciones de emergencia para proteger vidas y propiedades tienen un tratamiento diferente, pero las autoridades recomiendan incorporar la presencia de especies y hábitats protegidos en los planes de gestión del riesgo.

En este contexto, la conservación de los marsupiales se está convirtiendo en una parte cada vez más integrada de la planificación frente a los incendios.

Australia busca reducir el impacto de futuras temporadas de incendios

Las medidas que se desarrollan actualmente en Australia tienen una característica común: no esperan únicamente a que ocurra el próximo gran incendio.

La prevención, el manejo del territorio, la restauración de hábitats, el control de depredadores y la preparación de equipos de rescate forman parte de una estrategia destinada a disminuir las pérdidas cuando ocurran nuevas emergencias.

Los programas dirigidos a koalas, quokkas y bilbies muestran además que cada especie necesita medidas específicas. Mientras algunas requieren protección de árboles y bosques, otras necesitan también control de depredadores, recuperación de vegetación o traslado hacia zonas más seguras.

El desafío para Australia será mantener estas acciones durante largos periodos, ya que la recuperación de poblaciones amenazadas y de ecosistemas afectados por incendios no se consigue en una sola temporada.

Por ahora, las autoridades nacionales y estatales continúan combinando prevención de incendios, manejo ecológico del fuego, recuperación de hábitats y protección directa de la fauna como parte de sus esfuerzos para reducir las consecuencias de los incendios forestales sobre la biodiversidad australiana.