El comportamiento del El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) volvió a convertirse en uno de los principales focos de vigilancia de los organismos meteorológicos internacionales. El sistema climático atravesó durante 2026 una rápida evolución: después del debilitamiento de La Niña y de una transición hacia condiciones neutrales, las temperaturas del Pacífico ecuatorial comenzaron a aumentar con rapidez hasta configurar un episodio de El Niño que actualmente se encuentra en fase de fortalecimiento.

La evolución es especialmente relevante para los países de América del Sur, Australia y otras regiones conectadas climáticamente con el Pacífico, debido a que las fases del ENOS pueden modificar los patrones habituales de temperatura, precipitación, circulación atmosférica y disponibilidad de agua.

Sin embargo, hay una precisión importante frente a las primeras previsiones realizadas durante el año: la fase neutra ya no es el escenario predominante en septiembre de 2026. Los reportes más recientes de organismos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el Bureau of Meteorology de Australia (BOM), el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) y el IDEAM muestran que actualmente existe un episodio de El Niño en desarrollo y con una intensidad considerable.


Del debilitamiento de La Niña a la fase neutra

Para comprender el escenario actual es necesario retroceder algunos meses.

A comienzos de 2026 todavía se observaban condiciones asociadas con una La Niña débil, pero los indicadores oceánicos y atmosféricos comenzaron a perder intensidad. El debilitamiento permitió que el sistema se acercara progresivamente a la llamada fase neutra del ENOS.

La fase neutra no significa que el clima mundial permanezca completamente estable ni que desaparezcan las variaciones meteorológicas. Se refiere, principalmente, a que las condiciones del océano y la atmósfera en el Pacífico tropical no presentan las características suficientemente persistentes para clasificarse como El Niño o La Niña.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que, a principios de abril de 2026, el ENOS se encontraba en condiciones neutrales después de la finalización del episodio de La Niña de 2025/2026. En ese momento, las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se encontraban próximas a sus valores medios.

El IDEAM también había documentado durante los primeros meses del año el debilitamiento de La Niña y el aumento de las posibilidades de transición hacia la neutralidad. En su seguimiento de abril aparecían pronósticos de distintos centros internacionales que apuntaban hacia condiciones neutrales durante la primavera del hemisferio norte, aunque ya existían señales de un posible posterior calentamiento.


¿Qué es exactamente la fase neutra del ENOS?

El ENOS es un fenómeno climático natural que surge de la interacción entre el océano y la atmósfera, especialmente en el Pacífico ecuatorial.

Tiene tres estados principales:

  • El Niño: calentamiento anómalo y persistente de las aguas del Pacífico ecuatorial.
  • La Niña: enfriamiento anómalo y persistente de esas aguas.
  • Fase neutra: ausencia de condiciones suficientemente intensas y persistentes para clasificar el sistema como una de las dos fases anteriores.

La Organización Mundial de la Salud explica que El Niño y La Niña pueden modificar los patrones de lluvia y temperatura en diferentes partes del mundo y favorecer condiciones relacionadas con sequías, inundaciones y otros eventos climáticos extremos.

Una de las variables fundamentales para determinar el estado del ENOS es la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central.

Por ello, los centros meteorológicos no observan únicamente la temperatura del océano. También analizan los vientos, la presión atmosférica, la nubosidad, las precipitaciones y las temperaturas subsuperficiales.


El escenario cambió rápidamente durante 2026

La neutralidad que se observaba a comienzos del año no permaneció como escenario dominante.

En abril, la OMM ya advertía que las condiciones del Pacífico estaban cambiando rápidamente. Las temperaturas superficiales del mar comenzaban a aumentar y los modelos climáticos mostraban una probabilidad creciente de que se desarrollara un episodio de El Niño durante 2026.

El organismo señaló que varios centros internacionales —entre ellos NOAA, BOM, JMA, IRI, Copernicus y otros centros de predicción— coincidían en proyectar un calentamiento progresivo del Pacífico.

Con el paso de los meses, esa señal se hizo mucho más evidente.

Para septiembre, la situación ya había dejado atrás el escenario de neutralidad. El Centro de Predicción Climática de la NOAA informó el 10 de septiembre que El Niño se estaba fortaleciendo, con una probabilidad superior al 90 % de que se mantuviera un evento muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-2027.


El Pacífico registra un calentamiento excepcional

Uno de los elementos que explica la preocupación de los centros climáticos es la magnitud del calentamiento observado.

Según la NOAA, en agosto de 2026 las anomalías de temperatura superficial del mar superaron los 3 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental. En la región Niño 3.4, el índice alcanzó aproximadamente +1,8 °C, mientras que otras regiones del Pacífico presentaron anomalías todavía mayores.

El IRI, en su actualización del 21 de septiembre, informó que el índice Niño 3.4 había alcanzado aproximadamente +3 °C durante septiembre, acompañado por un incremento importante del calor acumulado bajo la superficie del océano. Los 22 modelos considerados por el instituto proyectaban que El Niño continuaría fortaleciéndose durante los meses siguientes.

Estos datos son relevantes porque muestran que la evolución del ENOS no se limita a una anomalía superficial puntual. También existen cambios en las capas subsuperficiales del océano, que son importantes para determinar la posible continuidad de un episodio.


Australia también confirma el fortalecimiento de El Niño

Uno de los organismos que realiza un seguimiento especialmente detallado del ENOS desde el hemisferio sur es el Bureau of Meteorology de Australia.

En su actualización del 15 de septiembre de 2026, el organismo señaló que El Niño estaba firmemente establecido y que tanto los indicadores oceánicos como atmosféricos eran consistentes con un episodio fuerte.

El índice Niño 3.4 relativo alcanzó +2,51 °C durante la semana terminada el 13 de septiembre, muy por encima del umbral utilizado por el organismo para identificar El Niño. Además, el Índice de Oscilación del Sur permanecía fuertemente negativo, otro indicador compatible con la fase cálida del ENOS.

El BOM proyecta que el calentamiento del Pacífico continúe durante la primavera del hemisferio sur y que el episodio pueda alcanzar su máximo hacia finales de la primavera o durante el verano austral.

Consultar el seguimiento oficial del ENOS del Bureau of Meteorology de Australia


¿Qué significa esto para el hemisferio sur?

El ENOS no produce exactamente los mismos efectos en todos los países. La respuesta depende de la ubicación geográfica, la estación del año y la interacción con otros fenómenos atmosféricos y oceánicos.

Por esta razón, los meteorólogos utilizan los pronósticos del ENOS como una señal climática de gran escala, pero no como una predicción exacta del tiempo que hará en una ciudad determinada.

En algunas zonas de América del Sur, El Niño puede modificar los patrones de precipitación y temperatura, mientras que en Australia puede estar relacionado con cambios importantes en las lluvias y las temperaturas.

En Chile, por ejemplo, la Dirección Meteorológica de Chile había explicado durante la transición de 2026 que la evolución del ENOS podía alterar la trayectoria de sistemas frontales y modificar las condiciones de precipitación y temperatura en distintas regiones del país.

Esto no significa que cada episodio de El Niño produzca automáticamente lluvias, sequías o temperaturas extremas en una determinada localidad. Los efectos dependen de la intensidad del fenómeno y de otros patrones climáticos que actúan simultáneamente.


Chile y otros países de Sudamérica mantienen la vigilancia

La evolución del ENOS ha sido seguida de cerca por organismos meteorológicos de diferentes países sudamericanos.

En Chile, distintos informes publicados durante la transición de La Niña hacia la neutralidad señalaban que el escenario podía tener consecuencias diferentes según la zona del país. En la Región de Coquimbo, por ejemplo, el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) había previsto a finales de 2025 que la transición hacia condiciones neutrales podía coincidir con temperaturas superiores a lo normal en sectores interiores durante determinados periodos.

El caso chileno demuestra por qué los pronósticos del ENOS deben interpretarse junto con las condiciones locales. La influencia del fenómeno no es uniforme y puede interactuar con factores regionales.


¿Y qué ocurre en Colombia?

Colombia también realiza un seguimiento permanente del ENOS debido a la influencia que los cambios del Pacífico pueden tener sobre las condiciones de lluvia y temperatura del territorio nacional.

El IDEAM mantiene un boletín específico de seguimiento del ciclo ENOS y publica actualizaciones periódicas. La actualización más reciente disponible fue publicada el 21 de septiembre de 2026.

Además, el instituto informó en septiembre que las condiciones de El Niño se encontraban en fortalecimiento y señaló una alta probabilidad de que el episodio alcanzara una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026.

Consultar los boletines oficiales del IDEAM sobre el ENOS

Esto es especialmente importante para sectores sensibles a las variaciones climáticas, como la agricultura, la generación hidroeléctrica, el abastecimiento de agua y la gestión del riesgo.


La neutralidad no significa ausencia de cambios climáticos

Uno de los principales conceptos que deben quedar claros es que ENOS-neutral no equivale a clima normal en todas partes.

Incluso durante una fase neutra pueden producirse:

  • Periodos de lluvias intensas.
  • Sequías regionales.
  • Olas de calor.
  • Descensos importantes de temperatura.
  • Tormentas y sistemas frontales.
  • Cambios en la disponibilidad de agua.

La diferencia es que durante la neutralidad no existe una señal dominante de El Niño o La Niña que permita explicar una parte importante de la variabilidad climática mundial.

Por eso, los meteorólogos deben analizar otros fenómenos, como el Dipolo del Océano Índico, la circulación atmosférica regional, la Oscilación Antártica y otros patrones de variabilidad climática.


El pronóstico no permite saber exactamente qué ocurrirá en cada región

Otro aspecto importante es diferenciar entre pronóstico climático estacional y pronóstico meteorológico.

Un pronóstico climático puede indicar que existe una mayor probabilidad de que una región tenga temperaturas superiores a lo habitual durante varios meses. Esto no significa que todos los días serán más cálidos de lo normal.

De igual manera, una mayor probabilidad de lluvias por encima del promedio no significa que necesariamente ocurrirá una inundación.

Los modelos trabajan con probabilidades y escenarios, por lo que las autoridades y sectores productivos deben complementar esa información con los pronósticos meteorológicos de corto plazo.


¿Qué esperan los modelos para los próximos meses?

Las previsiones más recientes apuntan a que el episodio de El Niño continuará durante buena parte de los próximos meses.

El IRI señala que el fenómeno se encuentra en una fase muy fuerte y que los modelos mantienen una señal consistente de continuidad durante el periodo 2026-2027.

La NOAA también mantiene una advertencia de El Niño y estima una probabilidad superior al 90 % de que se presente un evento muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte.

Por su parte, el BOM proyecta que el episodio podría persistir hasta el otoño de 2027 debido a su intensidad y al comportamiento esperado del ciclo del fenómeno.

Esto significa que, aunque la transición hacia la fase neutra fue un elemento importante del comportamiento climático de comienzos de 2026, el escenario actual es diferente.


La transición también demuestra la dificultad de anticipar el ENOS

El comportamiento de 2026 es un ejemplo de la dificultad que existe para realizar pronósticos climáticos de largo plazo.

Durante los primeros meses del año, los modelos apuntaban hacia una transición desde La Niña hacia condiciones neutrales. Posteriormente, el calentamiento del Pacífico ganó fuerza y los pronósticos comenzaron a mostrar una probabilidad creciente de El Niño.

La propia NOAA y otros centros internacionales advierten que la capacidad predictiva de los modelos puede variar dependiendo de la época del año y de las condiciones iniciales del océano y la atmósfera.

El GFDL de la NOAA, por ejemplo, señaló en septiembre que la incertidumbre de los modelos aumenta hacia la primavera de 2027, precisamente durante el periodo en que normalmente puede producirse una transición del ENOS hacia condiciones neutrales.


Un fenómeno que requiere seguimiento continuo

El ENOS es uno de los fenómenos naturales de mayor importancia para comprender la variabilidad climática interanual. Sus efectos pueden alcanzar regiones muy alejadas del Pacífico tropical, aunque con intensidades y características diferentes.

La transición registrada durante 2026 muestra que el sistema puede cambiar de manera considerable en pocos meses. La Niña se debilitó, el Pacífico pasó por una etapa de neutralidad y posteriormente comenzó un calentamiento que terminó configurando un episodio fuerte de El Niño.

Por esa razón, organismos como el IDEAM, NOAA, BOM, IRI, JMA y la OMM mantienen actualizaciones periódicas para determinar cómo evolucionan las temperaturas oceánicas, los vientos, la presión atmosférica y las condiciones de precipitación.

La información más reciente disponible en septiembre de 2026 apunta a que la fase neutra ya quedó atrás y el escenario dominante es un El Niño fuerte que continúa intensificándose.