Una huella que aparece a miles de metros de altura

Quienes observan el cielo con frecuencia pueden notar un fenómeno bastante común.

Un avión pasa y deja detrás una larga línea blanca que permanece durante varios minutos.

Algunas veces desaparece rápidamente.

En otras ocasiones, parece expandirse hasta convertirse en una especie de nube.

Aunque parece humo, el fenómeno tiene otra explicación.

Se trata de una reacción relacionada con los gases producidos por los motores y las condiciones atmosféricas.

No es humo saliendo del avión

Los motores de los aviones queman combustible para producir energía.

Durante ese proceso generan diferentes gases, entre ellos vapor de agua.

Cuando estos gases salen del motor encuentran temperaturas extremadamente bajas.

La diferencia térmica provoca cambios rápidos en el vapor.

El resultado puede ser la formación de pequeños cristales de hielo.

Estos cristales forman la característica estela blanca que observamos desde tierra.

¿Por qué algunas desaparecen rápidamente?

No todas las estelas duran el mismo tiempo.

La atmósfera presenta diferentes niveles de humedad y temperatura.

Cuando el aire está relativamente seco, los cristales de hielo pueden desaparecer rápidamente.

Por eso, algunas líneas parecen cortarse pocos segundos después del paso del avión.

En cambio, cuando existe suficiente humedad a gran altura, la estela puede permanecer durante más tiempo.

También puede aumentar progresivamente su tamaño.

El viento puede cambiar completamente su apariencia

El viento también desempeña un papel importante.

Las corrientes atmosféricas pueden desplazar los cristales de hielo después de formarse.

Por esa razón, una estela puede terminar varios kilómetros lejos de la trayectoria inicial del avión.

Además, diferentes capas de aire pueden moverse a velocidades distintas.

Esto puede deformar la línea y convertirla en una estructura mucho más amplia.

¿Todas las aeronaves producen la misma estela?

No necesariamente.

La formación de estas líneas depende de varios factores.

Entre ellos están la altitud, la temperatura, la humedad y las características del motor.

La trayectoria también influye.

Dos aviones que vuelen el mismo día pueden dejar estelas diferentes.

Incluso una misma aeronave puede generar una estela distinta durante otro vuelo.

Las condiciones atmosféricas cambian constantemente.

El cielo puede revelar información sobre la atmósfera

Estas estelas también pueden ayudar a comprender lo que ocurre en las capas superiores de la atmósfera.

Su duración permite observar indirectamente determinadas condiciones de humedad.

Los científicos estudian las nubes de hielo y otros fenómenos atmosféricos mediante diferentes instrumentos.

La observación de estos procesos ayuda a mejorar los modelos utilizados para estudiar el clima.

Sin embargo, una estela individual no permite sacar conclusiones sobre el comportamiento climático global.

¿Por qué algunas parecen nubes?

Una estela inicialmente estrecha puede expandirse.

Los movimientos del aire dispersan los cristales de hielo.

Con suficiente humedad, pueden mantenerse durante horas.

Al expandirse, adquieren una apariencia similar a determinadas nubes altas.

Por eso, algunas líneas blancas terminan ocupando una zona considerable del cielo.

El proceso puede resultar especialmente visible durante determinadas condiciones atmosféricas.

Un fenómeno cotidiano que ocurre a gran altura

La próxima vez que observe una línea blanca detrás de un avión, probablemente verá algo diferente.

No se trata simplemente de una marca dejada en el cielo.

Es el resultado de la interacción entre un motor, vapor de agua y una atmósfera extremadamente fría.

La duración de la estela dependerá principalmente de las condiciones que encuentre el avión durante su recorrido.

Ese detalle explica por qué algunas desaparecen casi inmediatamente y otras permanecen durante mucho tiempo.

La próxima vez que mire hacia arriba

Los fenómenos más interesantes no siempre ocurren en lugares extraordinarios.

Algunos aparecen diariamente sobre nuestras cabezas.

Las estelas de condensación son un ejemplo.

Comprenderlas permite descubrir cómo pequeños cambios de temperatura y humedad pueden transformar rápidamente el aspecto del cielo.

Y todo comienza a varios kilómetros sobre la superficie terrestre.

Por Maria Camila Rivera Alarcon

Profesional en Finanzas y Negocios Internacionales