GOMA, DEMOCRATIC REPUBLIC OF CONGO - MAY 05: A health worker walks through the courtyard during the COVID-19 vaccination campaign on May 05, 2021 in Goma, Democratic Republic of Congo. The central African country received 1.7 million doses of AstraZeneca vaccine through the UN-led COVAX facility in March. (Photo by Guerchom Ndebo/Getty Images)

El Gobierno de Estados Unidos y la República Democrática del Congo oficializaron este 27 de febrero de 2026 un ambicioso acuerdo de cooperación sanitaria por 1.200 millones de dólares, con el objetivo de fortalecer el sistema de salud congoleño y enfrentar enfermedades de alto impacto que afectan a millones de personas.

Un impulso al sistema sanitario

El convenio contempla inversiones en infraestructura hospitalaria, modernización de centros de atención primaria y ampliación del acceso a servicios médicos en zonas rurales y comunidades vulnerables. Asimismo, se priorizará la capacitación de profesionales de la salud y el suministro de equipos médicos esenciales.

Lucha contra enfermedades prioritarias

Uno de los ejes centrales del acuerdo será la intensificación de programas para combatir el VIH, la tuberculosis y la malaria, patologías que continúan representando un desafío sanitario en el país africano. La alianza también busca fortalecer la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta ante posibles brotes de enfermedades emergentes.

Enfoque en salud materna e infantil

El plan incluye estrategias específicas para reducir la mortalidad materna e infantil, ampliar la cobertura de vacunación y garantizar el acceso a medicamentos esenciales. Las autoridades destacaron que la inversión permitirá mejorar indicadores clave de salud pública y generar mayor estabilidad social.

Cooperación con impacto regional

La República Democrática del Congo ha enfrentado en años recientes crisis sanitarias vinculadas a brotes epidémicos y desafíos estructurales del sistema de salud. Con este acuerdo, Estados Unidos busca contribuir no solo al fortalecimiento institucional, sino también a la seguridad sanitaria regional.

Ambos gobiernos señalaron que la implementación será gradual y contará con mecanismos de seguimiento y evaluación para asegurar transparencia y resultados sostenibles en el tiempo.