Perea enfrenta su prueba de fuego más dura y lo hace en el peor momento posible para su proceso

Amaranto Perea llega al partido de esta noche contra Deportivo Cali en una situación que ningún técnico debutante quisiera vivir en sus primeras semanas en el cargo: dirigir un clásico de alta intensidad cuatro días después de una eliminación continental devastadora, a puerta cerrada en el propio estadio y con un vestuario que necesita liderazgo emocional tanto como instrucciones tácticas. El exdefensor de la Selección Colombia, que llegó al DIM con un contrato de dos años y la ilusión de convertirse en el primer gran técnico de su generación de jugadores en el fútbol colombiano, sabía que el cargo iba a ser difícil pero probablemente no anticipaba que los primeros grandes exámenes llegarían tan juntos y en circunstancias tan adversas. La eliminación ante Vasco da Gama el martes y el clásico ante Cali el viernes son dos pruebas que en condiciones normales serían enormes para cualquier técnico experimentado.

Lo que juega a favor de Perea esta noche es que el fútbol colombiano ha visto muchas veces cómo las eliminaciones continentales dolorosas generan una reacción de orgullo en los vestuarios que se traduce en actuaciones extraordinarias en la Liga días después. El técnico antioqueño conoce perfectamente la cultura del DIM desde adentro como exjugador del club y sabe exactamente qué botones emocionales presionar para que sus jugadores salgan al Atanasio esta noche con la rabia convertida en energía positiva y la determinación de demostrar que el proyecto tiene carácter suficiente para superar los momentos difíciles. Si Perea logra que el DIM gane esta noche ante Cali en circunstancias tan adversas habrá demostrado en apenas su segunda semana en el cargo que tiene la pasta de los grandes técnicos del fútbol colombiano.