Un funcionario del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) fue asesinado en la noche del 24 de julio de 2026 en una zona urbana de Cali, Valle del Cauca, luego de ser atacado con arma de fuego por sujetos que se movilizaban en motocicleta.
La víctima fue identificada como Alexander Mejía Cuéllar, quien se desempeñaba como dragoneante del INPEC y contaba con más de 25 años de servicio dentro de la institución. Según los primeros reportes conocidos, el ataque ocurrió en el barrio Nueva Floresta, en el oriente de la capital vallecaucana.
El hecho generó preocupación entre los funcionarios penitenciarios y abrió una investigación para establecer quiénes serían los responsables y cuáles serían los motivos detrás del homicidio.
El ataque ocurrió en plena vía pública
De acuerdo con la información preliminar entregada por las autoridades, el funcionario fue atacado cuando se encontraba en vía pública del barrio Nueva Floresta.
Los agresores, quienes se movilizaban en una motocicleta, habrían disparado en varias oportunidades contra Mejía Cuéllar. La víctima murió en el lugar debido a la gravedad de las heridas.
Durante el ataque también resultó herida su compañera sentimental, quien fue trasladada a un centro médico para recibir atención. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado públicamente su estado de salud.
La Policía y la Fiscalía asumieron la investigación para determinar si el crimen estaría relacionado con sus funciones dentro del sistema penitenciario o si tendría otro tipo de motivación.
Trayectoria del funcionario asesinado
Alexander Mejía Cuéllar pertenecía al cuerpo de custodia y vigilancia del INPEC. Según información institucional conocida tras el crimen, ingresó a la entidad en enero de 2001 y acumulaba aproximadamente 25 años de servicio.
Su muerte volvió a poner sobre la mesa las condiciones de seguridad que enfrentan los trabajadores penitenciarios en Colombia, especialmente aquellos encargados de labores de vigilancia y control dentro de los establecimientos carcelarios.
Los funcionarios del INPEC han denunciado en diferentes momentos amenazas, intimidaciones y ataques relacionados con las actividades de control dentro de los centros penitenciarios.
Preocupación por la seguridad de funcionarios del INPEC
El asesinato ocurre en un contexto de preocupación dentro del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario por los riesgos que enfrentan sus trabajadores.
En años recientes, funcionarios de la institución han sido víctimas de ataques armados, amenazas y atentados en diferentes regiones del país. En Cali, por ejemplo, ya se habían registrado hechos violentos contra trabajadores vinculados al sistema penitenciario.
Tras otros ataques contra funcionarios del INPEC en el Valle del Cauca, la entidad ha implementado medidas especiales de seguridad, incluyendo refuerzos para los desplazamientos de los trabajadores y coordinación con la fuerza pública.
Investigación para esclarecer los responsables
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado capturas relacionadas con el asesinato de Alexander Mejía Cuéllar.
Los investigadores trabajan en la recopilación de pruebas, revisión de cámaras de seguridad y búsqueda de testimonios que permitan identificar a los responsables del ataque.
Una de las líneas de investigación será establecer si el homicidio tiene relación directa con las funciones que desempeñaba como funcionario del INPEC, debido a que este tipo de trabajadores pueden estar expuestos a amenazas por los controles realizados dentro de las cárceles.
Reacciones tras el crimen
El asesinato generó rechazo entre integrantes del INPEC y sectores relacionados con la seguridad penitenciaria, quienes han insistido en la necesidad de fortalecer las garantías para quienes trabajan dentro del sistema carcelario colombiano.
La muerte del dragoneante vuelve a evidenciar una problemática que ha sido denunciada durante años: la vulnerabilidad de los funcionarios penitenciarios fuera de sus lugares de trabajo, especialmente durante sus desplazamientos o actividades personales.
Las autoridades continúan con las investigaciones mientras familiares, compañeros y allegados esperan avances que permitan esclarecer el crimen.
