El contrato vigente entre la Dimayor y Win Sports genera entre 55 y 60 millones de dólares anuales y su distribución ha sido prácticamente igualitaria entre los 36 clubes profesionales del fútbol colombiano, sin distinción entre primera y segunda división. Eso significa que Atlético Nacional, con más de 30.000 abonados, participaciones anuales en Copa Libertadores y reconocimiento internacional, recibe una cifra similar a la de un equipo recién ascendido que llena apenas una fracción de su estadio y no genera ningún impacto televisivo real. El modelo fue diseñado bajo un principio de solidaridad que protege a los clubes pequeños, pero los grandes lo consideran un freno al crecimiento del fútbol colombiano.
La propuesta que más aceptación ha generado entre los ocho grandes, según su abogado Joe Bonilla, es dividir el pastel en dos mitades: el 50% se seguiría repartiendo de manera igualitaria entre todos los clubes para garantizar la supervivencia de los más pequeños, y el 50% restante se distribuiría según criterios de mérito deportivo como rendimiento en torneos, nivel de inversión económica y tamaño de la hinchada medido por audiencia y abonados. La Asamblea Extraordinaria del 29 de julio será el escenario donde este modelo se pondrá sobre la mesa frente a todos los equipos, y la gran pregunta es si los 28 clubes restantes que se benefician del modelo igualitario aceptarán ceder parte de lo que reciben hoy para darle más a los que más generan.
