El laberinto tributario colombiano que alejó al Tigre de su sueño azul

Colombia aplica el impuesto al patrimonio a todas las personas naturales residentes que tengan activos netos superiores a 72.000 UVT, equivalentes a aproximadamente 3.388 millones de pesos en 2026. Falcao García, cuya fortuna acumulada durante más de dos décadas de carrera en Mónaco, Manchester United, Chelsea, Porto y el Atlético de Madrid supera con creces ese umbral, queda automáticamente en la categoría de contribuyentes que deben pagar este tributo anualmente. El problema concreto es que la tarifa del impuesto, que puede llegar hasta el 1.5% del patrimonio líquido total, genera una obligación fiscal anual que en el caso de Falcao superaría el valor del salario que Millonarios puede pagarle dentro de los límites económicos de la Liga BetPlay colombiana.

La paradoja es tan absurda como dolorosa: un colombiano que quiere terminar su carrera en Colombia, en el club de sus amores, jugando en la liga de su país, termina perdiendo dinero por hacerlo precisamente porque tiene demasiado éxito financiero. El problema no es nuevo en el fútbol colombiano pero el caso de Falcao lo hizo visible ante el país entero. Desde la Dimayor y el Congreso se han planteado iniciativas para crear un régimen tributario especial para deportistas que regresen a Colombia después de carreras internacionales, similar a los que existen en España con la Ley Beckham o en Italia con la Ley de retorno de trabajadores. Sin esa reforma, el fútbol colombiano seguirá perdiendo la posibilidad de que sus grandes talentos cierren sus carreras en casa.