El G8 pone sus condiciones sobre la mesa: mitad para todos, mitad para los que más generan
La propuesta que los ocho grandes del fútbol colombiano llevarán a la Asamblea Extraordinaria del 29 de julio es concreta y tiene un nombre claro entre los dirigentes: el modelo 50-50. La idea consiste en dividir el total del nuevo contrato televisivo en dos partes iguales. El primer 50% se seguiría repartiendo de manera igualitaria entre todos los clubes afiliados a la Dimayor, garantizando que los equipos pequeños y los de segunda división mantengan una base económica mínima para sobrevivir. El segundo 50% se distribuiría según criterios de mérito deportivo que todavía están en negociación pero que incluirían rendimiento en torneos recientes, nivel de inversión económica de cada institución y tamaño de la hinchada medido por audiencia televisiva y número de abonados.
Lo que hace poderosa esta exigencia es el respaldo jurídico que la sostiene: el abogado Joe Bonilla, quien representa a los ocho clubes de manera unificada, fue claro al decir que los firmantes no cederán sus derechos de imagen e intangibles para ningún nuevo contrato televisivo hasta que este modelo sea aprobado en asamblea. En la práctica eso significa que si la Dimayor firma un nuevo acuerdo con Win Sports o cualquier otro operador sin antes resolver el reparto, los partidos de Nacional, Millonarios, Junior, América, Santa Fe, Cali, Medellín y Once Caldas no podrían transmitirse legalmente, lo que haría inviable cualquier contrato televisivo de peso. Es el argumento más poderoso que tienen los grandes y saben que el tiempo juega a su favor mientras diciembre se acerca.
